Entrevista a Niles Atallah, director de Lucía
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(2010)
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1978
California, Estados Unidos

¿Cuánto te demoraste en concebir la película Lucía?

La primera versión del guión la escribí en un día, el día después del funeral de Pinochet, el 13 de diciembre. Pero el proceso de recolección de ideas fue por años antes de eso. Pequeñas historias familiares o de gente que conozco, que fueron recopilándose a lo largo de mi vida, y que fueron canalizándose por alguna razón y gatillaron cuando veía por televisión las imágenes del funeral de Pinochet. Me senté a escribir un borrador del guión, eso fue en diciembre del 2006 y ahora estamos estrenando la película 5 años después.

¿El filme tiene varios niveles posibles de lectura, cómo trabajaste el tema del contexto histórico del relato?

Me concentré primero en la idea de hacer un retrato de una mujer y de una familia. A pesar que el funeral de Pinochet fue el gatillo para el proceso, nunca pensé hacer una película que profundizara mucho en temas políticos. Yo siento que la experiencia de vida que yo tengo me da acceso a ciertas cosas y básicamente traté de concentrarme en lo que yo conozco e imaginarme lo que no conozco, pero no meterme en cosas que están fuera de mi conocimiento. Yo nací fuera de Chile y volví a vivir acá hace algunos años, pero mi abuela trabajó en fábricas de textil en Recoleta, mi padre nació a cuadras de la casa donde filmamos y tengo un imaginario de niño de cómo es  ese barrio. Y mi mujer, que es Gabriela Aguilera – que es la actriz que hace de Lucía en la película-, su familia es la dueña de la casa donde filmamos, su tía todavía vive ahí y la fábrica donde filmamos es de su tío. Decidimos concentrarnos en eso e ir construyendo una historia que abarcara la vida íntima de una mujer, pero para eso hay que incorporar el contexto político, socioeconómico, todo lo que le rodea. Su mundo interior y la espiritualidad que nace de ella y la relación que tiene con su pasado eran hilos que habían que trabajar, siempre lo he pensado como huellas que  van surgiendo, que son sutiles, que uno no sabe muy bien como analizarlas en su cotidianidad, pero de todas formas son parte de tu vida, como fantasmas hechizando tus relaciones y tus formas de ser.

¿Cómo crees que los chilenos nos relacionamos con la memoria histórica?

No creo que pueda hablar de los chilenos en general, pero lo que si podría decir es que en Lucía decidimos concentrar la mayoría de la película en esta casa antigua, que tiene mucho que ver con lo de la memoria, quizás no de todos los chilenos, pero al menos de una familia de chilenos. Y esta casa que verán en la película es una casa llena de recuerdos, llena de objetos puestos en todas partes, acumulando polvo, camas donde antes dormía gente que ahora no está. Yo siento que hay muchos fantasmas en esa casa, el silencio está lleno de voces y de presencias que no sabemos muy bien como manifestar en la vida concreta. Pero están ahí, latentes, debajo de todo lo que  hacemos, determinan nuestra forma de actuar y de percibir la realidad, eso es algo que para mí es súper lógico, es un sentimiento que traté de capturar en la película y traté de expresar.

Trabajaste con un equipo muy talentoso, Inti Briones en la fotografía, José Luis Torres Leiva en asistencia de cámara y montaje…

El equipo fue como una familia realmente que son personas que a mi me inspiran muchísimo y que aprendo mucho de ellos, tanto de los actores como del quipo técnico. Fue un equipo muy pequeño, no eran más de ocho personas en el set en un momento, a veces era solamente la actriz y yo, a veces en la casa cuando se ve una fiesta éramos como 15 personas, que fue el momento más masivo. Por lo que la mayoría de la filmación permitió una intimidad dentro del equipo, donde cada persona pudiera expresar lo que iban sintiendo  y aportando por su lado con todos los conocimientos y experiencias que tienen. Me sentí muy privilegiado como director por tener un equipo tan potente y tan inspirador. Es el sueño de todos los que trabajan en el cine, trabajar con gente así. La verdad es que no quiero hacer una película si tengo que trabajar con mucha más gente, por lo menos ahora, y con gente que no conozco. Sería muy extraño.

¿Te da confianza tener gente tan talentosa cubriéndote la espalda?

Si, y es como uno suele trabajar en cualquier medio artístico yo creo. La colaboración es esencial, saber con quien trabajar y saber la relación personal que uno tiene con ellos, la generosidad de colaborar con otros, es algo que solamente aporta en la creación. Trabajando de otra manera restringe mucho.

¿También dejaste que los actores colaboraron en la creación de los personajes?

Gabriela Aguilera, su personaje esta muy inspirado en cosas de ella, no necesariamente de su vida pero como es mi mujer fue muy intuitivo, no nos tuvimos que decir mucho el uno al otro, ella ya sabía mucho de su personaje y Gregory Cohen conoce muy bien a la gente que ha inspirado el guión, es parte de esa generación. No tuve que decirles mucho, ellos hicieron todo, yo estaba ahí guiando un poco la situación, y creando un espacio fértil para que se cree la posibilidad de hacer cosas. Todos tienen gran madurez como actores, también Eduardo Barril y Esperanza Silva, los otros que estaban en la casa. Todos entendieron bastante bien la sensación, la textura de la película y eso es esencial, que los actores se integren a la textura misma del lenguaje, con el tono.

Lucía ha ganado muchos premios en festivales extranjeros ¿te ha sorprendido la recepción que ha tenido la película internacionalmente?

Si, completamente. Cuando estábamos filmando la película teníamos muy pocos fondos, eso fue un proceso muy largo también, porque fue muy difícil conseguirlos. Como dije trabajamos con un equipo muy pequeño, y cuando terminamos la película y la lanzamos al mundo no sabíamos que esperar, entonces fue muy sorprendente que tuviera esta recepción, ha recibido comentarios muy interesantes, por ejemplo fui a México en la Cineteca Nacional donde fue estrenada y fue emocionante, un honor estar ahí.