Entrevista a Luis Horta
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¿Cómo se inserta este ciclo de cine en las celebraciones de “La Chile un presente para Chile”?

La idea nuestra es realmente hacerle un regalo a la comunidad, es un ciclo absolutamente gratuito, creo que es el único ciclo de cine que se hace completamente gratis para toda la gente y hay funciones a las 17:00  y a las 19:00 hrs. con películas que no se habían mostrado nunca, películas que se habían mostrado muy poco, otras olvidadas y otras que sencillamente nunca se estrenaron. Podría dar ejemplos como: La película Isla Negra que hizo Hernán Garrido que era un antiguo camarógrafo del canal de televisión de la Universidad de Chile, cuando la Universidad de Chile tenía un canal de televisión. La idea nuestra es reconocer todo lo que se ha producido, tanto en la Universidad como en películas particulares que me parece que son de un valor grande y que injustamente no se han exhibido o que en el caso de Caliche Sangriento por ejemplo fueran censuradas en su momento. Hay una especie de retribución al país porque más allá de la “celebración” nosotros consideramos que la Universidad de Chile es un epicentro cultural y científico; autónomo y pluralista, y eso creemos que tiene que manifestarse de forma concreta y ese es el espíritu que está detrás de esta  presentación y esta exhibición.

Este ciclo trata de películas que no forman parte de lo que habitualmente se exhibe, por lo tanto, hay una posibilidad para el público de poder acceder a estas piezas. Hablemos de lo que caracteriza estas películas y por qué no entran dentro de lo que históricamente ha sido, no se si decir el cine oficial, pero una línea más difundida…

A partir de este borrón cultural propiciado por la dictadura, hay un montón de películas que quedaron inexistentes y que incluso fueron después explotadas en distintas instancias. Nosotros queremos reconocerlas. Es el caso de las películas de cine experimental; producciones de la Universidad de Chile que entre el año 1964 y el año 1973, de la que vamos a hacer una de las retrospectivas más amplias que se ha hecho de esta colección de documentales que cuenta con filmaciones de Miguel Littín, de Raúl Ruiz, de Pedro Chaskel; cineastas que son bastante importantes dentro de la historia del cine nacional. Y por otra parte reconocer a gente de la casa, Edmundo Urrutia que es un cineasta que data de los años 20 y que nosotros vamos a mostrar 2 películas que hemos reencontrado de él, pero principalmente se trata de revalorar su figura. Creo que la Universidad de Chile tiene que volver a ocupar el sitial que tuvo en los años 60 y 70 a nivel cultural y específicamente desde el cine, aunque es mucho más amplio que eso, entonces lo central tiene que ver con la recuperación; la recuperación de nuestra memoria pero de nuestra memoria no solamente como universidad sino como país y que eso sea horizontal y llegue a cada una de las personas. Por eso nos interesa tanto que esta muestra es gratuita, que pueda entrar cualquier persona y la idea es que películas que se trataron de borrar en un momento ahora están disponibles. Y otras muy desconocidas como Queridos compañeros de Pablo de la Barra que tiene una historia muy trágica detrás y que es una película que acá se mostró una vez en el Festival de Cine de Viña del Mar del reencuentro y después quedó en el olvido, y a mi parecer modestamente creo que debe ser una de las 10 grandes películas de la historia del cine chileno.

¿Cómo armaste la juratoria para este ciclo? ¿Cuál fue la lógica que le fuiste dando a esta muestra?  

La idea era hacer una revisión crítica de la historia moderna de Chile. En esta semana digamos que vamos a revisar 40 años de la historia de nuestro país, pero también es una mirada bastante creo yo especializada. La Cineteca de la Universidad de Chile yo creo que se ha caracterizado por mostrar cosas bastantes específicas, nosotros priorizamos el contenido y eso creo que es fundamental porque también es propio de la Universidad de Chile. Entonces cuando empezamos a armar esta muestra la idea era hacer un panorama bien generoso e incluso incluir películas bastante especiales como que datan del período mudo como Las celebraciones del Centenario que es una película que nosotros reencontramos y que son las fiestas de aquellos años, que me parece que va a ser muy bonito de ver y además va a ser como es una película muda va a tener una interpretación de piano en vivo que es un acontecimiento para la Universidad de Chile ya que nunca se había hecho y realmente va a ser algo muy especial. Y por otro lado la integración de películas que si bien son medianamente conocidas me parece que hay un tema de hacerles justicia, como es el caso de  Descomedidos y Chascones que se iba a estrenar en 1973 en el mes de septiembre y porque vino el golpe la película nunca se pudo estrenar oficialmente.

