Entrevista a directores de Ojos Rojos
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(2010)

Una de las cosas que llama la atención de Ojos Rojos es que no es, necesariamente, lo que mucha gente espera…

-Juan Pablo: Sí, uno de los objetivos que nos pusimos era justamente ese, que la audiencia del documental no fuera sólo gente futbolera, siendo que la película igual está trabajada para ese “paladar”, por así decirlo.  Pero sí, queríamos que pudiera entretener a gente que no le gusta el fútbol.

El documental se centra más que en el futbol, en el fenómeno social que provoca, es una reflexión interesante al respecto.

-Ismael: Claro, ver por qué el fútbol produce lo que produce. Hemos hablado con gente que no le gusta y otros que son muy fanáticos, y hemos recibido una buena crítica de ambos lados. Eso nos pone contestos porque, como decía Juan Pablo, era uno de los objetivos: que le gustara a los fanáticos como nosotros, como a los que no lo son, a las mujeres, y gente de mayor edad, que también se entretuvo.

Este documental parte antes de la era Bielsa, la investigación es previa. ¿Cómo fue ese viaje por la etapa antes de Bielsa y luego esa donde la selección vuelve a encantar a la sociedad chilena en su conjunto y termina convirtiéndose en un fenómeno social?

-Ismael: Nosotros fuimos al estadio durante todas las clasificatorias al mundial de Corea-Japón del 2002 y sufrimos todas las derrotas, porque ahí salimos últimos. Justo en ese tiempo vimos un documental francés que, de alguna manera, nos dio la idea de hacer algo sobre la selección chilena y coincidió que partían las eliminatorias para Alemania, con la llegada de Juvenal Olmos. Así surgió la intención de hacer algo con la selección de Chile rumbo a ese mundial. Comenzamos y los resultados no se nos daban y los accesos tampoco. Comprábamos la entrada para ir al estadio, entrábamos a la galería con una cámara muy chica, escondida, y nos pusimos a grabar desde allí hacia la cancha, como cualquier hincha que está en el estadio. De ahí fuimos poco a poco avanzando, nos juntamos con Olmos, le presentamos el proyecto, primero no le gustó, después nos pidió un video para evaluar si nos iba a dejar entrar… una serie de negociaciones que no llegaron a nada. Nos llegó portazo tras portazo y no había caso de entrar.

Ahora, a mí me parece que como espectador del documental eso se ve también, la manera de cómo van teniendo acceso a las imágenes. No desde siempre están dentro del camarín. De hecho, no hay mucho fútbol,  en términos de “cancha”, uno ve lo que está pasando “en off”. Eso también es interesante porque habla de otras cosas y no de la obvia que uno esperaría.

-Juan Pablo: Yo creo que hay mucho fútbol lo que pasa es que no es el que uno ve en las transmisiones. De hecho los llamábamos los “no planos”, es decir, apuntar la cámara donde sabemos que no va a estar enfocando la televisión y dejar muchas veces el plano fijo, mientras todo sucede fuera de cuadro, y que el audio terminara la secuencia. Y de repente pasaba algo, en ese encuadre cerrado que teníamos durante, no sé, 20 minutos.

Pero eso puede ser un riesgo porque, ¿con cuántas cámaras estaban filmando?

-Juan Pablo: A veces con una…entonces, claro, era un riesgo, muchas veces teníamos suerte y muchas veces no, pero era parte de la apuesta. El fútbol está atacado de todos los lados, con imágenes en el diario, televisión, etc., entonces encontrar una manera que nos identificara a nosotros y un lenguaje propio fue una búsqueda que nos costó años. Llegábamos al estadio y pasaba algo y uno seguía con el manicero y el otro se iba con el árbitro, porque pasan muchas cosas, son 80 mil personas además de los jugadores y el entrenador.

Y las decisiones de montaje. Con el material recabado en ocho años de investigación, la cantidad de imágenes que tenían… ¿Cómo llegaron a esto? ¿Cuánto filmaron?

-Ismael: 250 horas, entre las dos eliminatorias. La clave está en nuestro guionista y montajista Galut Alarcón que hizo un trabajo brillante y largo también. Él iba bajando secuencias y, por ejemplo, nos juntábamos a ver tres horas y media de película. Entonces él bajaba, de estas 250 horas-que se las sabía de memoria- y a partir de eso fuimos acotando un poco y finalmente llegamos a los 84 minutos.

Una de las gracias que tiene este documental es que permite hacer una relectura de estos personajes que antes uno sólo conoce en su faceta futbolística, lo mismo el cuerpo técnico, sobre todo en un deporte donde el factor psicológico es decisivo. ¿Cómo ven eso ustedes?

-Juan Pablo: Yo creo que seguimos viéndolos en su etapa genuinamente futbolística, como que el ojo sigue estando puesto en su trabajo, pero sí quizás también en el peso que tiene éste. No hay ningún interés en ver al “Chupete” Suazo haciéndose un huevo frito en su casa, pero sí de entender el trabajo complicado que tiene y el peso de que si gana es alabado por 15 millones de personas y si pierde es castigado por 15 millones de personas.

-Ismael: En el fondo eso era lo que tratábamos de rescatar de estas frases que aparecen de los futbolistas, en una faceta más reflexiva. Beausejour hace una gran reflexión en la película, dice que el fútbol es de los pocos deportes que te lo evalúa todo el país: si el equipo gana está todo bien, pero si pierde hay que estar preparados sicológicamente  para poder soportar eso.

Quería preguntarles también por estas búsquedas paralelas, que ustedes salen harto de la cancha, del camarín y de Juan Pinto Durán y se van a meter a otros lados. A mí me sorprendió ver desde el académico Eduardo Santa Cruz en el ICEI hasta Eduardo Galeano y Liniers, también buscando otras miradas. Además hay un personaje heroico Sergio Riquelme, un reportero de Futrono que viene a Santiago con su pequeñísima y antiquísima grabadora. ¿Cuál fue la lógica para incluir estos otros relatos?

