CRÍTICAS Y ESTUDIOS
Y después, de Pamela Varela
Por Alejandro Aravena*
27 de noviembre de 2018

* Crítico y creador de Abreaccion.com, sitio de crítica de cine nacional e internacional.


Una mujer abre la ventana al interior de una habitación. La luz que ingresa revela un espacio antiguo: camas que rechinan de sólo verlas, cómodas que junto con guardar la ropa, sostienen artilugios religiosos y otros de losa. Un Cristo enmarcado observa desde una pared.

Esto vemos a los primeros minutos de Y después, documental de Pamela Varela y que refleja un poco la intención de este trabajo. Abrir una ventana y que la luz revele una memoria, recordarla.

Mediante testimonios de hijos de exiliados chilenos, en diferentes países, el documental intenta demostrar cómo se piensa y recuerda un país que no dejó recuerdos. Lo que une a todos los testimonios es, irónicamente, algo que es propio de este territorio: la cueca. De Francia, Alemania, EE.UU, España y otros más, se zapatea y agitan pañuelos en el aire con el fin de mantener tradiciones, que para ellos, los mantienen en conexión con la patria abandonada a la fuerza.

Más allá del acto mismo, por decirlo de una forma, “patrio” del ritualismo que conlleva el baile y su indumentaria, bailar fuera de los límites fronterizos parece ser un ritual chamánico que no sólo remece el cuerpo, también sacude la memoria. No sólo se baila con la pareja, también con los que han bailado y bailarán.

Al parecer, la conexión con nuestra historia, personal y nacional, se refleja a través de este tipo de rituales, porque ¿se baila tanta cueca acá en Chile como ellos en otros países?

Nosotros no necesitamos tanto saber lo que somos ni de dónde venimos, como parece que lo necesitan ellos.