CRÍTICAS Y ESTUDIOS
JAAR el lamento de las imágenes, de Paula Rodríguez
Por Alejandro Aravena

El directo ruso Andrei Tarkovsky decía dos cosas. Una que “el cine esculpe el tiempo” y la otra que “el arte no da respuestas, sino que hace preguntas”. Alfredo Jaar es un artista que camina un poco por esas tarimas, buscando entender el mundo, haciendo quiebres y grietas en el espacio de la sociedad.

El documental JAAR el lamento de las imágenes muestra de una forma bastante contemplativa, pero también declarativa, quién es y cómo trabaja el artista visual chileno. A través de distintos países vemos como sus instalaciones buscan entregar un mensaje, que a pesar del paso del tiempo, cambia en la forma, pero no en el fondo. Él mismo señala que su infancia en una isla francesa con afroamericanos y vivir el Golpe de Estado de 1973 en Chile “quebraron” en él su visión y posterior propuesta artística, que se refleja hasta hoy en sus instalaciones.

El trabajo de Paula Rodríguez, directora del documental, pareciera pasivo, casi invisible, pero es quizás su mayor labor. Contemplar y demostrar. Así como Jaar habla del actuar como el mensaje mismo del artista, Rodríguez ejecuta con sobriedad y fluidez su narrativa visual.

Los énfasis en el oficio del artista, desde un simple montaje del afiche que invita a una exposición, pasando por los planos de la ejecución, hasta el montaje final demuestran lo obsesivo que es Jaar por su trabajo, pavimentado por sus estudios de arquitectura, y que Rodríguez demuestra de manera muy clara.

Alfredo Jaar es, quizás, uno de los artistas chilenos más importantes del mundo que no tiene la atención que merece en nuestro país. Por ello de lo importante de esta obra y lo relevante de apreciarla, en su forma y fondo.