Acaba de entrar a la cartelera local Máquina voladora, el primer largometraje documental de Vicente Barros. La película se elabora a partir de un seguimiento cotidiano, extenso y pulcro, a Rolf, un treintañero que a los 18 años sufrió un accidente de tránsito que le produjo un “daño axonal difuso. Fue como si su cabeza hubiese sido una juguera: por dentro tenía miles de hemorragias, de derrames” 1. Salió eyectado del auto, no llevaba cinturón de seguridad. Perdió parte de sus recuerdos y con ello importantes conexiones. Para reestablecer sus capacidades motoras y cognitivas tuvo que someterse a una larga rehabilitación, que al parecer aún no acaba. Hoy tiene la apariencia de alguien normal, pero su mente parece haber quedado congelada en un tiempo y espacio indefinido. ¿Qué tan inhabilitante es aún el daño que sufrió su cerebro? El individuo crece, envejece, ¿pero qué pasa con las relaciones humanas y los códigos sociales que se le exigen?, ¿los puede asimilar? Para complicar más las cosas, será padre y no tiene un trabajo estable. Imágenes grabadas con cámara casera y otros materiales de archivo van entrelazándose con este intrincado presente de Rolf, donde, además, intenta desarrollar una máquina voladora humano propulsada. Quiere volar, necesita volar, pero algo se lo impide.
Conversamos sobre el proceso de realización de este documental con su director, Vicente Barros, que construye un personaje complejo, provocador, muchas veces incómodo; una presencia disruptiva que cuestiona desde su aparente y cómoda desestructuración las estructuras de todos los demás.
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1. PERSONAJE
¿Cómo y en qué circunstancias llegas a Rolf?
A Rolf lo conocí en 2011 haciendo una investigación para un programa de televisión que tenía que reunir ciertos personajes excéntricos, loquillos. Y ahí un amigo –Diego Cumplido– me lo presentó y empezamos con Tomás Vicuña, que fue el co-director del proyecto al principio. Queríamos hacer un pequeño retrato del personaje, algo breve. El programa nunca vio la luz, un típico programa muerto en el camino, una ballena varada. El punto es que empezamos a grabar con Rolf –sabíamos que una mujer con la que tenía una relación estaba embarazada– y, como al mes, cachamos que otra también estaba embarazada. Entonces nos dijimos: este tipo se va a enfrentar en algunos meses más a tener dos hijos/as y está absolutamente no-preparado para esta situación. ¿Qué va a pasar? Iba a cambiar mucho su esquema de relaciones. Y también sus responsabilidades. Un montón de cosas iban a pasar en su vida. Entonces ahí decidimos seguir el registro y considerar que este proyecto iba para largo.
¿Y cómo lo convencieron, cómo fue el trato al comienzo, cómo le plantearon la idea de desarrollar el documental?
Es que el Rolf es un entusiasta. Creo que nunca se cuestionó mucho lo que estábamos haciendo. Yo creo que para él siempre fue como una oportunidad para mostrar sus inventos, su música, especialmente la máquina voladora, conseguir financista, etc. A pesar de que nosotros le explicamos muchas veces lo que queríamos hacer: una película. Pero él siempre fue muy generoso con nosotros en términos de tiempo, de acceso, sobre todo al principio del rodaje. Era muy abierto, espontáneo. Después, hacia el final del proceso, fue entendiendo más los códigos de la realización documental. Entonces, nos fue poniendo más trabas. Después fue entendiendo nuestras estrategias y nos empezó a poner más obstáculos para poder llegar a él. Pero en general fue muy buena la disposición de Rolf.
¿Él puso condiciones o planteó expectativas de acuerdo a lo que se iba a desarrollar en el documental?
Más o menos. Es que para él era un juego también; el ser parte de una película; la oportunidad de reflexionar sobre sí mismo. Yo creo que la película de cierta manera lo ayudaba a tener una mayor estructura interna. El hecho de tener un rodaje más o menos constante. Nosotros igual lo forzábamos a ser reflexivo, a tratar de empujar más sus proyectos. Lo chicoteábamos un poquito. Entonces creo que ahí se fue generando una relación natural entre el equipo y el personaje, más allá de la realización de la película. Era una complicidad porque además el equipo era chico, era una circunstancia súper familiar.
