Entrevista a Sebastián Lelio, director de “Gloria”
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(2013)
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8 de marzo de 1974
Mendoza, Argentina

Con tremendo éxito de crítica y público, y con una distribución asegurada en más de 45 países Gloria se ha transformado en una de las películas chilenas más comentadas del último tiempo. Conversamos en extenso con su director Sebastián Lelio sobre lo que es hacer cine de autor pensando en la audiencia.

Gloria lleva ya un bonito romance con el público. Pero todo partió en Berlín ¿Cómo evalúas lo que fue participar de la competencia oficial de un festival tan relevante como ese?

– Como dices tú, primero quedar fue un honor. La película había ganado Cine en construcción en San Sebastián y habíamos palpado el nivel de reacción que genera, pero otra cosa es estar en la oficial de Berlín con Song Kang-ho, Soderbergh, Gus Van Sant, entonces uno se siente ahí con los tíos grandes. Ya estábamos muy contentos porque implica literalmente tener a los ojos del mundo encima de la película, una función de prensa para 1900 periodistas, compradores, programadores, o sea el destino de una película se sella en un festival como Berlín, o Cannes o Venecia. A las 9 de la mañana de ese día la función de prensa estaba llena -obviamente porque todas se llenan-, pero partió muy bien porque fue ovacionada, entonces inmediatamente hubo una muy buena onda y las críticas empezaron a aparecer con mucha efervescencia, muy emocionales; y después ya vino el estreno esa tarde y la ovación y la gente aplaudiendo durante todos los créditos finales, una cosa muy impactante, super impresionante de vivir que uno no puede ni programar, ni esperar porque no se puede estar seguro de que eso vaya a pasar.

Pero me imagino que mientras escribían el guión con Gonzalo Maza, y luego durante la producción, tu sentiste que esto era algo muy distinto a lo que habías hecho antes y que esto podía tener otro tipo de repercusión. La reacción del público ¿Hasta donde fue sorpresa y hasta donde consciente de lo que querían?

– Este es mi primer intento real de hacer una película que conecte con el público de verdad. Antes yo había hecho películas que tenían otros objetivos, quizás aprender a hacer películas, aprender a resolver los problemas de las películas en sí mismas más que pensar en la idea del problema del público, porque pude tuve la suerte de poder hacerlo. Pero para esta cuarta película ya había recorrido hartos festivales y juntado experiencias, sentí que ya era el momento, que todo lo aprendido sobre estética y temática la ponemos en este ofrecimiento hacia el público. Yo siempre la presenté como esta va a ser mi película pop, así se la conté a Juan de Dios Larraín de Fábula, y aunque nadie me creía mucho, así la entendía yo. Una película que tiene esas ganas de avanzar, de conectar, de alcanzar audiencias transversales.

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Hay un tema respecto a la relación que tiene el cine de autor, y el chileno en particular,  con el público. Aparece una distancia muy fuerte que claramente no tiene que ver con la calidad de las películas pero si, quizá,  con los enfoques de las películas. Como autor ¿cuanto tuviste que ceder en ese proceso de querer llegar a la audiencia o mas bien fue otra versión de tu autoría?

– Ni un ápice, la película es tan mía como La Sagrada Familia, Navidad, o El Año del tigre. Quizá. como dices tú, es un tema de enfoque, pero yo nunca sentí que me estaba metiendo en un planeta que no es mi territorio. Lo que pasa es que se escribió otro tipo de historia con otro tipo de necesidades. Lo que pasa es que cada película es un problema distinto y tiene sus propios desafíos, y en este caso las necesidades de Gloria tenían que ver con la audiencia. Una película sobre los sentimientos centrada en un personaje de manera obsesiva ofreciéndole al espectador un personaje secundario que se convierte en un protagonista absoluto de la película y de alguna manera invitándolo a sentir el mundo desde adentro de la piel del personaje de Gloria, desde ese lugar, esos eran los objetivos. Además, avanzar en la cuerda floja entre el lugar común y la extrañez, lo que es muy difícil porque si das un paso en falso el cliché aparece de inmediato. Pero mas bien, lo que la película hace es trabajar con lugares comunes, para presentar la extrañeza en ese lugar.

