Entrevista a Ignacio Aliaga, director de la Cineteca Nacional en su 4º aniversario
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31 de julio de 1950
Santiago, Chile

Lo primero que queremos preguntarte para tranquilidad de los cinéfilos y de aquellos preocupados por el patrimonio, en cualquiera de sus formas, es en qué estado están los edificios de la Cineteca y los documentos y películas que ustedes guardan.

-Bueno, afortunadamente todo lo que significan los archivos fílmicos-películas, videos y documentos-no han sufrido ningún problema. Todo se comportó fenómeno en ese sentido, en ningún momento pararon de funcionar las maquinarias y, por lo tanto, todo ha estado funcionando operativo. Lo mismo ha ocurrido con las salas de exhibición en el Centro Cultural Palacio La Moneda que tampoco han sufrido ningún problema, por lo que –afortunadamente- no hay nada que lamentar en ese sentido.

Cuando hablas de maquinarias te refieres a que muchas de las películas en la Cineteca tienen que ser conservadas bajo ciertas medidas bastante específicas relacionadas con temperatura, con humedad, por lo que si eso se echa a perder, pone en riesgo la calidad de las obras ahí guardadas…

-Exacto. Bueno, tenemos en este momento tres bóvedas funcionando: una fílmica de materiales acetato y poliéster normales, otra más pequeña para los materiales nitrato y una bóveda nueva que es de video exclusivamente, todos los materiales están en ese soporte. También hay un pequeño laboratorio de digitalización que teníamos que podía haber tenido algún problema pero afortunadamente sigue funcionando bien.

Además ese laboratorio es el que permite que hoy día podamos ver algunas de estas películas…

-Sí  y además estamos digitalizando todos los materiales de video U-Matic, VHS de los años ’80, y ya llevamos una buena cantidad traspasada. Se está dejando en un archivo en discos ópticos que es un sistema que Sony sacó recién el año pasado, lo cual permite pensar que vamos a tener alrededor de 30 años en ese soporte digital antes de tener que migrarlo a otro, lo que es muy bueno porque se trata de una tarea muy complicada  y de largo aliento.

La Cineteca celebró su cuarto año con una función el miércoles 10 en la sala de cine del Centro Cultural Palacio La Moneda y ahí se mostraron algunas de las piezas que dan cuenta del trabajo de rescate y conservación que realizan…

-Bueno, también presentamos el primer número de los Cuadernos de la Cineteca Nacional que está dedicado a los cuatro años, a dar una especie de cuenta pública del trabajo, de todo lo que está disponible y del trabajo que estamos realizando.  Exhibimos varios filmes de diversa duración, fragmentos algunos. Hay una película que es Recuerdos Mineral El Teniente, que ya es conocida, porque la hemos mostrado. La gracia de esto es que Miguel Lara, un músico joven que ha hecho música de películas, compuso una partitura que interpretó con su grupo en vivo y eso permite revalorizar o actualizar una obra patrimonial y permitir que sea conocida con un “look” que no altera el sentido original de la película.

Hay que decir que se trata de una película de 1918…

-Sí, es el primer documental propiamente tal, que hizo Salvador Giambastiani. Presentamos también un par de fragmentos muy interesantes que tienen que ver con proyectos nuevos o que hablan del trabajo de investigación. Un fragmento es de la película Boleto de Lotería. Patricio Riquelme, un cineasta de Punta Arenas, encontró un fragmento, un rollito, en un formato muy extraño que tuvimos que trabajar mucho para restaurarlo físicamente y después, en Chilefilms, hacer el escaneo de ese material. Esto significa que vamos a tener copias en cine, escaneadas y en un proceso de restauración digital. Esto representa un hallazgo arqueológico, podríamos decirlo, porque esa película estaba absolutamente perdida. Indicios de los comienzos del cine en Punta Arenas los teníamos sólo por los textos y por las referencias que el propio José Bohr hacía en su autobiografía. Entonces este hallazgo de Patricio Riquelme-que ha estado trabajando en esto con nosotros en la Cineteca-llena un vacío en la historia del cine nacional. Se sabía que estaba eso pero, como José Bohr era un gran inventor de historias, no existía certeza de la existencia del material. También mostramos un fragmento de la colección de Roberto Gerstmann, que es un fotógrafo alemán que a comienzos de los ’20 llega a Chile y entre los ’20 y los ’40 filma muchos materiales entre Ecuador y la Antártica. Este trabajo lo donó a la Universidad Católica del Norte, ellos lo dejaron en comodato en la Cineteca y nosotros ahora estamos haciendo un proceso de recuperación de ese material con apoyo de Ibermedia. El fragmento presentado es muy interesante porque es sobre una de las expediciones a la Antártica, cuando pasa por Puerto Edén y filma quizás una de las últimas imágenes de los Kawésqar en sus propias habitaciones. Lo mostramos como parte de ese otro trabajo que es recuperar registros que permitan reconstruir la historia del país durante el siglo pasado.

Aclarar entonces que el trabajo de la Cineteca no se trata sólo de películas documentales o ficción sino también de todo el imaginario visual que se puede encontrar, privado o público.