-Ismael: Bueno, eso fue buscando ir un poco a la periferia de los partidos. Después de que grabamos la primera eliminatoria -donde logramos tener acceso como a la intimidad del plantel, viajando con ellos en el bus, estando en las concentraciones en Juan Pinto Durán y en el camarín- nos dimos cuenta de que alrededor de todo eso también pasan muchas cosas interesantes. Entonces empezamos a buscar este tipo de personajes que estuvieran relacionados al fútbol, pero sin ser actores protagónicos de él. Por eso fuimos a hablar con Galeano, (Juan) Villoro, Evo Morales, Liniers… Lo de Liniers es simpático porque el tipo no es fanático del fútbol, no le gusta, pero dice que le entretenía mucho jugar mal al fútbol, porque es algo que divierte aunque uno sea malo. En el fondo, el fútbol se puede jugar en cualquier lado: con dos piedras y una pelota ya se puede jugar una pichanga en la calle.

Ahora, hay un riesgo ahí porque ustedes ponen en el mismo nivel de narración, al no poner los nombres por ejemplo, a alguien como Galeano y a un taxista.

-Juan Pablo: Eso fue una apuesta, de democratizar el discurso del fútbol. Yo creo que es así además, uno puede ir a un bar y ver a cualquier Presidente de la República -Evo Morales en este caso- a tomarse algo y el hombre que lo atiende le puede de hablar de fútbol, y pueden conversas de igual a igual frente al tema, con igual conocimiento. En ese sentido, el hecho de no poner quién está hablando fue una jugada para eso mismo.

Hay que decir que los créditos están al final…

-Ismael: Y es una decisión que pasa por el hecho de que es más importante lo que se está diciendo, que quién lo dice. No porque sea Villoro o Galeano tienen más importancia sus dichos, sino que estamos intentando rescatar lo que estaban diciendo. Nos parecía que tenían mucho valor las frases de cada uno de ellos, desde los taxistas, pasando por los escritores, hasta el Presidente Evo Morales.

Lo que se ve en el cine es el proceso hasta la clasificación. Me gustaría saber si ustedes paran acá, o si van a seguir grabando, si van a Sudáfrica, y si quieren continuar en esta línea o si ya luego de tantos años trabajando el mismo tema quieren cambiar de aire.

-Juan Pablo: Estamos trabajando en un proyecto que no sería la continuación, aunque podría llamarse Ojos rojos 2, pero para nosotros la película se cierra acá. El proyecto sigue obviamente la línea del fútbol pero es otro trabajo. No sería ni para salas, yo creo. Estamos viéndolo.

¿Y cuáles son las expectativas que tienen respecto a lo que va a pasar acá?

-Ismael: Nuestras expectativas desde el principio fueron llegar a una sala. Queríamos terminar este trabajo y poder estrenarlo en el cine, pero finalmente se fue dando y estrenamos con 25 copias. Eso ya superó todas nuestras expectativas.

25 copias en el cine en Chile es muchísimo…

-Juan Pablo: Y sobre todo para un documental.

-Ismael: Además nunca nos imaginamos que la película podría estar desde Iquique hasta Puerto Montt.

Y que llegue a México…

-Ismael: Claro, nos invitaron de la DIRAC (Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería) y de la Embajada de México, aprovechando en amistoso, para mostrárselo a los chilenos residentes en ese país.

Por una parte está el tema del registro, pero por otro lado está la idea de hacer cine y da la impresión de que ustedes son bien conscientes de  la formalidad con la que está armado este relato. Este es documental que sí, habla de fútbol, pero es un primeramente documental.

-Ismael: De hecho durante todo este proceso mucha gente nos ha dicho “dejen de decirle documental, díganle película, porque el documental no vende”. Ahí fue una decisión de nosotros de decir que lo que estamos haciendo es un documental y tenemos que llamarlo como tal.

-Juan Pablo: Claro y respetar el trabajo que estábamos haciendo porque de hecho hicimos visionados de la película y quizás antes estaba un poco pasada de rosca hacia el discurso del fútbol, entonces a veces llevábamos a peloteros que querían verla y nos decían “pero qué están haciendo, los van a colgar de la plaza pública”. Ahí fuimos matizando hasta llegar a un consenso entre la parte futbolera-que tenía que tenerla- y la otra, para que no fuera un collage de goles.

-Ismael: Que hubiera un equilibrio, y eso lo hicimos como con cinco visionados con gente que había trabajado en la película, amigos,  con gente muy futbolera y con gente nada de futbolera. Entonces eso nos permitió ir afinando detalles.

 A propósito de futboleros, los protagonistas del documental, ¿Lo vieron? ¿Les han hecho algún comentario?

-Ismael: Es que justo estrenamos y estaban concentrados.

Habrá que esperar entones la opinión de todos, sobre todo de Marcelo Bielsa, que al parecer le gusta mucho el cine. Están entonces todos invitados a ver Ojos rojos que ya está en los cines.

-Ismael: Me gustaría decir una cosa más. Para la gente de regiones que nos ha escrito muchos porque no les ha llegado la película, que tengan un poco de paciencia porque las copias se supone que rotan, son las cadenas de cine las que deciden dónde estrenar primero y dónde después de acuerdo a sus estadísticas, no sé. Estamos contactándonos con las municipalidades de regiones donde la película no se ha estrenado para ver la posibilidad de hacer funciones especiales así que que estén tranquilos, porque nuestra intención se muestre en la mayor cantidad de lugares posibles.