Y es una excelente película para entender lo que estaba pasando pre-golpe para instalarse ahí dentro de las facciones de había al interior de la juventud…

La película es un documental sobre la juventud chilena en los años 70, con música de Los Jaivas. Se iba a estrenar en las salas de cine, con  copias en 35mm y realmente todo eso quedó abortado y es lamentable; y lo que hacemos hoy es una acto de justicia porque como es una producción de la Universidad de Chile, es la misma Universidad de Chile la que dice: nosotros vamos a estrenar como se debe esta película. Además en una sala -en el teatro Antonio Varas- que en realidad fue concebida como una sala de cine y nunca se utilizó como sala de cine. Nosotros por primera vez la vamos a usar como sala de cine entonces es un gesto muy bonito me parece, está lleno de símbolos que yo espero la comunidad asuma como propios. Nosotros que realmente hemos gastado mucha energía, ganas, y nuestras horas de sueño -por supuesto- en estas últimas semanas, pero estamos muy contentos de llevar esto adelante más allá de que sea un evento, y más allá de que sea que va a ser una inauguración y todo eso; realmente es un gesto tremendo el poner las películas gratuitamente, libres para que todas las personas las vean y eso es el objetivo nuestro.

Al sumarse esta serie de eventos vinculados con el bicentenario, hay algunos que tienen un acercamientos más celebratorio, otros unos más de futuro, por qué  para ustedes la memoria parece ser lo central; no sólo a la hora de elegir las películas sino a la hora también de establecer cuáles son los discursos del trabajo de la cineteca.

Yo creo que la memoria es quizás el acto de resistencia mayor que uno puede hacer ante diversos elementos avasalladores como el consumo por ejemplo. El consumo hace que nosotros veamos una película y la olvidemos rápidamente. La memoria que ha sido maltratada, la han tratado de borrar en innumerables oportunidades e incluso yo he escuchado muchas veces que se habla de no mirar hacia el pasado, de no estar tan pendiente del pasado y ver el futuro. Y es algo que yo no comparto y las cinetecas, en general, no lo comparten porque lo que ahí importa es precisamente estar reconciliados con nuestro pasado, estar reconciliados con nuestra memoria, nosotros somos memoria, nosotros somos historia. No estaríamos acá si no fuese por nuestra historia, de ahí que el análisis críticos que hacemos nosotros de los últimos años no tiene que ver con ser unos críticos depresivos de lo que ha pasado con nuestra historia en los últimos años sino que ser un poco más serios y evaluar, y ver, y pensar en nuestro país porque a nosotros  nos interesa que nuestros país sea mucho mejor, que sea mucho más justo, que la educación sea gratuita por ejemplo, pero si nosotros no somos capaces de entender lo que ha pasado anteriormente en nuestra historia es imposible que nosotros podamos tener voz y voto sobre muchas cosas que podemos plantear para futuro.

Esta es la primera vez que todas estas películas van a estar juntas en un gran ciclo, pero en distintas muestras tu haz tenido la oportunidad de ir compartiendo algunas de las joyas que tiene la cineteca de la Universidad de Chile. ¿Qué es lo que le pasa al público cuando se enfrenta a esta memoria audiovisual expuesta ahí en pantalla?

