CRÍTICAS Y ESTUDIOS
I Love Pinochet: Éxodo 11:9
Por Alejandra Peña Escarpentier

"Creo que ningún suceso político, desde el nacimiento de Chile a la vida independiente, tendrá tanta trascendencia como el 11 de septiembre", esto lo dijo Augusto Pinochet refiriéndose a la relevancia que tendría su posterior gobierno. Hoy en día se podría encontrar acertada la cita, algunos apoyando lo que infería Pinochet, y otros con una consideración muy distinta. Para estos últimos ese día significó la entrada a la represión, dirigida a mano dura por las fuerzas armadas. A pesar de que la mayoría de los chilenos consideran al general como un dictador y condenan los abusos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura, todavía existe un apasionado grupo de seguidores de derecha que lo consideran un héroe.

El documental de Marcela Said I Love Pinochet nos muestra, con un sutil toque sarcástico, el fenómeno del pinochetismo tras la detención de Augusto Pinochet en Londres, a través de distintos testimonios que dan cuenta de sus creencias. Se entrevista a personas de distintas clases sociales sobre su adoración por Pinochet, justificando todos sus actos de violación de los derechos humanos.

Durante los 52 minutos del documental se pueden apreciar las voces de conocidas figuras como el Padre Hasbún, el abogado Fernando Barros, el alcalde Cristián Labbé y una gran cantidad de anónimos seguidores del ex general, validando la dictadura como una réplica necesaria para restaurar el orden y combatir la ideología comunista.

El pinochetismo sobrevivió más allá de la dictadura, sus partidarios defienden con devoción la figura del ex dictador, sostienen que se ha menospreciado la importante herencia que dejó Pinochet, herencia que se ve reflejada según ellos, en un país próspero, democrático y estable, con una de las economías más sanas y abiertas del mundo. Esta ideología consta de un fanatismo ferviente, se idealiza, hasta diviniza a Augusto Pinochet y se demoniza a la contraparte. Sus adeptos imponen sus creencias de generación en generación, dando como resultado al niño que se puede observar en el documental llorando al recordar su encuentro con el ex dictador o, como la joven que plantea que ella al creer en Dios tiene el amor en su corazón, a diferencia de los comunistas que tienen el corazón enfermo, lleno de odio, ya que no están con Dios.

En el documental se puede observar como agradecen más que nada el Golpe Militar, argumentando que, si Pinochet no hubiese tomado las riendas del asunto, Chile estaría convertido en un país como Cuba. Colocan a Augusto Pinochet como su salvador, el liberador de la sociedad chilena atrapada en las garras del comunismo, tal como Moisés liberó a los hebreos de las manos del Faraón y los llevó a la Tierra prometida: un país seguro, con una economía libre y próspera.    

Así como Moisés tuvo que desatar plagas para poder lograr la liberación del pueblo hebreo, los pinochetistas excusan los actos contra los derechos humanos como un “fin que justifica los medios”; tenían que liberarse de la aberración comunista. El mismo abogado Fernando Barros dice: “Ese aspecto negativo es lamentable, nadie se enorgullece. Pero, de toda experiencia dramática (…) del dolor del parto, nace un nuevo país”. Fue lo que se tenía que hacer para la refundación de la Patria, para salvarlos del socialismo en Chile y posicionarse como el país que es hoy día. Y eso es, lo que, según ellos, lo que no les perdonan los de izquierda, el hecho de que Pinochet en un día derribo por completo el comunismo en el país. Y por tal razón, por “picados”, lo acusaron, lo secuestraron y apresaron.

Líder, salvador, héroe, el hombre que les dio la libertad y su patria. Marcela Said permite a los entrevistados expresarse con confianza, de vez en cuando incluyendo su voz en off para mostrar su posición, mostrándose inquieta al presenciar este tipo de manifestaciones. La cámara se convierte en nuestros propios ojos, dejándonos entrar en ambientes que para muchos son desconocidos, dando a conocer otra mirada sobre el sistema social y político dejado por Pinochet.