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Primeras imágenes de la nueva película de Cristián Sánchez serán estrenadas en concierto de música barroca
Andrés Zúñiga
18 de julio de 2018

En 1974, Cristián Sánchez (1951) aún no era Cristián Sánchez. Con 23 años, tres cortometrajes de escuela y un truncado proyecto de largometraje colectivo (Esperando a Godoy de 1973), Sánchez llegó a trabajar al Departamento de Cine de la Universidad Técnica del Estado (UTE), actual Usach. Ahí, junto a estudiantes de Publicidad UTE, compañeros de la Escuela de las Artes de la Comunicación UC como Ignacio Aliaga y bajo el liderazgo del experimentado Antonio “Toño” Freire, el joven cineasta aún firmaba sus trabajos como Luis Sánchez.

Una de estas primeras películas fue el cortometraje La ermita del socorro (1974), sobre la iglesia y museo colonial de San Francisco, ubicada en el centro de Santiago y en cuyo terreno Pedro Valdivia erigió el templo provisorio conocido como la Ermita del Socorro.

Con música del también grupo de la UTE Barroco Andino, Sánchez realizó un recorrido por las instalaciones y detalles de la serie pictórica de la vida de San Francisco, atribuida entre otros al pintor Juan Zapaca Inga, donde retrató el fervor religioso pero también la trágica violencia contenida en los cuadros: pestes, guerra, asesinatos. Como el mismo definiría sus películas estrenadas durante la dictadura cívico-militar chilena: “un cine político pero sin mensaje, entre líneas, un cine que politiza las formas”.

Como anécdota, un año después, Luis Sánchez se convertiría brevemente en Luis Bresonch (combinación de Luis [Buñuel] y Bresson) para su largometraje co-dirigido con Sergio Navarro, Vías Paralelas. Habría que esperar hasta 1979, con su debut en solitario El zapato chino, para ver en una pantalla el nombre Cristián Sánchez. A partir de ahí, vendrían más de diez largometrajes, cuatro de ellos escogidos por expertos, críticos y realizadores como parte de las 50 mejores películas chilenas de todos los tiempos, registro individual sólo superado por Raúl Ruiz y Silvio Caiozzi.

Cuarenta y cuatro años después, Cristián Sánchez se reencuentra con Luis Sánchez y lo hacen en un lugar conocido por ambos: el Museo Colonial San Francisco o la antigua ermita del socorro. Los mismos pasillos, los mismos retratos de San Francisco, el mismo trazo de Juan Zapaca Inga. Esta vez ya no como un documental con música incidental del Barroco Andino, sino como un ensayo visual pensado para el concierto “Alegría del Cielo: transculturación y sincretismo en la música del Virreinato del Perú” a cargo del actual conjunto de música antigua de la Universidad, de Santiago, Syntagma Musicum (quienes este durante 2018 celebran sus 40 años de vida) y el conjunto de Música Antigua de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Para esta experiencia musical inédita que tendrá lugar el próximo miércoles 25 de julio en el Teatro Aula Magna de la Universidad de Santiago, Cristián Sánchez estrenará las primeras imágenes de El retorno de la promesa (2018), las que serán proyectadas mientras el ensamble binacional interpretará un repertorio musical del barroco peruano y americano de los siglos XVII y XVIII. El retorno de la promesa trata sobre una estudiante de arte que visita el museo colonial San Francisco y se apasiona con las pinturas sobre los milagros del santo de Asís. Aparecen, entonces, como si ella los invocara, diversas figuras que escapan de los cuadros, entre ellos el propio santo, el pintor cuzqueño Juan Zapaca Inga, místicos, teólogos y filósofos que desean expresar el fundamento del verdadero espíritu franciscano.

Miércoles 25 de julio, 19:30 hrs. Teatro Aula Magna Usach, Av. Ecuador 3659. Estación Central. Entrada liberada.