Alejandro Trejo y Cine al oído: los audiodramas del cine chileno para ciegos
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8 de agosto de 1959
Santiago, Chile

El destacado actor y productor de la iniciativa Cine al oído entrega detalles del proyecto que cada sábado a las 22 hora se emite por Radio Universidad de Chile. Lo más valioso, reconoce, han sido las escuchas colectivas que han desarrollado como parte fundamental de la iniciativa. “La cultura no tiene por qué tener restricciones de ningún tipo. Nosotros nos planteamos como punto de partida la pregunta ¿es posible que una persona ciega o de baja visión pueda vivir la experiencia del cine? Concluimos que era posible hacerlo y lo hicimos”, dice.

“Han sido más de cien”, dice el actor Alejandro Trejo al otro lado del teléfono, intentando estimar correctamente la cantidad de funciones, o mejor dicho, de escuchas colectivas que ha realizado en el marco del proyecto Cine al oído, audiodramas del cine chileno. Juntas de vecinos, teatros, colegios han sido algunas de las locaciones donde personas no videntes, con baja visión o simples curiosos han podido acceder a un ambicioso proyecto que busca  traspasar cinco películas patrimoniales chilenas al formato radial pero en toda su riqueza y complejidad, no únicamente sus diálogos y músicas. “Intentamos que las imágenes, los movimientos de cámara y todas las características de las películas transformarlas en sonidos”, explica el actor que en el proyecto además oficia como productor.

Junto al ingeniero en sonido Juan Pablo González, el director y adaptador Pablo Striano comenzaron en 2016 a desarrollar la idea, impulsados y apoyados por Chileactores. “Queríamos devolverles la misma experiencia del cine que perdieron, porque varios pierden la visión por enfermedad o accidentes en algún momento de sus vidas y en ese contexto dejan de ir al cine, ya que dependen de un tercero que les vaya narrando al oído lo que va sucediendo. Nuestra idea es que vuelvan a vivir la experiencia del cine y con esta experiencia ellos se independizan también”, cuenta Trejo.

Trabajaron con películas que tuvieran, a su juicio, componentes identitarios y que además que fueran más amigables para transformarlas en audiodramas. “Debían ser películas que tuvieran diálogos, que tuvieran una construcción aristotélica, y que pertenezcan a nuestro patrimonio. Intentamos mezclar cintas con toques de humor, como Taxi para tres, de Orlando Lübert o Historias de fútbol, de Andrés Wood, con otras más trágicas como El Chacal de Nahueltoro, de Miguel Littin, Julio comienza en Julio, de Silvio Caiozzi y Mi mejor enemigo, de Alex Bowen.  Por supuesto que hay muchas otras que merecen estar, pero había que escoger”, explica.

Contaron con el apoyo de los directores de las cintas, pero trabajaron de manera independiente a los equipos originales de las películas, estimando cerca de cinco semanas de trabajo de postproducción de sonido y montaje para cada audiodrama. El desarrollo de Internet y del sonido les permitió abordar imaginarios de otras épocas. “En el caso de El Chacal de Nahueltoro y en Julio comienza en Julio tuvimos una tarea ardua porque debimos recrear un Chile rural que ya no existe. Es decir, hacer lo posible para que la persona que esté escuchando el audiodrama entre en un universo sonoro de un país y un mundo rural que ya no existe”. Agrega como anécdota que para la cinta de Miguel Littin accedieron a bancos de sonidos en busca de queltehues y “¡había 240 tipos de sonidos distintos de queltehues! Es impresionante el nivel de detalles que se pueden encontrar”, comenta entre risas.

El presupuesto es uno de los motivos centrales por los que pese al interés que ha generado el proyecto, aún no se habla de una segunda temporada. Trejo estima que cada audiodrama cuesta cerca de seis millones de pesos.

¿Cómo ha sido para ti liderar este proyecto?
¡Esto ha sido una quijotada! Pero cuando empiezas a notar que las personas se relacionan con lo que están escuchando, todas esas horas de trabajo valen la pena porque están volviendo a vivir la experiencia del cine. En todos los lugares a los que hemos ido, nos han recibido muy bien. La cultura no tiene por qué tener restricciones de ningún tipo. Nosotros nos planteamos como punto de partida la pregunta ¿es posible que una persona ciega o de baja visión pueda vivir la experiencia del cine? Concluimos que era posible hacerlo y lo hicimos.

Desde el 8 de junio, los audiodramas se están transmitiendo por Radio Universidad de Chile (sábados a las 22:00 horas) y de manera paralela se siguen programando escuchas colectivas. Más detalles en el Fanpage Cine al oído Chileactores