La Casa en que vivimos, de Patricio Kaulen
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8 de abril de 1921
Santiago, Chile

Con transparencia la crítica de la época señaló virtudes y defectos de Largo viaje, lo que podría significar que la película siguiente de su autor podría hacer acopio de tal experiencia. Pero pareciera que una ley fatal nos obligara por mucho tiempo a seguir tropezando en la misma piedra, al menos narrativamente hablando. La casa en que vivimos resulta el contrario de la película que le precedió. No anuncia nada nuevo y aparece anclada en las convenciones de una época hoy aplastada por la lápida del tiempo.

Las ambiciones de la sobre significación y de un realismo agotado en sus posibilidades expresivas, hace que el relato fatigosamente se arrastre de secuencia en secuencia en búsqueda de un sentido iluminador. Pero la oscuridad de las convenciones pueden más y toda buena intención no basta para darle vida al conjunto de personajes y situaciones.

Lo mejor corre por la ambientación de los años cuarenta, cuya inclusión en el relato resulta inexplicable narrativamente, pero que da cuenta de un esmero productivo digno de mejor causa.

Sin las caídas de tono de Largo viaje, el extenso reparto se las arregla para dar con un tono coloquial homogéneo, aunque igualmente resulte postizo, porque la impostación completa de la película lo es. Y es que el intento de develar una clase social a través de sus ambiciones materiales, en este caso la casa propia, puede ser una tentación irresistible. Pero para ello es necesario escarbar en la contradicciones humanas de toda ideología y sociología, además de tener el ojo perspicaz que permita coger las imágenes significativas de un proceso dinámico y complejo como el propuesto. Todo lo cual estaba más allá de las posibilidades de un cineasta con problemas de captación de la realidad.

Kaulen se rinde a dejar que los encuadres se llenen de personajes para hacerlos hablar, lo que es su debilidad peor, porque las acciones pagan el costo de una deuda con el radioteatro, pero sin que nuestra participación como espectadores se vea convocada en ningún momento.