Aurora: La maternidad desde el duelo
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(2014)
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10 de octubre 1959
Santiago, Chile

Bernarda Gallardo es una mujer de Puerto Montt que no pudo tener hijos y que, luego de años de papeleos para poder adoptar y sin lograrlo, se conmueve ante la noticia del cadáver de un bebe encontrado en un basurero cerca de su localidad. Este hecho marca el inicio de su recorrido tenaz en busca de darle a ese bebe la dignidad humana de un nombre y de una sepultura. La lucha de Bernarda llegó hasta el director Rodrigo Sepulveda quien vió se impresionó antes la fuerza y la perseverancia de esta mujer, y quiso transformar su historia en una película.

El resultado es una película emocionante y bella. Que tiene sus dificultades, pero que las supera ante la fuerza impresionante del personaje de Sofia –inspirado en Bernarda- y la contenida y brillante interpretación que de ella hace Amparo Noguera. Sepúlveda escoge no explicitar desde el inicio las razones de la protagonista para su cruzada, por lo que pone al espectador en un lugar similar a los personajes que la rodean, cuestionándose con ellos la coherencia de esta obsesión – bien intencionada pero al límite de la locura-, por darle entierro a un bebe desconocido.

Como en sus películas anteriores Un ladrón y su mujer (2001) y Padre Nuestro (2006), Rodrigo Sepúlveda ya había demostrado su habilidad para entrar en esos espacios difíciles de describir de las emociones humanas y sus efectos en la manera en que nos relacionamos. Con un destacable talento para la dirección de actores y para generar atmosferas delicadas en espacios que no necesariamente lo son, el director logra sumar al espectador al viaje de personajes que no siempre tienen tan claro lo que les pasa, pero que sin embargo se mantienen en movimiento, y al hacerlo explicita la complejidad de ser y quehacer humano.

Con Aurora nos adentramos en un tema difícil. La maternidad incumplida, el vacío, el deseo, la espera, la presión social. La otra cara de la postal familiar. El matrimonio que quiere hijos pero no puede tenerlos, mientras pequeños cuerpos de bebes aparecen en el basurero. Sin sobre dramatizar “Aurora” nos ofrece una mirada a este mundo, no sólo a través de la potente lucha de su protagonista, sino mediante la creación de un mundo hermoso en su melancolía, con una cuidada puesta en escena inundada de colores fríos y neutros, que expresan eficientemente el espacio interior de la protagonista.

Aurora es una película adulta, que conmueve por su tono y por su elección de instalar más preguntas que respuestas, ante temas que suponemos tan claros como la maternidad, el duelo y la dignidad humana.