Yo tengo un sentimiento bien encontrado al respecto. Por una parte una felicidad gigante cuando una persona se emociona al ver una filmación de hace 40 o 50, o 80 años atrás; pero por otro lado es un sentimiento de impotencia bastante grande el entender que falta mucho por hacer, que falta que se financie cómo se debe la preservación de nuestro patrimonio audiovisual, falta aún difusión de las películas. Me parece que el que las películas chilenas se vendan en el suelo pirateadas en los mercados persa es un signo de como realmente se valora nuestro patrimonio audiovisual, tenemos que recogerlas del piso y por mil pesos quizás pirateadas en una ediciones horrorosas y ese es el valor que nosotros le hemos otorgado  a nuestra memoria. No podemos seguir en eso, tenemos que avanzar y tenemos que construir y me parece que la única forma de construir es decir: esto no esta bien, pero deberíamos hacer otras cosas que sí están bien. Recuperar más material fílmico, sacar ediciones en DVD, preservar sistemáticamente. Dividir la preservación de la difusión que siempre se tiende a mezclar y que generalmente tienes fines diferentes. La difusión realmente es muy importante pero se tiene que difundir películas en exhibiciones que permitan verla como se debe, me parece que eso es bastante terrible porque muchas personas dicen las películas chilenas se escuchan mal, se ven mal, no se que, y efectivamente pasa porque no han existido procesos de rescate serios sobre ese patrimonio fílmico y eso atenta contra la visión que tiene el común de las personas sobre nuestra memoria. Estos 3 años en la Cineteca de la Universidad de Chile hemos estado haciendo un catastro de toda la producción fílmica realizada en el país, largometrajes, cortometrajes, documentales, identificando el paradero de cada una de esas obras, archivos particulares, etc, pero es un intento nuestro y nosotros estamos en esa vía, pero eso tiene que ver con la investigación y la preservación , entonces me parece que en la medida que exista esa parte y además se integre con la difusión y sean vías que van trabajando de manera simultánea vamos a poder hacer que nuestra memoria exista de verdad y no que sea un fantasma de que se hable y se escriba sobre películas que no se han visto, eso es terrible.

En ese sentido este ciclo funciona entonces también como una llamada de alerta.

Absolutamente, es decir esta es nuestra alma, esta es nuestra esencia, esto somos nosotros, pero ojo que si no le ponemos cuidado vamos a terminar por quemar nuestro álbum de fotografías familiares y yo creo que a nadie le gusta que se le quemen los recuerdos de la familia y bueno, estos son los recuerdos del país.

Hoy existe un esfuerzo, tenemos la Cineteca de la Universidad de Chile revivida desde hace tres años, la Cineteca Nacional hace cuatro y también tenemos hoy día fondos para la preservación que hace dos o tres años no existían; aunque parece que no es suficiente…

Son intentos, pero yo creo que debería haber un plan mayor. Me parece que parchar no va a solucionar el problema y en la medida que no existan políticas de resguardo patrimonial serias, eso va a significar que solamente se queden en intentos. Yo voy más allá, yo creo que los intentos  contribuyen pero no solucionan y yo creo que nuestra memoria merece algo más. Sin desmerecer otras expresiones y otras actividades me parece insólito que la desproporción sea tan grande entre el financiamiento de proyectos de investigación científica y de preservación cinematográfica, cosa que no ocurre en otros países. Me parece que eso tiene que ver con ciertas políticas institucionales y gubernamentales que nosotros no compartimos en muchas instancias, pero a la vez estamos dispuestos a generar algo que sea bastante más horizontal, de reflexión y de diálogo, y que sea concreto.

Además que de verdad es una locura poner a competir a la Cinetecas y a las universidades que sabemos que en regiones también están haciendo algo similar por fondos que todas deberían tener porque finalmente es para el patrimonio de todos.

Claro, a nosotros nos ha pasado que tenemos experiencias muy buenas con universidades y con instancias un poco más modestas, quizás, con el Goette Institute debe ser el archivo fílmico con el que mejor nos llevamos en Chile y hemos hecho cosas en conjunto con la Universidad de Valparaíso, hemos hecho muestras en Calama, en Concepción, en Talca, en Valdivia, y nos parece que esa es un poco la tarea porque hay una mirada de los archivos fílmicos que es muy anticuada a mi parecer y que además me parece que es un poco complaciente o sea las persona “deben” ir al archivo y me parece que los archivos deberían hacer lo contrario , ir a las personas y llevar las películas a  las personas.

A quienes quieran saber más sobre el ciclo, pueden encontrar más información en www.uchile.cl o en http://cinetecaudechile.wordpress.com/