ENTREVISTAS
María Teresa Larraín: "Ahora siento que Niña sombra no va ser mi última película"
Por Gabriela González
22 de abril de 2017

Pese a que es su voz la que manifiesta en el documental Niña sombra que ese es probablemente su último trabajo, hoy, a casi tres semanas del estreno de la producción en Chile, su opinión es diferente. “Fui descubriendo un lenguaje audiovisual que nunca había experimentado antes como cineasta”, dice, mientras se encuentra en plenas gestiones para su siguiente trabajo, el que define como interactivo, bilingüe y accesible.

Al momento de realizar esta entrevista, María Teresa Larraín, cineasta y autora del documental Niña sombra está en Talca concluyendo las actividades de difusión de su documental. La noche anterior compartió con un auditorio lleno el trabajo audiovisual que narra cómo fue perdiendo la visión y la infinidad de emociones,  dudas y desafíos que ello significó.

Está contenta, pues señala que para ella conversar con los espectadores de sus trabajos siempre ha sido vital. “Te retroalimentas”, explica. En esta entrevista, además de contar detalles de su película, adelanta el que será su próximo proyecto, que se destaca por ser accesible a personas con distintas capacidades.

¿Cómo ha sido el estreno de la película y las distintas actividades de difusión que has realizado en el marco del programa Miradoc?

La verdad es que ha sido maravilloso. Nos ha ido súper bien, estamos en este momento en Talca, donde se realizó una muestra en la sala de cine del Departamento de Extensión de la Universidad del Maule y estaba llena. Las preguntas que me hicieron estuvieron fantásticas, la gente quedó muy entusiasmada y mostró mucho interés por el documental en términos cinematográficos y también por el aspecto social de la película. Quedamos felices.

En el documental señalas que fue una necesidad hacer la película. En ese contexto, ¿cómo has vivido su estreno en salas?

Más que por necesidad hice la película por desesperación, como una manera de expresar todo lo que estaba sintiendo, las preguntas que me hacía sobre qué es esto y qué viene después para mí.

El estreno con Miradoc y todo lo que ha significado ha sido estupendo. Es muy bonito traer esta película a Chile porque parte en Toronto, luego pasa por Santiago, donde encuentro a los vendedores ambulantes ciegos de la Alameda y con el estreno termina también aquí en Chile. Para mi traerla a mi país natal es maravilloso y es igualmente maravilloso que tenga esta recepción.

El programa Miradoc tiene esa característica de estrenar en varios lugares de Chile y también de propiciar estos encuentros con el público. ¿En Canadá habías participado de este tipo de diálogos? ¿Te acomoda la experiencia?

Yo siempre he estado trabajando con Chile. Yo desarrollé mi carrera en Canadá, pero mi película anterior, El juicio a Pascual Pichún, también se filmó y estrenó en Chile. Siempre vuelvo a filmar a Chile.

La verdad que con El juicio Pascual Pichún también hicimos conversatorios y la experiencia de llevar la película al público es para mí súper importante. En el caso de este documental lo hicimos en Barcelona y siempre después de la exhibición hacemos conversatorios porque es algo que a mí me gusta mucho, porque te retroalimentas. En Barcelona, por ejemplo, cuando la estábamos exhibiendo sentí bastones y me dijeron que estaban entrando un grupo de ciegos a la muestra. Para mí fue súper emocionante. En Toronto también hicimos una muestra muy grande, como es una coproducción antes de venirme hicimos el lanzamiento. Fueron muchos chilenos que viven allá, gente latinoamericana y de todas partes del mundo, porque Toronto es una ciudad muy cosmopolita. Y en esas circunstancias niños chilenos hicieron las mejores preguntas y en Chile ha sido lo mismo. Preguntas del aspecto de la ceguera, cosas íntimas y cinematográficas también.

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Una de las tesis de la película es que no se conoce únicamente con la vista. Luego de hacerla, ¿qué has podido descubrir en relación al cine con las personas ciegas?

Ese ha sido uno de los descubrimientos más grandes. Yo en la película parto diciendo que Niña Sombra va ser mi última película, pero al hacerla- durante ocho años- fui descubriendo un lenguaje audiovisual que nunca había experimentado antes como cineasta.

