Estrenos: «Yo vendo unos ojos negros»
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YO VENDO UNOS OJOS NEGROS.- Real y Santiago.- Evita Muñoz (Chachita), Agustín Irusta, Olvido Leguía y Conchica Buxón.- Comedia.- Dura 2 horas.- Para todo espectador.

La cinta tiene como principal heroína a Chachita, versión castellana de la Shirley Temple de hace una década. Por eso la trama le hace permanentemente marco. La chica pronuncia con gracia términos chilenos y mexicanos, baila cueca e interpreta su papel con especial desenvoltura y naturalidad. En igual forma se mueven los demás intérpretes. El tema es de un sentimentalismo barato (un ciego enamorado de una maestrita y una pequeña que sufre las iras de su madrastra) y su final se adivina. Además, el diálogo, a veces, es grandilocuente, y se le escucha a Irusta parlamentos como los siguientes: «Apretado por el puño de la desesperanza…», «En el nido que abandonó la alondra y destronó el invierno». Estos reparos son salvados con felicidad por el realizador -Joselito Rodríguez- y el trabajo simpático de Chachita. El film se hace ameno y adquiere un ritmo novedoso con la intercalación de buenos incidentes reideros. El doctor pueblerino, que encarna Paco Pereda, y que todo lo resuelve con operaciones, está bien logrado y tiene comicidad. Igual éxito obtiene Gabriel Araya con su Lucho. Expresivo Juan Corona. La cinta podría aligerarse más, acortando algunas escenas. Tendrá excelente acogida en los públicos familiares y una singular taquilla por los elementos que la forman. Para el cine chileno, la película resulta una buena hija. El espectador saldrá, por lo general, satisfecho. Y eso es bastante.

EN RESUMEN: Argumento discreto, que superan la dirección y los intérpretes. Especial para públicos familiares.

Artículo publicado originalmente en:
Revista Ercilla, Santiago, 9 de septiembre de 1947.