2. GUIONES
Asumiendo que ustedes ya lograron ahí identificar un personaje con esas características y un relato a desarrollar, ¿cómo se pusieron su propia estructura, una planificación de tiempos, para darle un curso al documental?
Al comienzo tratamos de trabajar con un modelo más estructurado, quizás con un guión más estricto, o tratando de conseguir objetivos más específicos, pero nos dimos cuenta que el personaje no era en lo absoluto moldeable. No es un personaje al que uno pueda poner en determinadas circunstancias y que haga o diga lo que tú quieres. Era medio rebelde en ese sentido. Nos dimos cuenta que no tenía mucho sentido trabajar con demasiadas estructuras rígidas. Entonces ahí empezamos a hacer un seguimiento más vivencial.
¿Y ustedes iban haciendo un guión mientras iban grabando? Es decir, al estar ya con un personaje poco estructurado, ¿cómo conducir el trabajo de forma organizada y eficiente?
Depende mucho del documental obviamente. Mientras más de investigación sea el proyecto, más posibilidades tienes de hacer un guión. Mientras más vivencial sea, menos. Y nuestro documental era muy vivencial, entonces el guión al final es una cosa de montaje. La montajista (Mayra Morán) terminó siendo una de las principales guionistas. La estructura la fuimos construyendo a medida que íbamos grabando, y ahí íbamos viendo lo que nos iba faltando. Porque es muy impredecible, azaroso. Como te decía, Rolf es un personaje bien rebelde, entonces tampoco te permitía hacer puestas en escena o empujar mucho la narración. Entonces era un ejercicio fútil hacer guiones con esta película. De hecho hicimos varios, pero impracticables.
Eso sí, al principio teníamos una aproximación audiovisual distinta de lo que resultó. Queríamos hacer algo con la ficción. Rolf en algún momento de su vida escribió guiones, entonces queríamos utilizar esos guiones como dispositivo narrativo del documental. Partimos tratando de ir por ese lado y como que chocamos con una pared, con esa perspectiva de la película. Después ya en 2012 partimos ya con una mirada más fresca. Y eso hizo que los primeros materiales quedaran afuera.
¿Cómo eran los guiones que él hacía?
Eran una locura. De hecho, Diego (Cumplido) lo conoció en un taller de guiones. Eran guiones que no tenían ninguna estructura. Él proponía anti-estructuras narrativas o situaciones que eran completamente fuera de lo común. Surrealistas. Por ejemplo, en uno de sus guiones unos tipos iban por un safari en África y de repente se bajaban del jeep y explotaba una bomba; estos tipos volaban y quedaban como 10 metros arriba de la tierra, pero en otro espacio temporal y podían ver las pirámides de Egipto.
Eran más bien cuentos. ¿Y cómo quería él conectar eso al documental que ustedes estaban haciendo?
¡Nosotros queríamos conectar eso al documental que estábamos haciendo! Teníamos la idea de que Rolf guionizara partes del documental, que hubiera una línea paralela que sea ficcional, pero no nos funcionó.
¿Como lo que hace Carlos Flores en El charles Bronson chileno (1984), cuando deja que Fenelón Guajardo dirija una escena medio fantástica en un bar estilo western?
Sí. El Charles Bronson igual es una referencia de este documental. Creo que tiene algo de ese estilo.
¿Y él cómo aceptó que no se iba a ir por esa línea, cómo se lo tomó, considerando su carácter?
No sé si discutíamos con él temas narrativos tan en profundidad. Porque tampoco él se lo tomaba tan en serio, no era algo de vida o muerte el que no incluyéramos algo de sus guiones. Le daba lo mismo. Bueno, hacer películas igual es chocar todo el tiempo con muros.
A pesar de toda la disposición que se supone él tenía para con ustedes.
