CRÍTICAS Y ESTUDIOS
24º Festival de Cine de Valdivia: Los diálogos diversos
Por Antonella Estevez

Finalizó la 24 edición del Festival Internacional de Cine de Valdivia y en su premiación 7 de los 8 premios principales fueron recibidos por cineastas mujeres. El encuentro cinematográfico se caracteriza por poner en su competencia películas que dan cuenta de lo más relevante de la producción actual, por generar espacios de encuentro entre los diversos actores del área cinematográfica y por una programación que busca resaltar interesantes obras del cine contemporáneo y al mismo tiempo rescatar nombres y películas fundamentales en la historia del audiovisual mundial.

La selección de invitados y homenajeados de este año fue consistente en este sentido. Mientras durante la semana se pudieron ver homenajes a nombres fundamentales del desarrollo de la cinematografía mundial como Alice Guy -la primera persona en desarrollar una película de ficción-, Lotte Reiniger, una de las precursoras del cine de animación, y Maya Deren, una de las máximas figuras del cine experimental; entre los invitados al festival destacó la presencia del japonés Sion Sono -quien recibió un premio reconociendo su trayectoria-, de la norteamericana Deborah Stratman y de los miembros del colectivo fílmico boliviano Socavón Cine. En las opciones programáticas que ofrece el Festival de Valdivia destaca ese esfuerzo por invitar a ver y conocer, por descubrir aquellos que hoy están poniendo a prueba las posibilidades de la narración cinematográfica y también a valorar a aquellos que fueron fundamentales en la construcción de esa narración. Destaca, por ejemplo, el homenaje hecho este año a Victor Jara -a través de la exhibición del documental “Compañero Victor Jara of Chile”- y la entrega del Pudú a la trayectoria a la Fundación Victor Jara por su aporte a la memoria y a la cultura. Son este tipo de cosas las que hacen que Valdivia sea un lugar favorito para cinéfilos de todo el país -especialmente estudiantes de cine y profesionales del sector audiovisual- que durante esta semana han ocupado la ciudad y llenado las salas del festival para encontrarse con lo nuevo y ponerse al día con lo clásico.

Además de este consistente diálogo entre el pasado y el presente del cine mundial, otra cosa que caracteriza al Festival de Cine de Valdivia es la búsqueda de una propuesta diversa, tanto en términos de estilos y procedencias de las películas como en términos de género. La poca presencia de filmes realizados por mujeres en las competencias principales de Festivales como Cannes -que en toda su historia solo le ha conferido la Palma de Oro a una película dirigida por una cineasta- contrasta con el esfuerzo de otros festivales como Toronto, Sundance y también Valdivia, en destacar el trabajo de las realizadoras.

Según un reciente estudio presentado por la Federación Iberoamericana de Academias de Cine, Fiacine, las mujeres cineastas representan solo el 18% de los profesionales del área. Por una serie de motivos - vinculados mayormente a los prejuicios de género y las dificultades que tiene cualquier mujer profesional de alcanzar lugares de liderazgo en casi cualquier área- en nuestro continente son pocas mujeres que llegan a dirigir películas. Siendo ese el panorama, es notable que, de los ocho premios entregados por los jurados en las distintas categorías de esta edición del Festival de Cine de Valdivia, siete los hayan recibido obras dirigidas por mujeres: En la sección Ventana del Cine Chileno- que puso a competir a obras en proceso de postproducción- resultó vencedora Nona, Si Me Mojan Yo Los Quemo, de la directora Camila José Donoso; La película ganadora de FICVin -espacio de cine infantil- fue: Here Is The Plan, de la directora Fernanda Frick; en la competencia internacional de cortometrajes la Mejor película fue Palenque, de Sebastián Pinzón y el Premio Especial del Jurado fue para Niebla, de Flavia de la Fuente; mientras que en la Competencia de Largometraje Chileno el reconocimiento se lo llevo Tiziana Panizza por Tierra Sola y el Premio del Jurado fue otorgado a la cinta Desierto No Cierto, de Nathaly Cano; finalmente en la Competencia de Largometraje Internacional también fueron dos mujeres las receptoras del codiciado Pudú: Casa Roshell de Camila José Donoso se llevó el premio del jurado y la brasileña Baronesa de Juliana Antunes fue reconocida como la mejor película.

Los cinéfilos volvemos a Valdivia cada año porque sabemos que es un lugar para encontrarse. Encontrarse con el cine y también con las conversaciones que las películas nos provocan. La verde y húmeda ciudad nos recibe con generosidad y una estupenda programación que estamos seguros el próximo año- cuando el festival cumpla su primer cuarto de siglo- se repetirá con aun mayor entusiasmo cinéfilo.