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Tras casi dos meses, Cinechile.cl vuelve a estar en línea
Cinechile.cl
18 de marzo de 2018

El 31 de enero decidimos cerrar Cinechile.cl por falta de recursos, tras tres años consecutivos en que no fuimos beneficiados por el Fondo Audiovisual. Y en esta última oportunidad habíamos postulado a dos fondos: Difusión del cine chileno y Difusión de patrimonio audiovisual; este último, por dos años y que nos permitiría no sólo ampliarlo y agregar nuevos segmentos, sino también actualizar el ya caducado sistema en el que está construido el sitio. Algo que se hace urgente.

Sin nada de esto, no teníamos otra alternativa que el cierre. Pero además, queríamos evidenciar la forma en que se nos evaluó, tratando el proyecto como “no suficientemente patrimonial”, desconociendo el aporte y valor de todo lo que el sitio ha podido hacer en sus ocho años de existencia.

Justamente las reacciones ante el cierre de Cinechile.cl -que duró casi dos meses-, hicieron evidente su importancia, con una reacción mediática que nos sorprendió por su alcance. Cientos de correos electrónicos, mensajes vía redes sociales, entrevistas y artículos en diversos medios de comunicación, e incluso una carta de apoyo de cientos de académicos nacionales e internacionales, instalaron a Cinechile.cl como un sitio que se había vuelto esencial y cuyo cierra implicaba una tragedia. Algo que nosotros sospechábamos, pero que nunca se nos había hecho tan evidente.

Fue tan emocionante, como triste para nosotros este momento. Emocionante, porque sentimos que el trabajo de todos estos años estaba totalmente validado y los sacrificios de trabajar por “amor al cine chileno” casi la mayor parte de su existencia, no habían sido en vano. Y fue triste, porque las “autoridades” no pensaban lo mismo y demostraba también en la ruleta rusa en la que deben insertarse este tipo de proyecto patrimoniales, dependientes de un sistema de concursos y de un grupo de jurados que a veces les hace sentido y a veces no un proyecto de estas características. Tristes también estuvimos, porque coincidió en cómo el cine chileno se llevaba su segundo Oscar y no podíamos registrarlo. También cómo se realizaban festivales y se estrenaban nuevas películas que también se nos escapaba.

Pero este tiempo fue un tiempo también para conocer nuevas posibilidades a los fondos concursables. Conseguimos nuevos aliados y algunas ideas que esperamos concretar prontamente. En fin, no descansamos.

Fue en este contexto que recibimos un llamado del Fondo audiovisual el pasado jueves, diciéndonos que finalmente nos darían el Fondo de difusión del cine chileno, decisión que se tomó tras una reunión del Consejo Audiovisual, donde se distribuyeron platas a proyectos que habían quedado en lista de espera y que se consideraron que debían ser financiados. Estamos seguros que la presión que se generó tras el cierre, hizo posible esta reevaluación.

Este fondo que ahora se nos otorga lo habíamos enfocado solamente en mantener en línea el sitio, pagando honorarios y colaboraciones externas. Dada las circunstancias de la urgencia por renovar la plataforma, nos veremos en la obligación de usar la mitad de este fondo para la renovación, sacrificando los -de todas maneras- exiguos sueldos que habíamos planteado en un proyecto que no da más de 10 millones de pesos.

Así, si bien este fondo nos permite volver a esta en línea, está lejos de ser una solución definitiva, por lo que nuestra idea de seguir buscando financiamiento por otras vías sigue estando en pie. Como también sigue estando en pie nuestra idea de seguir insistiendo en que deben mejorarse los criterios y ampliarse la cabida (y las platas, claro) hacia proyectos de esta índole. En un contexto tan brillante para el cine chileno, resulta urgente que se publiquen libros, se realicen investigaciones sobre todas las épocas, se protejan las cinetecas, se restauren películas, se potencien muestras y festivales regionales y se hable de cine chileno en escuelas y talleres. Es la única forma que se valore nuestro cine, que el público lo vea y que las glorias y validación no sólamente vengan desde afuera, desde Hollywood, Cannes, Berlín, etc.

Porque el cine no solamente nos hacen pasar un buen rato, sino también puede hacernos pensar, reflexionar sobre nuestra realidad. Ahí está el ejemplo de Una mujer fantástica, cuyo éxito radica básicamente en ello. Si no se impulsa esto, todo estas películas quedarán como ejemplos pasajeros, como casos aislados en un momento donde se produce mucho, pero se observa y se respeta poco, justamente por el pobre impulso que se ha dado a todo lo que no sea el hacer y exhibir una película.

Y no es tan complicado. Casi todos estos tipos de proyectos, seguramente, no valen más que organizar una fiesta en Cannes, un cóctel en Berlín o cualquier otra actividad oficial que se realiza para difundir grandilocuentemente el cine chileno en el extranjero. Solo hace falta mayor voluntad política.

Estamos de vuelta y esperamos que definitivamente.

Viva el Cine Chileno y Cinechile.cl.