Bueno, como todo personaje tenía cosas buenas y cosas malas. Cosas que facilitaban el trabajo y cosas que lo dificultaban bastante.
3. INVESTIGACION y ETICA
En esta etapa, donde comienzan a conocer de verdad al personaje, ¿fue importante investigar el daño (lesión axonal difusa) -desde un punto de vista científico- que se le produjo a él con el accidente?
En un comienzo sí, lo investigamos para tener una base de conocimiento sobre su caso, pero después en la película nunca profundizamos en eso porque queríamos hacer que todo fuera desde la perspectiva de Rolf: su accidente, su rehabilitación, etc. No queríamos una entrevista al médico desarrollando acerca de su conmoción cerebral. Ni siquiera de su madre. Queríamos que todo fuera desde su perspectiva, por ahí tenía más sentido esta propuesta más subjetiva. Fue una decisión que pensamos bastante: dejar fuera toda esta área relacionada a lo científico. Pero sí, igual lo investigamos.
Y ahí se dieron cuenta que el daño que sufrió no lo inhabilitaba tanto como para no tener consciencia sobre lo que ustedes estaban haciendo. Es decir, a ese nivel de relación humana no estaba tan perdido.
No, claro. Yo nunca tuve esa duda. Si Rolf es una persona súper inteligente, eso se nota. Entonces él entendía las circunstancias del personaje, pero también entendía que era una persona totalmente capaz y entendía todo lo que estábamos haciendo. Igual es complejo eso en los documentales: el trato ético que puedes tener con un personaje.
Sobre todo su caso, que tiene que ver con un accidente, y lo cerebral, lo mental, etc. Algo bien delicado. Es un cuestionamiento que también flota, por ejemplo, en la película Los niños, de Maite Alberdi: eso de que si los personajes tendrán claridad o consciencia plena que están siendo parte de una película y todo lo que eso significa. Ronda la inquietud en estos casos.
Sí, de todas maneras. Por eso mismo en estos casos es tan importante mantener una perspectiva bien ética sobre el tratamiento del personaje. Y en el montaje eso lo tuvimos bien claro: no exponerlo demasiado. Eso influyó mucho en los pasajes que dejamos y sacamos de la película.
¿Y cómo se hace para no exponerlo y, al mismo tiempo, acabar con una película donde él aparece en casi la totalidad de los planos?
Sentíamos que Rolf tenía varias líneas narrativas que nos permitían contar una historia sin “quemarlo”. Pero no es fácil, porque si estás haciendo una “película de personaje” y él, además, es alguien que le causa conflicto a mucha gente, entonces teníamos que mostrar una visión global de él, con su lado creativo y su inteligencia. Y también con su parte más cuestionable. Pero hasta cierto punto…
¿Qué cosas, por ejemplo, lo hubiesen “quemado”? ¿Qué escenas o situaciones no quedaron?
Creo que nos esforzamos por mostrar las virtudes y defectos del personaje desde un espíritu más infantil o tierno, cuando quizá podríamos haber tenido una perspectiva mucho más cruda. O sea, Rolf, por su naturaleza, tiene altos y bajos bien profundos. Entonces ahí hicimos un corte. Es decir, de aquí para abajo, no. Porque eran cosas que nosotros sentíamos que podían exponer al personaje. Situaciones en los que él estaba mal, o estaba más agresivo. Porque igual tenía sus “eventos”.
4. PUESTA EN ESCENA
¿Cómo fue la relación de ustedes -como equipo- con los familiares, amigos, y toda la gente con la que él se relacionó en la película?
Casi todas las escenas que grabamos no fueron “puestas en escena”, pero sí concertadas. Tratamos de generar un contexto que permitiera la mayor espontaneidad de Rolf. Porque él también es una persona bien solitaria. Entonces nos fue muy fácil construir toda la parte de él solo en su departamento, solo en su mente o él en sus proyectos, pero nos era muy difícil contrastar a este personaje en el mundo real. Entonces esas escenas fueron las que presentaron más desafíos a nivel de realización: sacar a Rolf al mundo. Y era muy importante para nosotros poder hacer eso. Porque al final también un personaje así resalta en el contraste con el resto. Todas esas escenas fueron captadas de una sola vez. Tratamos de ser bien formalistas, mantener un registro lo menos invasivo posible.
