Entrevista a Fernando Lavanderos, director de «Las cosas como son»
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Pasaron 8 años entre el estreno de la muy comentada Y las vacas vuelan, y tu segunda película de ficción ¿Valió la pena la espera?

– Sí, de todas maneras. Creo que valió la pena, ya que que, para mí, no hay una necesidad de tener que sacar películas tan seguido, además hacer una película no es fácil, se involucra mucho tiempo y recursos. Creo que también hay que tomarse el tiempo necesario para que la obra madure.

Como académico en la Universidad del Desarrollo has el profesor responsable de guiar varias películas que han sido reconocidas, como Anónimo que fue la primera película de escuela en quedar en un festival clase A, San Sebastián; estamos todavía viendo lo que está pasando con La Chupilca del Diablo que recientemente ganó un premio en Italia y que también fue la película de escuela en ganar un premio del jurado en Valdivia y ahora Volantín Cortao que quedó  seleccionada en Locarno. En el desarrollo de esos procesos ¿Qué aprendiste del ejercicio como profesor y como realizador, en el desarrollo de esas películas?

– El proceso es muy entretenido y muy interesante porque estamos trabajando con los alumnos durante un año y medio, casi dos años y se parte desde cero, desde el inicio de la idea, el desarrollo de esa idea, la formación del equipo y bueno todas las etapas de una película, entonces es muy entretenido el proceso y por otro lado uno es de alguna forma parte del equipo, o sea uno va guiando de diferentes formas, ayudando, aconsejando y obviamente que la película es de ellos, pero uno de alguna forma participa de todo ese proceso. Uno viene a ser una especia de productor asociado entonces es interesante como se va desarrollando todo ese proceso y uno por supuesto que en cada realización va aprendiendo cosas y por supuesto que con los alumnos también vas aprendiendo cosas porque estás dentro de ese proyecto.

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Ahora también en estos años también estuviste haciendo “Mi Mundo Privado”, una serie documental para televisión que co-dirigias con Sebastián Lelio. Ese proceso de observación también que es algo que está muy presente en tus dos películas, ¿En qué sentido te aportó esa experiencia para generar estos personajes que están presentes en Las Cosas Como Son?

– Yo siento que esa etapa fue fundamental en el proceso creativo porque tuve la oportunidad de conocer realmente vidas muy distintas. Era un programa donde nos metíamos a las casas de familias durante mucho tiempo, -hay capítulos donde estuvimos un año e incluso más- y estábamos conviviendo con distintas personas durante mucho tiempo y a la vez filmando, entonces fue muy enriquecedor. Para mí, en el cine uno necesita empaparse de la realidad para poder contar algo, o sea es imposible ver el cine como algo abstracto o algo que está desconectado con lo que estás viviendo, entonces eso me nutrió de muchos componentes de la vida misma, de personajes, de relaciones humanas, etc. que yo creo que de alguna forma están en esta película. De hecho el joven que aparece en la película yo lo encontré haciendo un taller en un colegio Quilicura, y a ese colegio yo llegué por uno de los capítulos de Mi Mundo Privado.

Las Cosas Como Son tiene varias cosas en común con Y las vacas vuelan donde también hay un extranjero y también hay una relación con una actriz y también la mayoría de ellos son no actores. ¿Por qué repetir con esos temas?

– Bueno hay una frase que decía Jerry García “Keep going with your own movies” , o sea sigue con tu propia película, independiente de que hagas lo que hagas; yo creo que uno siempre tiene un rollo y lo desarrolla en distintas obras como parte de, eso para empezar y por otro lado creo que esta es como una segunda parte, ya que hay cosas que quedaron ahí en la primera película que quería seguir explorando; la temática por ejemplo de la mezcla de un extranjero con un chileno o al revés , o sea hay componentes que por supuesto tienen en común , pero me parece que las temáticas de esta película van en otra dirección y se exploran nuevas cosas. Acá también está la cosa media encubridora –mentirosa del chileno pero no es lo más importante, acá tiene mucho más que ver con la desconfianza y las relaciones entre las personas, tiene mucho que ver con los prejuicios, tiene que ver en cómo cambian esos prejuicios, como el personaje de Sanna, por ejemplo, que parece sencilla pero es mucho más compleja, lo primero que vemos de ellas es esta niña inocente, idealista y lo mismo con Jerónimo que lo vemos como un personaje un poco freak que espía los espacios de personas ajenas, pero luego vamos sintiendo empatía o vamos imaginándonos cómo él llego a ser eso y así te va cambiando la percepción de los personajes.

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¿Cómo es pasar del circuito de festivales y los premios ahora enfrentarse al público en las salas chilenas?, ya que son 2 tipos de público muy diferentes.

– Creo que las películas que he hecho son un poco extrañas porque aparentemente parecen como películas más festivaleras pero en definitiva igual son vistas por cualquier persona de distinto tipo y a veces gusta mucho. Yo creo que tiene que ver con el humor que tienen en general, las dos películas tienen mucho humor y eso es bastante universal y a la vez no es algo tan común en películas por llamarlo así festivaleras. Eso por un lado ha sido satisfactorio ver que efectivamente a la gente le gusta y que va más allá de un público especialista en cine.

¿Por qué en el final de Las cosas como son dejas algunas cosas bien resueltas y otras no tanto?

– Porque la película más bien termina con preguntas, más que respuestas para el espectador, yo no quería poner una moraleja en ningún caso. La película tiene esa paradoja que se llama Las cosas como son pero es todo lo contrario en términos morales por así decirlo porque no te termina diciendo “Así son las cosas”, más bien al final termina con la pregunta “¿Y cómo son las cosas?” Y yo creo que en fondo tiene que ver con que hay temáticas que están dentro de la película que para mí están muy relevantes que se empiezan a deslumbrar a partir de esta pequeña historia.