“Hamule: la memoria del exilio”
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Para gran parte de los chilenos la palabra exilio está relacionado con una de las más dolorosas consecuencias de la dictadura. Miles de chilenos tuvieron que salir intempestivamente de su país, para salvar sus vidas. Ese desarraigo brutal es algo que, para quienes no lo vivimos, nos puede sonar familiar, aunque no lo suficiente como para entenderlo como un dolor que nos cruza a todos.  Pero nuestro territorio está marcado por muchos otros exilios y el documental Hamule se refiere a uno de ellos. El de las muchas familias palestinas que en la segunda mitad del siglo XX llegaron a Chile huyendo de las dificultades y el peligro ante el constante asedio a su propia tierra.

El director Mauricio Misle presenta este documental como un viaje personal e íntimo a través de la memoria fragmentada de los exiliados palestinos en Chile y sus familias. Mediante material de archivo –audios de casetes, fotos y videos familiares- y conversaciones con descendientes de palestinos en Chile se va armando un relato que tiene la textura de los recuerdos. A lo largo de la película el espectador es testigo de una historia familiar y recibe el documental como a quien le entregan un álbum de fotografías. Al igual que en esa situación, el narrador a veces refiere a lo que estamos mirando; en otros momentos, a anécdotas relacionadas y a veces se deja llevar por sus propias reflexiones sobre el pasado y el presente de los suyos y del pueblo palestino en general. Porque, aunque se trate de la historia de la familia del realizador, lo que vemos en Hamule está presentado como una muestra de la experiencia de muchas otras familias palestinas que tuvieron que salir de su país y que fueron armando sus nuevas familias acá, sin perder contacto ni con sus raíces y tradiciones, ni con los familiares que quedaron en Medio Oriente.

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Hamule también se presenta a sí misma como un homenaje a los palestinos y como una denuncia de la violencia ejercida sobre ellos en el pasado y en la actualidad. Tanto los testimonios de archivo, como los actuales están cruzados por el dolor de la pérdida y la injusticia. Hacia el final del documental el director incluye también manifestaciones recientes en Santiago a favor de la causa palestina. Desde la toma inicial hasta la última, hay varias imágenes en la película en donde vemos puestas en escena más bien poéticas, pero bastante gráficas, mediante las cuales se invita a reflexionar sobre la violencia que ha vivido, y sigue viviendo, el pueblo Palestino.

En sus 52 minutos de duración, Hamule permite acercarnos a esta experiencia del desarraigo, con dignidad y sin auto conmiseración. Nos permite también valorar la interculturalidad del Chile actual, producto de exilios de diverso carácter, fusiones y viajes. Y aunque hay veces que se deja llevar por su lógica de dialogo interno –dispersándose en efectos y mezclando recuerdos y discursos personales- si el espectador logra instalarse desde quien escucha una experiencia, y no una narración que pretende hacerse cargo de toda la complejidad de este tema, puede sorprenderse comprendiendo y empatizando con estos otros, que también son los nuestros.