ENTREVISTAS
Entrevista a Soledad Abarca sobre el Día Internacional del Cine Casero
Por Gabriela González
Transcripción: Colectivo Miope
8 de octubre de 2016

El área de Archivo Fotográfico y Audiovisual de la Biblioteca Nacional invita a celebrar el Día Internacional del Cine Casero el próximo 13 de octubre. ¿Cómo? llevando material disponible en 8 mm., súper 8, 9 ½ [Pathé Baby] o 16 mm y  proyectándolo durante la jornada.  “Es una invitación a un ejercicio de memoria colectiva”, dice Soledad Abarca, jefa del área.

El  próximo 13 de octubre el área de Archivo Fotográfico de la Biblioteca Nacional ha decidido conmemorar el Día del Cine Casero. Quisiera partir preguntándote por la motivación para desarrollar esta actividad. Usualmente vemos que las iniciativas relacionadas al patrimonio fílmico tienen que ver con películas, con relatos un poco más institucionales., por lo mismo es interesante saber cómo surge la idea centrarse en estos otros tipos de materiales, que también nos hablan de una memoria, pero más individual…

Hay varios aspectos. El día del cine casero -que así le hemos llamado nosotros–, en realidad surge en un contexto mucho mayor que se llama Home Movie Day que se celebra en EE.UU. en el Centro de las Películas Familiares -Center for Home Movies- desde el año 2003 y es extensivo a todo el mundo. Para participar uno inscribe el evento y puedes ver en cuantas partes del mundo se está desarrollando. Acá en Chile esta es la tercera vez que se realiza. Antes estuvo organizado por Universidad de Chile a través de su cineteca, por la Municipalidad de Providencia, pero pese a ello desde el año 2013 que no se ha hecho nada al respecto.

Esta va ser nuestra primera vez en  la Biblioteca Nacional va ser nuestra primera vez.

¿Qué motiva el interés de la Biblioteca Nacional en esta actividad?

El Archivo Audiovisual de la Biblioteca Nacional fue recientemente creado el 2014 y los materiales que lo componen comenzaron a crecer muy rápidamente. Primero hicimos un catastro y  en esta primera etapa de trabajo detectamos una cantidad muy interesante de películas, pero que no teníamos cómo verlas y cómo trabajarlas.

Entonces, a partir de la donación de una persona a través de las redes sociales de Memoria Chilena, pudimos conseguir un  proyector de 8 mm que nos permitió ver estas joyas que esperaban ser tratadas. Esa es una dificultad en relación al patrimonio fílmico, que no solo necesitas el documento sino también  herramientas de proyección en buenas condiciones para poder acceder a los materiales. La donación de este usuario nos permitió estudiar un poco más estos materiales.

Además, en mayo de este año se realizamos un programa de intercambio con la Universidad de Nueva York  y tuvimos la visita de un contingente de especialistas que estuvo trabajando con nosotros en toda la inspección y trabajo de digitalización de los materiales del archivo. Armamos una estación de digitalización para este tipo de películas, que fue complicado  porque, por ejemplo, para formatos más grandes como 16 mm. o 35 mm. hay scanners acá en Chile, pero para el tipo de materiales que nosotros estábamos estudiando no.

¿Cómo consiguieron hacerlo?

En este caso se trata de un sistema en que hay  que usar una proyectora. Y, bueno, se instaló y se desarrolló este trabajo y pudimos también conocer algunas técnicas más especializadas de conservación.

Este evento, que fue muy exitoso, también se desarrolló en el Canal Señal 3 La Victoria terminó con un seminario donde conocimos a Diego Olivares, que es un joven realizador y diseñador muy entusiasta de este tipo de películas. Él decidió en ese momento donarnos toda su colección. Y su colección es valiosísima.

Entonces, de pronto nos encontramos con un gran acervo, con un conocimiento que ya estaba más avanzado, por lo tanto decidimos compartir esto con la comunidad.

¿Qué es lo que específicamente va a suceder el 13 de octubre?

Estamos invitando a la gente a que traiga sus películas caseras. Probablemente por lo que mencionábamos de los soportes de exhibición, muchas personas no saben qué contienen estos rollos, si son de audio o si son de imagen. La idea es hacer una especie de casa abierta donde la gente llegue, revisemos las películas y  aquellas que estén en buenas condiciones podamos proyectarlas en la sala América. Y eso por supuesto que da pie a  que podamos ver en conjunto y hacer recuerdo. En el fondo nosotros lo llamamos un ejercicio de memoria colectiva.

¿Qué tipo de personas esperan que participen de la celebración?