¿Y cómo se pudieron lograr esas escenas donde claramente habían personas convocadas o concertadas interactuando con él si era tan rebelde?
Es que las escenas que finalmente grabamos de esa forma eran con gente muy cercana a él. De hecho todas las personas que aparecen en la película era el círculo más cercano. Dentro de todo, se dan de forma natural. Era como un pie forzado en el documental.
¿Y él estando en situaciones más tensas? Porque hay una escena fuerte, cuando Rolf va a la oficina de un posible inversionista, y era como para salir huyendo de ahí. Digo, podría haberla boicoteada él mismo si no le hubiese gustado lo que estaba sucediendo.
En esa escena había una distancia entre lo que él percibía de la situación y lo que nosotros percibíamos. Es una pequeña traición al personaje. Nosotros sabíamos que esta escena se podía ocupar para explotar una yayita [sic] del personaje o una complejidad. Pero él, con respecto a la situación que se genera ahí con el inversionista, creía que todo iba bien, que la reunión salió fantástica. Y eso en otras ocasiones también pasó así, como con los amigos a los que les cuenta su proyecto. Necesitábamos explotar esa veta de alguna forma. Estábamos desesperados por enfrentar a Rolf con el mundo. Era difícil. Por eso necesitábamos recurrir a esas situaciones.
¿Y esa escena donde a él le ofrecen trabajo en un pañol?, da la impresión que quedó en un estado de suspensión, porque seguramente más de algún espectador del documental pensaría: qué interesante verlo en un trabajo real.
Bueno, nosotros también lo queríamos ver en un trabajo real, por eso grabamos esa escena. Es que él no tiene una estructura interna que le permita seguir ciertas convenciones sociales que para nosotros son básicas, pero que para él son difíciles. Como tener un trabajo, llegar a la hora, irse a una hora, planificación, etc. Por una cuestión temporal. Y también por lo que mencionaba: hay ciertas situaciones que lee de una forma y todo el mundo las lee de otra. Pero es también lo maravilloso que tiene el personaje, o sea, una persona que le resbala todo y sigue persiguiendo sus sueños y proyectos y le da lo mismo todo.
5. MUSICA
El documental además de tener como eje central este experimento o proyecto que el personaje tiene -la máquina voladora-, también contiene música que Rolf compuso. ¿Esa faceta de compositor por qué no la quisieron abordar con mayor profundidad?
O sea, lo abordamos lo más posible, en la medida de lo posible. ¡Qué mala respuesta! (Risas).
A lo Patricio Aylwin.
Mira, como que Rolf es un súper buen músico, tiene una creatividad tremenda, pero tiene un problema: él solo toca improvisando, no tiene temas estructurados. No te puede decir: voy a tocar diez temas, voy a hacer un concierto. Eso hace que nunca haya podido tener una carrera formal en la música. Siempre sus experiencias tocando se limitan a situaciones como esa escena del café que aparece en la película. O sea, registramos esta faceta de esta manera, más otras situaciones que estaban en el mismo tono, pero no nos alcanzaba el material para hacer una progresión dramática o lograr un arco en torno a esta línea. Ni tampoco podíamos forzar más esa cuestión. Entonces decidimos dejar lo que quedó y la música -grabada en muchas sesiones de improvisación-, que iba de la mano con los estados de ánimo de Rolf.
Te referiste antes a la ética en el documental. ¿Cómo podrías definir la ética que aplicaron en este proyecto?