-Sí porque la Cineteca se define a sí misma como un archivo general. Tenemos obviamente una atención sobre la filmografía, es decir obras con directores en cualquiera de los géneros y formatos, pero también en otros registros y documentos. Eso siempre va a ser un hallazgo porque, como no hay referencias en la prensa de esos materiales, todo lo que llega es un descubrimiento. Hemos recibido cosas impresionantes como, por ejemplo, una película de Armando Rojas sobre la inauguración del Estadio Nacional en el año ’38, cosas muy interesantes. Vamos a presentar como parte de un proceso de restauración la película Recordando en soporte digital, tenemos una copia en cine. Es un largometraje que hizo Edmundo Urrutia el año ’61 que reúne archivos, documentos, registros, de la historia del país a partir de 1910, con los funerales de (Pedro) Montt hasta el año ’50. A propósito del Bicentenario de la República nos parece una pieza reencontrada muy importante y estamos, junto con otra gente, intentando llevar adelante un proceso que permita una amplia difusión de ese material y una preservación. Con todo esto queremos representar lo que significa el trabajo de un archivo. Tal como decías, es reconstruir la filmografía del país. Sabemos, por ejemplo, que hasta el año ’90 se filmaron 208  películas de largometraje pero 125 están en este momento desaparecidas y la tarea del archivo, trabajando muchas veces en cooperación con otros, es ir buscándolos para tratar de reconstruir lo máximo posible esa filmografía que está desaparecida por las razones que muchas veces hemos comentado.

Cuando recién la Cineteca inicia su trabajo me imagino que la vastedad del material que se venía por delante era enorme, la relación entre información disponible que tenían sobre piezas y obras respecto a lo que había encontrado en ese momento debe haber sido abrumador. Al cabo de cuatro años ¿qué se puede decir sobre el trabajo de recuperación, la nueva información disponible y lo que se viene por delante?

-Nosotros nos trazamos algunas líneas estratégicas de desarrollo. Primero, hacer un esfuerzo por que se valorara públicamente o dentro de la comunidad la importancia del patrimonio audiovisual. En eso hemos tenido muchos aliados, como ustedes mismos, las acciones de difusión que se hacen en la Cineteca y las muestras que hacemos a lo largo del país. Nosotros estamos circulando una muestra de once películas patrimoniales en todo Chile en este momento, que están recorriendo todos los rincones. Todo eso como parte de una estrategia de instalar la importancia del parimonio audiovisual. Hemos tenido logros importantes. El año 2006 cuando recién se había creado la Cineteca, la Presidenta Michelle Bachelet en la celebración del Día del Patrimonio en Sewell permitió mostrar justamente Recuerdos Mineral El Teniente allí en el lugar donde nació esa película y eso permitió una instalación a nivel nacional de la importancia de esa obra cinematográfica para mantener la memoria del país, más allá de la película en sí misma. Una segunda línea por supuesto fue construir las condiciones técnicas e institucionales para hacer este trabajo. Eso significó construir las bóvedas que cumplen las normas que la misma Federación de Archivos Fílmicos ha establecido para conservar adecuadamente los materiales. Es importante recalcar que una película conservada en las condiciones en que hoy día las tenemos, de temperatura y humedad, de acuerdo a los estudios técnicos permite que duren unos 200 ó 300 años. Una película que no está guardada en esas condiciones puede morir rápidamente como ha ocurrido con muchos materiales.

En ese sentido hacemos un paréntesis para decirle a quien quiera que nos lea y que sabe que tiene un rollito de filme antiguo que no lo guarde, que lo lleve a la Cineteca para compartirlo y asegurar de que permanezca.

-Exactamente. A propósito de eso nos llegó un material en ocho milímetros de la señora Edith Jara de Concepción que contiene filmaciones valiosísimas sobre Óscar Castro, del grupo “Los inútiles”. En tercer lugar, buscamos establecer todas las condiciones para que la Cineteca pueda  establecer líneas de trabajo con una perspectiva más estratégica, que significó el ser admitidos muy rápidamente como miembro pleno por la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, tener convenios formales con los más importantes archivos cinematográficos, realizar investigaciones en 14 países sobre el paradero de materiales chilenos para iniciar un proceso de recuperación. Esas son las tres líneas: la difusión de la importancia del patrimonio, las condiciones técnicas institucionales para cumplir bien el trabajo y establecer  una base de relaciones y cooperación que permita realizar esta labor con una perspectiva de largo plazo. En ese sentido, pensamos que podemos ahora empezar a trabajar con mucha más fuerza con la información nueva que hemos reunido. Hoy sabemos cuántas películas se hicieron, dónde están, cuántas tenemos nosotros. Eso nos permite  documentar el material, empezar a hacer campañas para recopilar material disperso, gestionar la repatriación de material como se hizo en Cuba y estamos haciendo en Argentina y en otros países. Eso nos ha permitido, por ejemplo, que la película El Ídolo  de Pierre Chenal-que es casi como una especie de mito-ya tenga una copia en nuestro país gracias al SODRE de Uruguay. Ahora está en un proceso de restauración para que nosotros en Chile tengamos un duplicado negativo y tengamos copias.

