Entrevista a Ignacio Aliaga, director de Trapananda: en la Patagonia Occidental
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31 de julio de 1950
Santiago, Chile

¿Cómo fue que llegaste a este lugar  e idea de documental Trapananda: En la Patagonia Occidental?

– En el documental hay una imágenes en 8mm de unos niños básicamente que son mi primera filmación, la primera vez que tomaba una cámara y fue justamente allá; yo tenía unos familiares en Coihaique e iba desde muy pequeño y me fui interiorizando y a la vez queriendo mucho ese lugar tanto por lo bello que es físicamente pero sobre todo por la aventura humana que ahí se fue dando especialmente a comienzos del siglo XX. Después yo volví de muchas maneras a la región, siempre periódicamente incluso una vez llegué participando en un festival de música  y después por motivos profesionales la seguí visitando hasta que el año 99 hicimos unas primeras grabaciones en un viaje a Tortel con un dúo de acordeonistas, que son base del grupo Matamargo y por eso a partir de ahí pensé que lo mejor era recorrer con ellos la región, porque ellos son hijos o nietos de colonos que desde chicos muchos de ellos vivieron en el campo y con quienes llegamos a contactar a personas en todos los rincones, atravesamos la región donde grabamos más de 50 horas y la verdad es que ese amor temprano por la región me fue llevando a pensar que era necesario que el resto de los chilenos conociéramos qué es lo que había ahí de particular donde yo siento que hay una cultura muy particular, que hay un modo de vida que está desapareciendo y que es necesario testimoniar porque a mi juicio allí se vivió una de las últimas epopeyas humanas del siglo XX en América Latina.

Hay varias líneas que presenta el documental, por un lado esta toda esta cosa muy dulce del comienzo cuando uno se encuentra con los músicos, la manera en que ellos viven y el paisaje donde se mueven y también está la lógica histórica que uno se da cuenta que es tremendamente violenta y luego está el espacio al futuro que tiene que ver con la amenaza de la hidroeléctricas y de ese modo de vida. ¿Qué hay en la música que se presenta en el documental que te llamó la atención con respecto a la sonoridad de la Patagonia que se muestra?

– La música es una síntesis de las distintas capas culturales que llevaban los colonos, como contamos en el documental los colonos, estos que pasaron por Argentina venían del sur de Chile, desde Chillán hasta Puerto Montt prácticamente, campesinos muy pobres era una zona misérrima a fines del siglo XIX, luego pasan a Argentina donde van formando familia, van construyendo un pequeño capital de animales básicamente entonces cuando en Argentina se empieza a impedir que los colonos chilenos siguieran en las estancias, estos no vuelven a sus lugares de orígenes porque no tenían nada, entonces se deciden a cruzar la cordillera, esta Trapananda, esta especie de ilusiones en donde bien dices tú viven una experiencia muy dura y muy bella a la vez. Y allí conforman una cultura musical que justamente es una mixtura de esa tradición campesina del sur de Chile y de la cultura musical incluso correntina y también de la tradición de verso de la milonga; no solo la música de acordeón es fuerte ahí sino que también un tipo de milonga, de estilos y de otras formas musicales que prácticamente están desaparecidas y que para ellos; para los jóvenes de hoy día es su forma de expresarse, su forma de defenderse también, una manera de resistencia cultural.

Ahí en ese tipo de sonoridad que vamos a escuchar más adelante, esta mezcla entre la música de la Pampa y es muy raro porque por la sonoridad del acordeón y cierto ritmo que está especialmente en el chamamé uno incluso lo puede relacionar con la cumbia colombiana mas tradicional y por supuesto con la ranchera pero todo esto pasado por otro tempo y quería preguntarte también en ese ejercicio de entender de que tú tienes esta relación de tu niñez con este lugar, pero como santiaguino inmerso en este mundo tan brutal me imagino que entrar en los ritmos de ellos también tiene que haber sido un desafío.

