CRÍTICAS Y ESTUDIOS
Noche, de Inti Carrizo
Por Laura González Márquez
15 de agosto de 2018

La ópera prima de Inti Carrizo Ortiz cuenta la historia del fin del mundo contextualizado en Chile. La historia comienza presentando un video VHS, el que contiene un registro casero del Presidente del Senado de la República (Héctor Noguera), donde le confiesa a su familia que si ven el video, es porque el fin del mundo se acerca. Luego de esto se presenta a Gabriel y Claudia, una pareja de enamorados y futuros padres, por medio de elipsis temporales que fluctúan entre su pasado romántico y la situación caótica a la que se ven enfrentados en la capital: saqueos, violencia callejera, personas perdidas, filas de gente en los puntos de repartición de vitamina D, la cual deben consumir tras llevar más de un mes de ausencia de luz solar. Sucede que una aureola negra cubre el sol, mientras los medios de comunicación dan alerta de lo incomprensible del fenómeno y llaman a la ciudadanía a permanecer en calma hasta que todo vuelva a la normalidad. 

La premisa se funda en los secretos que porta un sector de la sociedad civil con respecto al fin del mundo, y que los personajes van desentrañando a lo largo de la historia. La cara protagónica de este sector civil, “los malos”, se encarnan en el capitán Verdugo (Alejandro Trejo), un militar que fue secuestrado por Gabriel con el fin de obtener información sobre el paradero de Claudia, desaparecida hace unos días. Cercano a la muerte y con cierta conciencia culpógena, el militar decide confesar y ayudar a Gabriel entregando pistas del paradero de su enamorada y un uniforme militar. Así, Gabriel logra camuflarse entre las fuerzas militares para ir en busca de Claudia, corriendo toda clase de peligros de los que logra salir victorioso. Finalmente, la esperanza de que vuelva a salir el sol llega y se desvanece en la luz de los explosivos de las fuerzas armadas, y entonces las predicciones del presidente, las confesiones del militar Verdugo, y los relatos de la profesora de historia secuestrada junto a Claudia, llegan a dar el mismo mensaje del argumento: que el fin de todo se alberga en la propia condición humana.

Con todo esto, el guiño que la película hace al golpe de Estado en Chile de 1973 y a la dictadura militar desde el género de ciencia ficción, finalmente termine armando un relato que cita sucesos históricos al borde de lo literal. El “protocolo noche”, como toque de queda; la gente extraviada en los carteles pegados en las murallas, como detenidos desaparecidos; la fuerza militar, las torturas y masacres, y el suicidio del Presidente del senado de la República, hacen de la película una referencia explícita a la historia reciente.

La propuesta de realizar una película de ciencia ficción “inspirada en hechos reales”,  promete una innovación desde la cinematografía nacional, que a su vez se sustenta de un nivel rescatable de producción desde los recursos y métodos del cine independiente para crear un panorama de la ciudad desde el realismo y lo fantástico. Por ejemplo, desde el primero, se recicla material de archivo de confrontaciones reales entre las fuerzas policiales y manifestantes por la Alameda, pero también opta por mostrar la destrucción de la ciudad desde los más potentes efectos especiales, al estilo de Hollywood. No obstante, este cruce entre género y temática se encamina en un riesgoso camino de recreación de un mundo que no alcanza a madurar.

Noche queda en el limbo entre la acusación de hechos históricos y una trama romántica sumergida en lo fantástico, y con ello un gusto por una película que promete una innovación de estilo, pero que entrega pocas directrices narrativas de las que asombrarse.