Yo llevo más de veinte años trabajando en la industria del cine, especializada en documentales, y pensé que la visión era más importante. Hace días en la  Casona Nemesio Antúnez me encontré con Silvio Caiozzi que me dijo que uno de los temores de los cineastas es perder la vista, yo no lo sabía. En relación con eso,  también me dijo que Niña Sombra es una nueva manera de mirar, algo que yo comparto. Como cineasta yo describo visualmente la ceguera y eso es uno de los aspectos más bonitos y más difíciles de la película porque se descubre un nuevo lenguaje audiovisual, en que la ceguera no es oscuridad como la gente piensa y se describe la ceguera con recursos visuales y sonoros, y ese es uno de los aspectos más importantes. Y ahora siento que esta no va ser mi última película. Quizás como cine formal lo va ser, pero ya estamos trabajando en otro proyecto.

¿Puedes contarnos más de ese nuevo proyecto?

Es un proyecto interactivo que incorpora el tacto y el sonido, en el cual los ciegos invitan al usuario de esta plataforma interactiva a entrar en el mundo de la ceguera, pero no sólo a través de sonido y tacto sino que también a través de imágenes visuales muy diferentes, un lenguaje diferente pero audiovisual. Se llama Más allá de las sombras.

¿En qué etapa está ese proyecto?

Estamos recién empezando. Mientras converso contigo camino a Talca a juntarme con personas del Departamento de Extensión del Maule para pedirles que me ayuden a filmar un personaje ciego aquí en la ciudad.

Con Más allá de las sombras hicimos un piloto y participamos de una instancia que seleccionó a cuatro proyectos interactivos que se presentarán (pitching) en Barcelona. Ahora en mayo vamos para allá a conseguir fondos para poder hacerlo.

¿Cómo funcionará el proyecto?

Estamos en búsqueda de personajes. Tenemos el registro de un personaje de Santiago, con quien ya filmamos para el piloto. La idea es entrevistar a las personas ciegas y hacerles tres preguntas. ¿De qué color es la ceguera? ¿Cómo ven el mundo los ciegos? Y ¿hay algo más allá de la niebla? Ellos responden las preguntas y a través de registros audiovisuales vamos representando la ceguera e interactuando con el usuario.

Estamos recién partiendo y aún no tenemos fondos ni nada.

¿Lo piensas desarrollar entre Chile y Canadá también?

Sí, entre Chile y Canadá. Va ser un proyecto primero que nada accesible, con audiodescripción para ciegos y lenguaje de señas para sordos, y también bilingüe, igual que Niña Sombra, con personajes en Toronto y en Chile y es interactivo. En resumen es interactivo, bilingüe y accesible.

¿Sigues el cine chileno? ¿Qué te parece lo que está pasando en el audiovisual?

Más que nada conozco el mundo del documental. No obstante, hablando de audiovisual sé que hay muchas cosas interesantes que están pasando, me interesa mucho ver Una mujer fantástica, por ejemplo, porque me parece un tema muy interesante. También me preocupa de manera especial el documental y admiro mucho el documental chileno. Me parece que lo que ha hecho Miradoc y Chiledoc ha sido maravilloso porque han dado un impulso gigante al documental.

Luego de realizar esta película, ¿qué opinas de insersión y el acceso para personas no videntes o con alguna otra discapacidad?

En todas partes del mundo el tema de accesibilidad es el más importante. Por ejemplo, esta película yo no la habría podido hacer sin el apoyo de mucha gente e instituciones. En términos concretos, en Canadá me facilitaron primero unos binoculares muy potentes, con los que yo podía seguir más o menos lo que estaba pasando en la escena. Cuando ya no me sirvieron más, porque mi visión se iba deteriorando, me pasaron un monocular que era aún  más potente. Ya no me sirve, pero siempre que filmaba, discutíamos cómo íbamos a filmar la escena. Mi equipo también fue un apoyo muy grande, pues con Arnaldo Rodríguez (director de fotografía) discutíamos y practicábamos con diferentes técnicas y materiales cómo mostrar el avance de mi ceguera. Sin esos apoyos, hubiese sido imposible. 

Chile firmó y ratificó la convención de Derechos sobre Discapacidad de las Naciones Unidas, entonces lo que hace falta es implementar esas políticas y así abrir puertas a las personas discapacitadas que necesitan y quieren trabajar.