Yo creo que la ética en este tipo de documentales es respetar al personaje y no aprovecharte de él. Porque uno tiene un enorme poder como documentalista para hacer lo que quiera. O sea, puedes registrar un material y después lo puedes montar como quieras; presentar al personaje como te plazca o de la forma que tú crees que puede hacer que la película logre más éxito. Eso igual es una decisión difícil. De repente no incluir ciertas cosas, que tu sabes que pueden hacer más impactante la película o más fuerte, para proteger al personaje. Igual me siento contento con eso porque es establecer un principio. Es decir: así quiero hacer las cosas. Obviamente tengo muchas cosas por aprender. Es bien ambiguo el hasta dónde llegar. Porque también tu principal misión es hacer una buena película, para eso estoy trabajando. Pero igual siempre vas a tener que traicionar un poco a tu personaje, inevitablemente.
¿Traicionaron a Rolf en algo?
De todas maneras. En el sentido de que mostramos cosas que sabíamos que a él no le iban a gustar ver. Para él fue difícil verse como una persona con muchas dificultades para relacionarse con el resto de las personas, alguien con dificultades reales para concretar cosas, cumplir ciertos roles que se esperan de él. Creo que para él igual fue fuerte verse reflejado de esa manera. Obviamente eran momentos que él no se esperaba que nosotros dejáramos. Entonces eso es una pequeña traición. Es decir, los personajes también tienen que ser completos, tiene que tener yayitas, grietas. Pero obviamente había que hacer un juego para ver de dónde agarramos a este personaje para que confronte al espectador de alguna forma. De hecho, nosotros cerca del corte final le mostramos un armado a Rolf y nos reclamó por una escena, y la sacamos.
¿Por qué le había incomodado tanto esa escena?
Porque era una escena que graficaba una faceta más agresiva del personaje.
¿Y por qué aceptaron su punto de vista y sacaron la escena?
Aceptamos que era complicado, porque era una película que en algún momento iba a ser importante para sus hijas, para su familia. Entonces decidimos sacarla. No era tan terrible hacerlo, así que lo hicimos.
6. RETROALIMENTACION
Para cuando ustedes presentaron el primer corte de Máquina voladora en Fidocs (2014) se supone que ya tenían bastante material. ¿Cómo se llega a la decisión de parar de grabar?, porque en un documental de seguimiento o de personaje se podría seguir y seguir…
Sí. Eternamente. Nosotros ya para 2014 teníamos mucho material de registro cotidiano del personaje, pero no teníamos suficientes elementos para construir un arco dramático claro en la película. Podríamos haber terminado ahí, pero tendríamos una película mucho más experimental de lo que resultó. E igual teníamos las ganas de hacer una película comprensible y disfrutable del público. Y ahí, después de ese período, decidimos tratar de empujar a Rolf para que avanzara lo más posible en su máquina voladora, e ir complementando con ciertas escenas de paso de tiempo relacionadas con sus hijas pequeñas, las mamás; elementos que pudiéramos ir distribuyendo a lo largo de la película para ir conformando ciertos arcos narrativos. Ese corte duraba cerca de 90 minutos y era mucho más caótico y resaltaba mucho más el lado maniático de Rolf en lugar de todo el asunto de la creatividad.
¿Qué tal fue la retroamentación cuando presentaron ese primer corte?
Cuando lo mostramos ahí, a la gente le gustaba ese estilo ligado a lo maniático. Pero nosotros no nos queríamos centrar en eso. Sentíamos que era utilizar mucho al personaje.
¿Y cómo fue la retroalimentación en las otras instancias de desarrollo, como Surdocs+DocBacelona y Docs in Progress de Buenos Aires? ¿En qué sentido fueron aportes para el proyecto?
Fueron instancias útiles hasta cierto punto. Son interesantes para ciertas partes del desarrollo o del montaje. Pero llega un momento donde el exceso de laboratorio le empieza a hacer mal a tu proyecto. Porque creo que llega un momento en que debes comprometerse con la visión de tu película. O sea, definir tu punto de vista. Y, al final, en los laboratorios hablas con mucha gente muy inteligente o que sabe mucho de cine, pero todos quieren un poco “hacer” tu película. Entonces creo que siempre es importante mantenerte fiel a tu punto de vista autoral a la hora de concretar. Así que en un momento decidimos ya dejar de participar de esas huevadas y darle pa’ delante nomás.