Por estos días resulta muy valiente acercarse al mundo de las emociones. En general el mundo del cine, teatro, la literatura mantiene cierta mirada más cínica. Considerando que tú y Gonzalo son bastante intelectuales ¿Cómo trabajaron eso?

– Yo creo que si algo nos vincula con Gonzalo es que las películas que nos emocionan son películas que en general tiene algo casi gutural y primitivo, y no lo digo con un ánimo anti intelectual. Como Cassavetes, que va más por la verdad de las emociones y que a los dos nos encanta.

¿Porqué te gustó ese personaje en particular?

– En realidad creo que funciono bastante con el radar emocional, cuando se me erizan los pelos de la emoción de solo pensar en hacer eso o aquello, yo sé que para allá hay que ir. A mí me emocionaba mucho hacer una película sobre esta mujer de 58 años que está en este umbral de la vida y que, a pesar de los golpes, se reinventa, sigue adelante y no pierde el optimismo. Había algo en eso que simplemente me emocionaba antes de filmar. También eso de retratar esos mundos que nos competen, que uno conoce, que tiene cerca. Además la oportunidad de hablar sobre Santiago a través de esta mujer es muy interesante y creo que por eso también esta es, de alguna manera, mi película sobre Santiago porque yo he hecho películas fuera de Santiago, entonces por eso también hubo una preocupación especial para de alguna manera hacer hablar a la ciudad a través de este personaje. Y quizás ahora luego de ver lo que ha ido pasando, yo tenía muchas ganas de hacer una película donde uno saliera bailando.

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¿Cómo fue la creación de estos personajes?

– Primero fue la personalidad de Gloria, donde nosotros pasamos por varios guiones, donde el papel siempre fue para Paly García, ya que ella se siempre me ha gustado como actriz y no sé como no se le había dado un protagónico en cine antes. Así que hablé con ella, le propuse la idea y de ahí partimos. Pasó harto tiempo, entre medio hice El año del tigre y luego de 2 años, después de escribir el guión 5 veces, llegamos a rodaje.

La película también trabaja otro tabú, que es el cuerpo femenino desnudo después de cierta edad.

– Fue muy pensado, sobre todo como filmar el erotismo y la desnudez adulta sin romper el tono de la película, y la película es una especie de caballito de Troya, digamos, ya que tiene una cierta dulzura y sensualidad que te lleva de la mano, pero en realidad los temas que está tratando son bien puntiagudos y a veces dolorosos, pero pareciera como que no a ratos. Y eso había que cuidarlo mucho para que no se rompiera y una de las situaciones donde más rápido se podía romper o quebrar era en las escenas de sexo, de erotismo. Y eso lo trabajamos con Sergio y Paulina muchísimo.

¿Tú crees que tu próxima película se va a parecer más a Gloria o a las que hiciste antes?

– Yo creo que se va a parecer más a Gloria, en términos de querer conectar. No sé si va a ser en rigor muy parecida porque estoy pensando en cosas muy distintas pero sí quiero hacer un cine que sea visto.

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Y de lo que ha pasado estos días en Chile y antes, en Berlín, con la película estrenada ¿Qué te ha enseñado el público de lo que hiciste?

– Primero que está ahí. Que no es que la gente no quiera ir, sino que hay un público potencial con ganas de verse reflejado. Por otro lado que hay una profunda necesidad de alegría en el mundo y que en las manifestaciones culturales, en general, está como super acorralada la alegría, está desprestigiada por la intelectualidad, como si la alegría o la búsqueda de la felicidad fuera un problema de gente tonta o de crédulos. Esa idea no me gusta, por eso de alguna manera creo que la película -a pesar de que se mete bien de frente en los problemas de Gloria y su entorno, que están todos llenos de imperfecciones obviamente al igual que uno-, creo yo se las arregla para transformar todo eso en una energía bien luminosa, hacia adelante, y eso era algo que yo tenía muchas ganas de hacer. Calidad no significa solemnidad ni seriedad.

Ha sido interesante ver que los medios de comunicación no especializados están diciendo que hay algo que va mas allá de la película, que está instalando un tema y una figura que no se había visto antes.

– Yo estoy muy sorprendido y agradecido de lo que está sucediendo, que la gente aplauda en cada función es muy especial.