Volviendo al tema sobre las formas en que se puede hacer un hallazgo de una pieza audiovisual con este valor, pueden ser múltiples: una bodega perdida, en cajas, herencias de abuelos o padres. Como los mecanismos de reproducción ya no existen,  muchas veces, la gente no sabe lo que hay adentro. ¿Cuál es la recomendación en esos casos, para poner estas obras a disposición de la Cineteca?

-Lo que nosotros siempre solicitamos y recomendamos es que se contacten con nosotros, mi correo es Ignacio.aliaga@cinetecanacional.cl  o al teléfono 898 99 50 acá en Santiago, porque lo ideal siempre es tomar ese material, hacerle una revisión para conocer el estado y ver cuál es la urgencia para ser preservado en otro soporte o hacerle un trabajo de conservación, establecer la importancia del material. Se llega a un convenio con la persona que lo tiene, que lo deposita o lo dona dependiendo de lo que quiera, para poder preservarlo y lograr que se conozca. Esto muchas veces sirva para que algún documentalista u otro cineasta incorpore un fragmento en otra obra, la podamos dar a conocer simplemente, ser fuente de investigación para un historiador o para llenar un vacío en la historia del cine.

En ese sentido me parece importante enfatizar dos puntos. En la mayoría de los casos, entiendo, cuando llega alguien con su película a donarla o entregarla en comodato se le entrega también una copia de la película y además mantiene los derechos sobre ella. Es decir, si viene un documentalista o alguien que quiere utilizar esa obra, la persona que la donó sigue teniendo los derechos sobre ese trabajo.

-Que es el tema, por ejemplo, con este material de Óscar Castro. Hay una persona que quiere utilizarlo en un documental que está haciendo sobre el escritor, entonces estamos poniéndonos en contacto para que establezcan acuerdos para el uso de ese material. Efectivamente, la Cineteca puede ser propietario físico-si es donado- o conservador de los materiales, pero los derechos siguen perteneciendo a los titulares de derechos. Es decir, si alguien quiere utilizarlo o hacer una edición con carácter comercial de esa obra, tiene que llegar a un acuerdo y ahí facilitamos ese nexo y a veces trabajamos en representación de ellos para que se guarden los derechos.

El otro punto que quería recalcar es que todo material hoy día sirve, porque a veces se piensa que filmaciones familiares antiguas no importan, pero sí importan.

-Es verdad. Estamos pensando en hacer un trabajo de difusión de esos materiales, que en algunas partes le llaman “los inéditos” porque son filmaciones obviamente no conocidas. Hay una persona, por ejemplo, que trabajó en obras públicas y cuya nieta nos llevó sus filmaciones que cubren casi 30 años. Es impresionante cómo ves la evolución urbanística y de todo tipo en casi todo el país porque este señor estuvo designado, como eran antes los funcionarios públicos, en muchas partes de Chile. Pero pasan otras cosas también porque nosotros como archivo nos relacionamos también a veces con películas internacionales. Un señor alemán era distribuidor de películas en el norte, por lo que hemos estado investigando. En su familia quedaron un par de copias durante mucho tiempo, desde los años 20, y ellos nos donaron estos largometrajes en nitrato entintadas, es decir, en colores. Conversando con el director del archivo de München llegamos a la conclusión que era una copia única porque de esa película sólo existe otra copia que era del Museo de Moscú, pero en blanco y negro. Por lo tanto, la única copia en colores tal como fue concebida y exhibida es la que se encontró acá en Chile. Hoy esta copia está viajando, por un convenio que hicimos con el Museo de München, para que allá hagan la restauración y se haga un relanzamiento de esa película. Es realmente una novedad mundial.

Tenemos nuevo Gobierno, nuevas autoridades en el Ministerio de Cultura y quería preguntarte si a estas alturas ya hay compromisos de su parte para mantener y optimizar los recursos y los trabajos que se hacen desde la Cineteca.

-Bueno, nosotros lo que sabemos es lo que el nuevo ministro (Luciano Cruz-Coke) ha manifestado de darle continuidad a las acciones que se han realizado y también ha mostrado su interés por el tema del patrimonio. La Cineteca depende de la Fundación Centro Cultural Palacio La Moneda, presidida por el ministro, y yo estoy muy esperanzado de que haya continuidad en el trabajo.

¿Aún no te has reunido con él?

-No, todavía no tenemos reunión, no corresponde, él verá cuándo se reúne con nosotros. Pero ha habido en estos años un avance importante en materia audiovisual que no se puede desconocer, es un tema instalado y en todo el espectro político hay una conciencia de que es necesario mantenerlo porque va más allá de la circunstancia de los gobiernos. Nosotros reconocemos que la Presidenta Michelle Bachelet fue un impulso muy importante, la ministra (Paulina Urrutia) fue un gran apoyo para que esta Cineteca se instalara, se obtuvieran los recursos para poder construir las bóvedas que hoy prestan un servicio no sólo al material que conservamos nosotros sino al conjunto del sector audiovisual en general y por lo tanto debiera continuar este trabajo sin mayores alteraciones.