7. MATERIAL DE ARCHIVO
Un recurso bien especial del documental es el uso de material de archivo, ese que retrata la infancia de Rolf, los momentos posteriores al accidente e incluso parte de la rehabilitación.
Todo ese material lo grabó Cristián Fernández, el padrastro de Rolf, el que aparece en una escena al principio, con lentes. Él es un poco el papá de facto; registraba mucho y tenía un súper buen ojo. Era un cineasta innato. Él fue muy generoso, nos pasó todo el material. Y eso lo complementamos con otras imágenes que fuimos buscando. A mi me gusta mucho la técnica found footage y quería sí o sí incluir algo así en este documental. Además como Rolf tenía todo este imaginario tan abstracto -sobre todo los primeros meses después de accidente-, cosas medio inregistrables [sic]. Entonces decidimos abordar estas escenas desde un nivel más bien poético. Escenas que mediante las imágenes te permitieran detenerte y reflexionar sobre lo que estaba diciendo Rolf.
¿Y cómo llegaron a definir que ese material usado era indicado para conectarse con ese tono?
Hay una parte donde él habla de la destrucción de las neuronas y de la memoria, entonces ahí buscamos material que hicieran alusión a eso. Y ahí llegamos a esos planos que son de La respuesta (1961), una película sobre el terremoto de Valdivia, un documental increíble, que tiene unas imágenes espectaculares. Y las otras imágenes que muestran procesos celulares las conseguimos con aficionados que tienen ese material en Internet. De hecho la mayoría fueron muy buena onda para participar de la película. Unos de esos planos son de Francisco Pujante, un español nerd que registra con cámaras especiales. El tipo tiene una especie de granja de vida microscópica en un refrigerador; sube un video diario hace 10 años a Youtube y tiene un promedio de visitas de 12 personas. Lo contactamos y él estaba feliz. El tipo es un genio. Navegando descubrí que existe todo un movimiento de gente que graba y comparte este tipo de cosas microcelulares. Internet es una maravilla. Hay gente re motivada haciendo cosas a nivel técnico muy bueno.
8. PUNTO DE VISTA
En una entrevista decías algo así como “La sociedad es muy rígida con este tipo de personas”. Si pudieras desarrollar eso.
Es que la sociedad es una basura. O sea, no una basura, pero es como muy estricta con ciertas convenciones, sociales y mentales; de expectativas, objetivos, plantarse en el mundo, roles. Como que al meterse uno en el personaje de Rolf también empiezas a darte cuenta de todas esas construcciones sociales que a uno lo afectan indirectamente. Es decir, igual me siendo identificado con que a Rolf le afecten esas cosas, porque a mi también me afectan. La sociedad es un embudo. Partes siendo, desde joven, libre, y a medida que vas creciendo los roles y las responsabilidades se te van metiendo. Entonces ese mismo embudo no acepta a gente como Rolf; no acepta a una persona que piense diferente o que no siga las mismas estructuras cotidianas.
Pero si una persona no integra a su ser una cierta base social minima se muere de hambre.
Sí, también, es verdad.
¿Entonces hasta qué punto esas estructuras son tan absurdas o injustas?
Sí, al final son estructuras necesarias para la sobrevivencia….
Y la sobrevivencia no es un problema para Rolf.
Claro. No es un problema para él. No se va a morir de hambre.
Por lo tanto, ¿cómo podría él crecer de verdad dentro de esta sociedad con el círculo de protección de hierro que tiene?
A lo que me refiero es que Rolf tiene una serie de características que le permitirían desarrollarse en un montón de ámbitos, pero esos ámbitos no tienen la flexibilidad para aceptar su forma de pensar o su forma de enfrentarse al mundo.
¿Como cuáles características?
La música. Es una persona súper creativa, empática. Igual tiene un montón de virtudes. ¿Por qué la sociedad no es capaz de aprovechar ese tipo de virtudes? Es lo que pasa en casos más extremos con gente que tiene condiciones mentales más radicales: Están fuera, excluidos.