La idea es que vayan todas las personas que se interesen por este tipo de materiales. Sabemos que hay un gran mundo de fanáticos underground que incluso usan estas mismas películas para hacer sus propias creaciones, los llamados found footage films, que son gente que arma películas grandes con pedazos de películas antiguas. Pero, en realidad está abierto a todas las personas que tengan en su casa, en sus cajones donde guardan sus recuerdos familiares, materiales que tal vez no sepan lo que hay, es una invitación a ir a conocer. Y como te decía, vamos a tener un equipo de gente recibiendo a las personas y además anotando los contactos para ir generando también una red de interesados en el tema.

 ¿Qué tan abierta es la invitación en términos técnicos? Es decir, ¿se puede llevar registros fílmicos en cualquier soporte?

En este primer evento nos estamos centrando en los soportes de fílmico de pequeños formatos: 8 mm., súper 8, 9 ½ [Pathé Baby] y 16 mm., que son el rango de las películas caseras o familiares. Sin embargo, sabemos que después esta experiencia se amplía al video.

Como los registros van acorde a los cambios tecnológicos, nuestra idea es seguir con los años cambiándonos de tecnología para ir incorporando otros registros. Hoy en día, ¿quien no toma un video con el teléfono? Entonces, es una tradición muy vida esto de generar estos registros que son personales y que finalmente cuando uno los ve con el tiempo son memoria colectiva.

Imagino la cantidad de material que les va a llegar cuando incluyan la época digital y hagan esta misma invitación...

Claro, eso estará difícil, pero bueno, no hay que olvidar que esto es algo que está vivo como ejercicio humano finalmente; tratar de dejar un registro, la huella o de capturar el momento. Como decía George Eastman: “El momento Kodak”.

Son conscientes de que en aquella jornada se pueden producir momentos especialmente emotivos, pensando que tal vez esos materiales que estuvieron inaccesibles por años puedan contener momentos muy íntimos y significativos para quienes son lleven…

Bueno, ya el solo hecho de ver estas imágenes de los años 50, 60, e incluso anteriores -tenemos cosas anteriores- ya te genera una nostalgia y una memoria. Muchos –o los mayores– recordamos cómo era Santiago, las imágenes de la Alameda, y eso es lo lindo de iniciativas como ésta.

A modo de anécdota te cuento que  nosotros teníamos  dentro de una colección de películas, sin saberlo, imágenes del matrimonio de los papás de alguien que trabaja con nosotros. Cuando tuvimos el proyector las pudimos ver y fue muy emocionante. Fue precioso porque en realidad, aparte de que era una imagen linda, se reconocían a las personas, entonces se produjo el momento que nosotros queremos que pase en la biblioteca,  generar conversación, generar discusión porque uno de los objetivos de esta actividad es también generar un poco de consciencia de que este material es frágil y está expuesto a muchos deterioros.  Por ello, también hablaremos un poco de los temas de conservación, estamos preparando materiales para que la gente se lleve algunos consejos para mantenerlas.

Además, gustaría mencionar que nosotros no solamente necesitamos las cintas o los rollos, sino que también necesitamos las máquinas. Entonces, si alguien quisiera donar, por ejemplo, un proyector para nosotros sería muy valioso. Creemos que  la Biblioteca Nacional es de todos -resguarda la memoria de Chile- y la hacemos entre todos. Afortunadamente hay mucha gente que ha entendido eso y ha compartido con nosotros. Entonces, es importante la participación del público y que además todos sepan que este material en un futuro va a estar accesible en nuestras plataformas, en Memoria Chilena, y en la Biblioteca Nacional Digital, donde tenemos un servidor streaming que va a permitir revisarlo de manera on line.

Y porque además -tal vez es un poco de perogrullo para alguien como tú que es experta en un área como esta- los recuerdos o los materiales individuales vistos en perspectiva con el tiempo finalmente pueden decirnos muchas cosas del momento en el que nosotros nos desarrollamos. Probablemente, podría pensar, el acto de mi hijo del colegio o mi cumpleaños tal vez no significan nada, pero finalmente si uno lo mira como un análisis, como un documento, claro que significan muchas cosas y construyen memoria -como tú bien decías.

Claro. Y, por ejemplo, debemos destacar que, dentro de los materiales que hemos encontrado, la primera película que telecinamos no tenía ninguna información en el rollo o en la caja y resultaron ser imágenes del terremoto de 1939 en Chillán. Entonces todos caímos así en éxtasis [Risas]. Incluso corrieron lágrimas en el equipo porque realmente además es como una señal de que lo estamos haciendo bien y de que esto hay que rescatarlo.

El Día del Cine Casero se celebrará el próximo 13 de octubre desde las 15:00 horas en la Biblioteca Nacional. Es una actividad abierta y gratuita.