José Manuel Sandoval, director de Te creís la más linda…
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1985
Santiago, Chile

Esta película ganó como mejor director, mejor guión y mejor actor en el Festival de Cine B el año pasado, estuvo presente en el “Cine en Construcción” de los festivales de Toulouse y San Sebastián, obtuvo el Premio Paoa a la mejor película de cine en construcción en el Festival Internacional de Viña del Mar, la mención especial del jurado en work in progress en el Festival Internacional de Cine de Valdivia, estuvo seleccionada para Bafici, en Buenos Aires, y se va para San Francisco.  Después de todos estos periplos ¿Qué se siente que la película ya esté disponible para el público en Santiago?

Son los procesos que tienen que pasar y contento no más de que haya salido todo tan bien y hayamos hecho el recorrido que una película tiene que hacer para instalarse en el medio.

Tú vienes de la Escuela de Cine de Chile y es parte del ejercicio que allí se hace que ustedes filmen, de hecho lo hacen desde el primer año, y que al final de su formación como realizadores tengan un largometraje. ¿Es esta película resultado de ese proceso?

-Sí, es la tesis de la escuela, que en realidad son cinco tesis porque además hay un productor, una directora de arte, un sonidista y un director de foto. La escuela se caracteriza por eso de darnos experiencia, de tirarnos a filmar, y te dan la gran oportunidad-que no ocurre en otras universidades- de que en cuarto año te titules con un largo. Este es mi largo de titulación.

En Chile se filma muchísimo, cada vez más, pero hay una distancia entre la gente que filma y la que logra estrenar ¿Cómo ves ese paso?

-Es una distancia bien grande, pero en este caso el estreno es exclusivamente en el Cine Arte Alameda y cada película tiene su proceso, no todas están hechas para ser estrenadas, algunas son hechas para tener muestras por acá por allá. Yo cuando hice la película no tenía planeado nada, sólo hacer un ejercicio, y las cosas se fueron dando y ahora puede llegar a ser un poco taquillera, dentro de lo que es. Estrenamos comercialmente, lo cual me tiene feliz, pero en el momento en que inicié el proceso estaba aprendiendo a filmar un poco.

Lo que está pasando con Te creís la más linda (pero erís la más puta) también es algo que hemos visto pasar en los últimos dos años. El año pasado, según nuestros cálculos en Cinechile.cl, hubo 22 películas chilenas que se estrenaron comercialmente. Ahora, la mitad de ellas se estrenó sólo en el Cine Arte Alameda, que se ha transformado en un nicho de cine independiente…

-Es el único lugar para dar en digital, como más masivo, porque después tienes la Cineteca que, sin querer sonar clasista, es más abajo, y tiene otra lógica también. Está el Hoyts, que tiene una sala digital, pero te arriendan la sala y si te va mal te sacan. No hay ley en Chile que proteja las películas chilenas y en las grandes cadenas de cines manda la cantidad de gente que vaya a ver tu película y lo comparan con la misma semana del año anterior y si te está yendo mal te sacan. De repente a una película le va mal para un concepto multisala, pero para las expectativas del director o los productores le va bien, pero la sacan igual. El año pasado las películas chilenas que estrenaron con copias en multisalas tuvieron poco público. No las vi todas, vi algunas, pero creo que merecían estar un rato más igual.

Ahí hay un tema en términos de distribución, y es entender de qué tipo de película se trata y a qué público va a llegar. ¿Quién crees que va a ir a ver tu ópera prima?

-Uy, no sé. Ojalá que harta gente, pero yo creo que el público se centra entre cabros de catorce, trece años y se amplía hasta los 30 ó 35 años porque es una película bastante versátil, bien entretenida, tiene una ingenuidad que yo creo que le puede agradar a mucha gente. El personaje es bien querible más allá de dónde lo agarres, porque puede haber gente que se puede sentir identificado u otros que van a recordar sus “pateás de perras” antiguas. Creo que tiene esa cosa popular, no voy a decir que es una película culta porque no tiene grandes pretensiones intelectuales detrás, pero creo que a la gente que le gusta el rubro le puede llegar a interesar. No te podría decir qué público exacto va a ir pero ojalá que vaya harto no más, es lo único que espero.

Te creís la más linda (pero erís la más puta) es una historia de desamor, derechamente. ¿En qué estabas pensando cuando lo decidiste? ¿De dónde salió este ejercicio?

-Como dicen por ahí, “de la guata”. Siempre he dicho que la película es muy generacional. Yo tengo 24, pero la película la escribí a los 20 años. Me acuerdo que siempre me decían que escribía cosas muy “teen” y yo respondía que tenía 20 años, que de qué iba a escribir. Yo en lo que pensé más fue en mí y en mis amigos y en las vivencias de los 18 ó 19 años, me refiero más a una moral de amigos, nunca tuve el discurso de incluir a la generación chilena postdictadura. Esto nade de muchas historias personales, la sensación de ánimo de la película tiene mucho que ver con el hecho de que yo vivía en La Reina y carreteaba mucho en Bellavista y el tener que estar volviendo a pie hacía que las noches fueran muy largas , que es el periplo que tiene el protagonista. Entonces, nace de unas ganas de contar algo que creo yo que soy el que lo puede contar mejor en el mundo, porque son cosas mías.

Este personaje, a mi entender, está un poco obsesionado con estar en pareja, pero más que con una niña en particular está obsesionado con la ilusión de que lo quieran y lo cuiden…

-Claro, tiene que ver con eso y con una lucha de egos con el mejor amigo, al final tiene que ver con todos los pequeños dramas que uno tiene a esa edad. Eso me interesaba, cómo contar esos pequeños dramas de forma atractiva. Creo que el protagonista tiene la necesidad de tener algo de él, yo creo, algo que no tiene por qué compartir. Pero la película se trata de él vagando por Santiago y pasándose rollos.

Viniendo de algo tan propio, ¿Por qué crees que la película ha tenido esta buena recepción?

-Por lo mismo que te decía antes. Cuando tú haces algo que nadie más puede contar, sin que sea lo más extraño del mundo, como cuando haces algo íntimo, verdadero, y que a la vez es simple. Cuando uno es algo particular y como en este caso es ingenuo, esas cosas conmueven, al menos a mí me pasa.

Tú escogiste para protagonizar la película a alguien que no es actor, sino un amigo tuyo, Martín Castillo. Cuéntanos por qué tomaste esa decisión.

-Porque yo escribí el guión con un lenguaje muy particular y cuando lo probaba con actores no funcionaba, y era una necesidad real para mí que se hablara así en la película, que sonara fresco y que sonara como hablo yo con mis amigos. Por eso los dos protagónicos son amigos míos desde los 18  y además son amigos entre ellos desde kínder entonces creo que fue una gran decisión. El lenguaje de los rostros también era muy importante. De Martín me gustaba como hablaba y eso de ser flaco, medio quiltro.

Porque igual él produce cierta ternura, que es lo que le pasa a Grimanesa Jiménez en la película, que aparece en un papel secundario bien sorprendente.

-Sí, estuvo bueno lo de ella, es un buen papel.

¿Porqué habría, entonces, que ir a ver Te creís la más linda (pero erís la más puta)?

-Vayan a verla, es una película bien fresca que les va a gustar harto porque se van a sentir bastante identificado con algunas cosas y donde van a creer que las cosas están pasando en la calle más que en la pantalla y eso está bueno.