Y si estuvieras en una situación de poder, ¿qué trabajo le confiarías a Rolf, como empleador?
Es que nuestra sociedad no valora ese tipo de visiones. En otras culturas personas como él eran visionarias. En nuestra cultura son estorbos. No sé que clase de empresa tendría que tener para darle trabajo a Rolf. Pero creo que de todas maneras hay espacios en los cuales él se puede desarrollar.
De cierta forma le diste trabajo como actor.
Sí….e igual él cumplía (risas). Es que requiere un pichintún [sic] más de esfuerzo. Estar más presente, que tenga un grupo de apoyo. No culpo a personas específicas. Igual entiendo que no le quieran dar un trabajo a Rolf, pero sí culpo a estructuras sociales poco empáticas, rígidas.
Y eso que en Chile estamos en un período cultural y social donde se supone que se incluyen a todas las personas con “capacidades diferentes”.
Sí, pero eso discurso. Nuestra sociedad no se hace cargo de esas cuestiones. Con las personas que tienen cualquier condición mental lo primero que hacen es normar y medicamentar. Es súper limitante. No estamos en la época de la inclusión, estamos en la época de lo políticamente correcto. No es que vayan a existir espacios reales de inclusión, simplemente nadie lo va a decir públicamente o todos van a cuidar sus palabras y las apariencias. Igual creo que la película habla mucho de ciertos roles, especialmente ciertos roles masculinos. Eso es una cosa que me llamaba mucho la atención del personaje y me interpelaba a mi. Las expectativas que generaban los roles masculinos. Lo he visto en comentarios, que la película interpela más a los hombres que a las mujeres.
Pero en el caso de Rolf hay responsabilidades objetivas: responder por su paternidad, por sus hijas.
Claro, ser padre, tener un proyecto, una vida estable, un trabajo, etc. Que el no las cumpla es otra cosa, pero de que se imponen, sí.
¿Y en el documental hay algún personaje que represente esa presión que tú le adjudicas a “la sociedad”?
Yo creo que las mamás de sus hijas representan eso, sin quererlo, pero igual lo hacen. Y su propia madre también. Pero es que Rolf está en una situación en la que tampoco se tiene que hacer realmente cargo de esas cosas. Él instala las preguntas. Y por eso creo que interpela a la masculinidad. O me interpelan a mí al menos.
En el documental las mamás de sus hijas lo presionaban en cosas lógicas, como responder económicamente con sus hijas, ¿o algo más?
Sí. Yo creo que se cansaron rápidamente de exigir otras cosas, por razones bastante lógicas también. Es que es difícil lidiar con una persona como Rolf. Yo igual lo entiendo. Creo que a las mamás lo que más les costó entender es que tenían que renunciar a un padre de sus hijas que cumpliera ese rol que ellas esperaban de él. Y es evidente que lo esperaban. Y todos esperaban eso. Pero era algo que obviamente él tampoco iba a poder cumplir. Nosotros cuando supimos que las dos mamás estaban embarazadas creímos que él iba a poner los puntos sobre las íes, e iba a comenzar a cumplir con ciertas responsabilidades sociales. Pero al final es una cosa que no va a pasar.
Pero es porque no puede, porque mentalmente ya hay un daño y ese daño tiene como consecuencia esa dificultad para hacer ciertas conexiones. Y eso no tiene vuelta atrás, más allá de que pueda seguir rehabilitándose. Hay una cuestión en su cerebro bloqueada… ¿O no?
Sí. Y siento que las mujeres tienden a juzgar más a Rolf. Siento que es el pánico de toda mujer: el hombre desestructurado, que no cumple roles. Entonces lo castigaban bastante en ese sentido. Pero no quiero ser tan general, porque también he recibido comentarios de mujeres que conectan harto con él. Aunque creo que es algo que va más allá de “hombres o mujeres”, es una cuestión de sensibilidad frente a esas cosas. Hay gente que está súper cómoda en sus roles. Por lo general las personas más interpeladas por la película son los que tienen cuestionamientos respecto al rol que cumplen, sus responsabilidades, las estructuras sociales, etc.; los que se sienten incómodos en ese contexto. Entonces esa gente que siente esa trizadura interna ve a Rolf y empatiza con eso. En cambio, otras personas que son más estructuradas, y que se sienten más cómodas en esos roles o que sientes que esos roles son buenos y necesarios, tienden a juzgar mucho más al personaje. Y es que igual entiendo esa reacción. También por el hecho de que Rolf sea una persona sin necesidades económicas. Eso le genera incomodidad en algunas personas. Pero otras empatizan más con su fragilidad y, al final, es gente que reconoce esa fragilidad en sí misma.