– Sí, especialmente entender la lógica de esos ritmos porque la ranchera que proviene de música europea que es distinta a la ranchera mexicana o a otras, es más melancólica. Hay que pensar que ellos tocaban estas músicas no solo para las fiestas sino que estos eventos sociales era una experiencia muy comunitaria la que ellos tenían. Entonces esta música alimentaba las fiestas, también era música que se tocaba en soledad, en la larga soledad de los inviernos de la zona por eso que el tempo como bien dices tú no es muy rápido sino que tiene un dejo de melancolía y eso se da tanto en la ranchera que proviene de la mazurca más que de otra forma, en el chamame-que obviamente proviene de la música correntina pero también está el vals que es muy poderoso y ese vals es distinto al que escuchamos comúnmente en Chiloé que tiene cercanías culturales y ellos diferencian muy bien tanto las cadencias, los ritmos, no solo la manera de bailar sino que el tipo de música que se puede hacer con una o con otra.  Ellos mismos dicen estos ritmos que son para bailar también son para combatir la soledad en el invierno. Y en el caso de la música converso que son la milonga pampeana o el estilo son textos poéticos muy elaborados que buscan mas bien expresar el yo interior, la exposición del hombre ya en solitario frente a lo que está pasando y es una manera también de protestar con lo que está pasando.

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Me imagino que esto que es la expresión musical de su experiencia vital también que parece en el documental está marcado por el paisaje, está marcado por la historia, está marcado por el esfuerzo y en esa cotidianidad que tú tuviste que pasar con ellos para filmar todo esto, qué fue lo que más te impactó de la manera en que ellos habitan?

– Primero que hay un respeto por la tierra muy fuerte, ellos tienen una relación con la naturaleza muy poderosa y es por eso que el grito contra las represas vienen de adentro y no es una simple postura política sino que es mas bien una manera de defender todo un modo de relación de vida con la tierra. Siempre se ha hablado de las quemas de los bosques que habría sido provocada por los colonos, pero en realidad la historia dice que fueron quemas ordenadas por el estado para abrir trecho para la ganadería, entonces el campesino que es el colono tiene historias muy interesantes.

Por otro lado la vida comunitaria; ellos para poder progresar dependían mucho de la cooperación entre ellos mismos de tal manera que no solo esas fiestas que yo te señalaba sino que todo el trabajo permanente, la partera que recorría los campos para atender a todo el mundo, toda una línea de acción absolutamente comunitaria distinta a como es en el centro del país.

¿ Cómo fue el montaje de la película, en cuanto al cruce de imágenes del pasado con el presente?

– Este documental lo hice junto a mi hijo Rodrigo que fue guionista y montajista, y junto a mi otro hijo Ignacio que fue productor ejecutivo y otro chico Nelson; un documental familiar y con hartos jóvenes.

El montaje lo que buscaba era justamente mostrar nuestra tesis que era que los avatares e la colonización y la contradicción con el Estado ha seguido permaneciendo y es lo que explica la resistencia contra Hidroaysén, es por eso que dimos mucho valor a los materiales de archivo, allí hay imágenes de películas de los años 40 que no tienen autor conocido que son filmaciones muy bellas en blanco y negro sobre la región. También hay imágenes de Fernando Balmaceda de un documental que él hizo allá que se llamaba Ríos patagónicos que es de los años 50 y algunas imágenes que yo filmé como te comentaba en 8mm y así más imágenes de archivo con las que grabamos nuevas, donde la idea era entrelazar y cruzar de tal manera que la memoria que está sobrevolando dispersa en Aysén tuviese esos espacios de entradas para que nos sugirieran que este es un territorio que por una parte es una historia reciente pero que ya cada una de esas cosas pasa a tener un grado casi legendario.

A mí me llamó mucho la atención que a pesar de que está tan claro y hay testimonios muy fuertes en el documental sobre esta resistencia a la instalación de estas empresas grandes, los causes del agua, y todo lo que conlleva HidroAysén y otros; me llama la atención de que tú no te hayas ido por ahí en la historia, porque hay documentales muy políticos, sino que tu te quedaste en el espacio del testimonio. Fue difícil tomar esa decisión en términos narrativos?

– Sin Duda alguna que era una tentación tomar ese camino pero nosotros pensamos que es más político es documental así porque toda la historia de la región, que es una historia política está asignada por esas cosas digamos, por lo tanto no es un hecho de hoy circunstancial sino que es algo que está en la estructura de relaciones de la gente que habita ahí con el estado.

Lo primero que a mi me llamaba la atención era el origen de toda esta historia, el misterio de esa existencia y eso si se asimila mucho al western crepuscular, cómo estos personajes que aparecen medios anacrónicos  sin embargo son héroes de su territorio.