Un rescate urgente
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Mucho se habla de El Pejesapo, pero todas son opiniones que vienen de los pocos privilegiados que han podido verla en las escasas oportunidades en que se ha exhibido. El difícil acceso a ella provocaba un sentimiento de “impotencia cinéfila”, esa que nace ante la imposibilidad de compartir y discutir con más personas las sensaciones e ideas que arroja una película con la potencia y trascendencia que ésta pretende. Este especial nace con la idea de acabar con tal vacío.

Todo partió en una conversación con José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola el año pasado en Valdivia. Ahí surgió la idea de subir a Cinechile.cl sus cortos y El Pejesapo para que al fin quien quiera pudiera acceder a ellas. Así, se conjugaron las intenciones de nuestro sitio de promover una obra que merece ser mayormente conocida, con las ganas de ellos de finalmente ponerla a disposición de todos, algo que no podían hacer porque no conocían la manera más fácil de hacerlo.

Así es como Cinechile.cl accedió a las películas, las procesamos de la mejor manera posible y las subimos acompañando sus fichas respectivas para verse online o para ser descargadas y de paso inauguramos un canal donde esperamos seguir aumentando el número de cintas.

Las películas que ahora ofrecemos son: El Pejesapo, Corazón bajo, Ojos volteadores, Mano armada, Aztlan, Vasnia y Montgolfier. Ocho películas que forman casi la totalidad de sus filmografías, sólo faltando Mitómana, la que todavía está en fase de post producción a pesar que se han exhibido ciertas versiones en algunos festivales, pero nunca en su corte definitivo. Cuando esté terminada formaría parte de la lista de películas subida por nuestro sitio.

Para celebrar este acontecimiento, realizamos unos cuantos textos que acompañen a las películas, abriendo y buscando incentivar la lectura crítica de ellas a cargo de Lisette Sobarzo y Víctor Hugo Ortega. Además de rescatar textos aparecidos en la desafortunadamente desaparecida revista Filmonauta y un texto de Luis Horta que escribió con motivo de la exhibición de El Pejesapo en el Cine Club de la Universidad de Chile el año 2009.

Finalmente, ¿porqué esta intención de querer dar a conocer estas películas? Pensamos que la obra de Sepúlveda y Adriazola es trascendental para el cine chileno reciente. Nos aventuramos a decir incluso que El Pejesapo puede ser quizás no la más importante, pero sin duda una de las películas de mayores méritos de la primera década del nuevo siglo. Una película que no sólo tiene una coherencia casi única en cuanto a lo que busca decir con la manera en que lo dice, sino también que a través de su protagonista refleja una realidad potente y diversos factores del Chile post transición como ninguna otra: el desamparo social de una clase invisibilizada (la baja-proletaria), el extravío personal en un país que tiene una identidad basada en el consumo y el vacío político-discursivo que esto último también provoca. Por ello la desesperación y la desprolijidad guían el tenor y la visualidad de la cinta.

Con esto, El Pejesapo marca un hito que es comparable a grandes cintas nacionales como El Chacal de Nahueltoro, pero más que nada, a Valparaíso mi amor gracias a esa autenticidad casi documentalista y discursiva que esta último posee con sus actores no profesionales que llevan una trama que busca confrontar y remecer a un espectador, con una intención política concientizadora.

Con estos puntos en común, suenan aún más coherentes las siguientes palabras de Aldo Francia, las que encajan a la perfección con el discurso y el cine de José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola:

“Si busco, con mis películas, hacer mera diversión. Si busco, con mis películas, hacer del espectador de un ente pasivo, estoy defendiendo un sistema político, estoy vendiendo el conformismo. Esta es una forma de cine político. La otra, la que hago, la que me interesa, es aquella que trata de hacer conciencia en el espectador de los problemas sociales que vive. Trato de que no se escape de su realidad, sino que, por el contrario, que reaccione frente a ella” (Aldo Francia, 1972).