Bueno, en toda la relación familiar también hay una cuestión paradójica, porque es algo que lo protege pero también lo aísla. Yo me he preguntado muchas veces qué sería de Rolf si no tuviera ni un peso. Su vida sería muy distinta. Esta seguridad es lo que le permite vivir en esta cosa medio etérea y con tanta libertad, que es la belleza y la condena del personaje, simultáneamente.
9. DISTRIBUCION
Ahora comienza otra etapa no menos importante para Máquina voladora, y tal vez la más difícil luego de terminar: el distribuirla, lograr que llegue a su público.
Sí, hay cada vez mas distribución independiente en Chile, hay una red de cines que está cada vez más consolidada. Yo creo que el trabajo que inició Miradoc hace algunos años ha sido súper importante: establecer una red de salas comprometidas con el cine independiente. Por ahí sale DCI Distribución, que empezó a trabajar con ficción el año pasado, con una curatoría de películas bien especial. Y por ahí entró Máquina voladora. Ellos trabajan con esta red de salas, que es un tremendo avance para el cine chileno, pero falta un montón. Falta que la gente efectivamente vaya y llene esas salas. Todavía hay un problema de audiencias, pero creo que son esfuerzos bien importantes para comenzar a generar un circuito donde las películas se muevan y se vean y pasen cosas.
¿Y cual es el plan con Máquina voladora?, considerando que las cifras en torno al cine nacional en salas aún son bajas. ¿Cual es la estrategia que tienen vista para intentar revertir eso?
Deprimirnos un tiempo….y luego tratar de llegar a plataformas digitales. Empezar a apuntar a los públicos objetivos de la película, los más específicos. Eventualmente dejarla en alguna plataforma digital, abierta al público. Yo creo que ese es el futuro de la película. Y ojalá que todos hicieran cosas así. Nosotros por suerte no tenemos ninguna atadura que nos impida subirla gratis a Internet. El cine independiente no se puede quedar al margen de esas tendencias. Si al final la gente está viendo películas en sus pantallas de computador, tablet, lo que sea. La costumbre de ir al cine es cada vez menor. Entonces creo que ese es el desafío que tenemos como realizadores, tratar de llegar a esas audiencias por nuevos métodos. No podemos seguir confiando en la exhibición en salas. Y tampoco en festivales. Creo que es súper importante aprender a aprovechar esos espacios digitales.
¿Y por qué entonces exhibir Máquina voladora en salas?
Porque yo sigo creyendo que esa es la forma en la que se tiene que ver una película. Uno hace una película para que se vea en pantalla grande, para que suene en 5.1. Uno la hace con ese sentido, la experiencia del cine es esa. Creo que obviamente uno ve peor una película en un computador que en una sala. Es siempre una aspiración que uno tiene, poder ver la película en esas condiciones. Y además uno puede llegar a distintos públicos: la pareja de viejitos que van a ver tu película en Los Vilos no va a verla en Internet. Entonces no son excluyentes las dos estrategias. Además creo que es súper importante mantener las redes de salas independientes porque se generan espacios de discusión y se genera una comunidad. No tanto en Internet donde todo es mucho más etéreo. Es muy importante para la generación de audiencias fomentar esas comunidades. Ahí se genera el gustito.
1 Rolf Behncke nace dos veces, Revista Paula, 20 de abril de 2016. Link: http://www.paula.cl/reportajes-y-entrevistas/rolf-behnke-nace-dos-veces/.