La legendaria Shenda Román y su opción por el Premio Nacional
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4 de agosto de 1928
Tacna, Chile
(Ciudad peruana a partir de 1929)

La legendaria actriz, protagonista en filmes fundamentales como Tres tristes tigres y El chacal de Nahueltoro, es una de las postulantes al Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2021. Decidió nominarse ella misma y consiguió el apoyo del Sindicato de Actores y Actrices de Chile (Sidarte), buscando el reconocimiento a una trayectoria de más de siete décadas, que abarca el teatro, el cine, la televisión y la radio. A poco andar la contactó la Corporación Cultural de Artistas del Acero desde Concepción. Querían retribuir, patrocinando su postulación, la huella que dejó en el sur de Chile, primero desde el Teatro de la Universidad de Concepción (TUC) desde los ’60 a los ’70 y luego su aporte a la re-articulación de la actividad cultural en la región del Bio-Bóo, al volver del exilio


Sábado 12 de junio de 2021. Son cerca de las siete de la tarde y Shenda Román nos concedió un espacio para realizar esta entrevista a propósito de su candidatura al Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisual, el máximo reconocimiento estatal a los artistas en virtud de sus aportes a la cultura.

– ¿Cuéntame de qué quieres conversar conmigo?, me dice.

– De su postulación al Premio Nacional, respondo.

– Vas directo a la vena, agrega riendo.

– Sí, afirmo con una sonrisa. 

Pese a que desde la primera intervención sabe que la conversación se debe a su candidatura al Premio, siempre se cuelan experiencias pasadas de su vida y de Chile, pues a sus 92 años ha sido testigo y protagonista de importantes momentos tanto artísticos como políticos. “Tú encarrílame, porque soy dispersa”, dice en varios momentos de la entrevista. Pero es imposible, es poseedora de una experiencia enorme y de opiniones claras que quiere compartir. Así, expresa su expectación y temores del proceso constituyente, además de confirmar que al día siguiente irá a votar por Karina Oliva como gobernadora de la Región Metropolitana porque “¿hasta cuándo el pueblo va a seguir siendo tan maltratado?”, dice.

Shenda, ¿cómo surge su candidatura al Premio Nacional de Artes?

Me postulé yo misma. Le comenté la idea al Sidarte porque, con toda su sencillez, es un enclave de artistas muy respetuoso.  Ellos estuvieron de acuerdo y me dieron su apoyo, así que con el apoyo de Sidarte y con mi currículo yo debo batirme en esta postulación y convencerlos que me lo merezco. Sobre todo, me interesa dialogar respecto a qué es esencial para que una persona gane el Premio porque en Chile hay muchas personas exitosas en todo y en el arte de la interpretación también.

¿Coincide en que hay poca claridad sobre los criterios para elegir al ganador, ya que los nominados siempre tienen méritos?

Exacto, porque no es que se lo den al joven o a la señorita que vende en el negocio de la esquina, todos tienen un espacio en la cultura y de algún modo se lo merecen, pero yo creo que, frente a mí no se lo merecen. Respeto mucho a los nombres que he escuchado que podrían estar postulando- no me preguntes que los nombre, eso lo averiguan ustedes- yo creo que todos son válidos porque lo necesitan, pero si este premio tuviera esta cosa utópica que yo pido, que es que la gente que está trabajando en él tenga que estar cuatro o cinco meses antes conociendo a las personas que se están presentando, no necesitaríamos esta cosa tan de lástima que si uno no tiene un equipo que trabaje la postulación o amigos o aparecen periodistas conscientes, como me ha sucedido a mí, no pasa nada. Y ahí, a río revuelto, ganancia de pescadores. 

En las entregas de los premios nacionales siempre hay una discriminación de género, es decir, las mujeres son menos reconocidas ¿Cree que se debiese incluir el tema de género como un criterio para entregar el premio?

Sí, aunque yo creo que ni siquiera se trata de discriminar a una mujer, si no que como existen estos son grupitos de conocidos, de queridos entre ellos, pasa que si tú no le gustas mucho o si has sido crítica con algunas de esas personas, no calzas. Yo no sé cómo funciona adentro la discusión, ya que uno conoce sólo lo que sale que es el resultado. 

Imagino que quiere ganar el premio, que se reconozca su trayectoria…

Así es. No veo que otra razón puede llenar tanto la vida de alguien como un mérito tan grande como ese, porque es un reconocimiento y el arte es difícil. A mí que no me digan que soy esas personas que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, pero ¡coño!, si nos remitimos a ciertas situaciones en el país, sobre todo a la política, claro que hubo tiempos mejores, como peores igual porque muchas de las cosas malas que suceden han sucedido toda la vida en este país, matanzas, persecuciones, desigualdad social. Lo que pasa es que como antes había muchas escuelas públicas todos podíamos enseñar y estudiar. Hasta hace poco tiempo, todos los conocidos eran egresados de la educación pública, y cuando entrábamos al pedagógico o a las universidades teníamos que pagar una miseria de inclusión, que era muy poca plata y yo lo sé porque estuve en el Instituto Pedagógico, alcancé a hacer un año de inglés y después me fui con las parvadas de jóvenes a la escuela que fundó Pedro de La Barra. 

Cuando el teatro la atrapó…

(Risas) Gracias a Dios porque es una profesión hermosa. Estoy muy feliz de haberlo hecho, estoy en una etapa de mi vida en que tengo que saber lo que hice, lo que me gustó y lo que no me gustó también. Generalmente gana en la balanza lo positivo. 

En estos días se conmemoran 80 años de la primera función del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, del que fue parte. ¿Cómo recuerda esa época?

Nosotros en el Ituch éramos una camada muy grande de actrices y actores muy jóvenes, muy bellos todos- ríe- y éramos muy amigos de los técnicos porque sin ellos no habríamos hecho nada. En general estábamos en manos de directores relativamente jóvenes y muy creativos.  Se hacían trabajos perfectos y enormes en ese teatro que hoy no es nada. Fíjate que, pese al aniversario, todavía no se ha hecho una verdadera historia del Teatro Nacional. 

Su compañía Los sobrevivientes ha estado activamente subiendo material a sus redes sociales. Además de eso, ¿tiene algún proyecto para el corto plazo o para cuando la condición sanitaria lo permita?

Todo este tiempo de pandemia me la he pasado escribiendo un libro que espero lanzar a fin de año. No te puedo contar mucho, pero son mis memorias, recuerdos del exilio, ya que tuve mucha relación con mujeres en el exilio. Eso me ha significado una energía creativa que no había pensado tener, además que a esta edad es rico tener descanso, pero pese a ello debo decirte que estoy podrida de no poder salir. Con la compañía hemos ido compartiendo fragmentos de nuestra última obra Los Predifuntos y también estamos prácticamente todos los sábados subiendo poesía, recitación, cosas que nos elevan el espíritu y que son entretenidas. La última es un poema de Stella Díaz Varín. Ahora debo decirte lo siguiente: ¡Suscríbete a la página! (dice emulando la voz de influencers y estallando en carcajadas al final de la frase). Es que la gente no sabe que así se pueden ganar algunos pesos, así que tengo que hacer propaganda. 

Shenda, la política ha sido algo muy importante en su vida. ¿Qué expectativas tiene del momento político actual, de la convención, de la nueva constitución?

Creo que, pese a que se ha colado mucha gente de la derecha y que el pueblo no quiere saber de ellos, y con toda razón, yo tengo fe en la convención y en el proceso que comienza. Además, con los resultados de la elección de los constituyentes quedó claro que la voz del pueblo fue más grande e importante.