CRÍTICAS Y ESTUDIOS
Casa Roshell, Camila José Donoso
Por Alejandro Aravena*

Supuestamente, en la vida debemos buscar y hacer lo que realmente nos gusta, lo que queremos. Pero encaminarse a lograr entender eso y encontrarlo, como les ha pasado a muchos, se nos puede ir la vida entera. En Casa Roshell se realiza el ritual que invita a encontrar lo que muchos hombres quieren ser: mujeres.

La película chileno-mexicana Casa Roshell, de la directora Camila José Donoso, juega y experimenta con la idea de la masculinidad, sus sinónimos y antónimos. Hombres que, de dos a tres veces por semana se transforman en mujeres. Jóvenes guapos y adultos heterosexuales visualmente masculinos, seducen y engalanan a otros hombres visualmente femeninos. El oficio de la transformación, tanto física como emocional, se observa desde el primer segundo, con planos extendidos en su duración que enfatizan más la dedicación de ellos por ser lo que realmente son.

El trabajo codo a codo entre la directora de la película, las habitantes de la Casa y la matriarca del lugar, Roshell Terranova, se divisa en cada escena y diálogo del film, creados a partir de un largo proceso donde se recopilaron conversaciones con micrófonos escondidos, cámaras ocultas y experiencias de todos los que pasaban la noche en esta casa.

La película dibuja en la pantalla el ambiente, la atmósfera del lugar. Colores, tonalidades, aromas, texturas y sabores, todo junto a una proximidad mínima hacia uno como espectador. En cualquier momento sientes que una de esas mujeres tomará asiento junto a ti, con su trago de vaso largo y el humo del cigarro susurrando tu cara.

Este es un relato sobre la identidad de lo que somos y queremos ser, a ratos filosófico, en otros romántico. Casa Roshell, tanto el lugar como la película, es un centro cultural de la identidad, que te toma de la mano y te sumerge en un mundo tan desconocido para muchos, como bello para pocos.

 


* Crítico y fundador del sitio Abreaccion.com.