CRÍTICAS Y ESTUDIOS
Instituto Fílmico UC: Una historia con nombre propio
Por Antonella Estevez
2 de septiembre de 2014

Fotografías: fotogramas del film Las Callampas, dirigido por Rafael Sánchez, producido por el instituto Fílmico UC.

El Instituto Fílmico de la Universidad Católica fue fundado en 1955 por Rafael Sánchez, figura trascendental en el desarrollo del cine nacional hasta hoy. El fílmico trascenderá luego en Área de Cine de la Escuela de Artes de la Comunicación, y de allí saldrán potentes nombres de nuestra cinematografía como Alicia Vega, Mariano Silva, Carmen Brito, Ignacio Aliaga, Patricio Guzmán, Ignacio Agüero, Vera-Meiggs y Ricardo Larraín, entre otros.

En 1953 en la Universidad Católica fue fundada la Academia de Cine y Fotografía de la Universidad Católica, la que pondrá a funcionar –a partir de 1954- un ambicioso plan de trabajo apoyado en cuatro departamentos: Escuela de Cine, Escuela de Fotografía, Cine Club y Club de Fotografía. El Instituto Fílmico, fue la primera entidad en su tipo en toda Latinoamérica – fundada un año antes que Fernando Birri inaugurara la legendaria Escuela Documental de Santa Fé, Argentina- y tuvo como primer objetivo la formación de críticos cinematográficos. Desde sus inicios el Instituto estuvo orientado a la producción de documentales, a la investigación y a la enseñanza, cuyo primer logro fue la sistematización de estudios de Apreciación Cinematográfica. Durante los 14 años de vida que tuvo esta institución –antes de pasar a ser parte de la Escuela de Artes de la Comunicación- Rafael Sánchez desempeñó el cargo de director de la entidad y también de profesor de prácticamente todas las disciplinas cinematográficas: realización, cámara, fotografía, iluminación, guión, dirección y montaje. Según Jacqueline Mouesca “El Instituto se convierte en una especie de semillero que ayuda a la formación de nuevos técnicos y realizadores, la mayor parte de los cuales hace sus trabajos más importantes a partir de los años sesenta”.

Ignacio Aliaga, Director de la Cineteca Nacional y ex alumno del Fílmico explica que la creación del Instituto Fílmico UC representa la primera actividad universitaria sobre cine en Chile: “Cuando se inaugura, la actividad cinematográfica chilena venía saliendo de una década en que el Estado había puesto su atención en él fundando Chile Films. El Instituto de Cinematografía Educativa creada por el Ministerio de Educación en años anteriores ya había dado cuenta del interés creciente por este medio por su aspecto comunicacional y educativo. La creación del Instituto Fílmico entonces señala la preocupación de una universidad por desarrollar actividad académica (docencia, extensión e investigación) y, por ende, por asumir una valoración del cine como un arte y un medio de relevancia.

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La productora María Teresa Guzmán, reconocida como uno de los motores del Fílmico y productora de varios documentales de Rafael Sánchez y de El Primer Año, de Patricio Guzmán, explica que el Instituto Fílmico fue creado con fines de docencia, aprendizaje e investigación y contaba con equipos en 16 mm, en cámara y montaje y laboratorio y sonido: “En docencia se realizaron cursos de Cine con especialidades con profesores del mejor nivel de la época: Andrés Martorell y Patricio Kaulen, entre otros. Para público en general se dictaron cursos  de lenguaje cinematográfico, exhibiciones de cine educativo para alumnos de colegios. En Investigación se propuso a alumnos aventajados a realizar cortos metrajes de estudio de nuevos lenguajes como animación y con guiones con propuestas originales. Además el Instituto Fílmico realizó muchos documentales para empresas importantes como Endesa, Entel, Armada de Chile y como material docente para las distintas facultades de la Universidad Católica”.

La motivación de Rafael Sánchez para la creación de esta entidad, explicitada por el mismo en diversos momentos –y por escrito en el texto “¿Por qué estudiar cine? publicado en 1957- tiene que ver con la educación y la capacidad que tiene el cine de llamar a la reflexión. Cuando funda el Instituto Fílmico, Rafael Sánchez ya había sido ordenado sacerdote jesuita y decide que es el cine el espacio en donde puede ser más eficiente en su rol como difusor de la influencia moral de la iglesia en la sociedad. Según María Teresa Guzmán “su principal objetivo era preparar para la realización y comprensión del cine con espíritu cristiano”. Su formación comenzó en 1939 en los Estudios San Miguel de Buenos Aires, y continúa después en el canadiense National Film Board, y en varios centros en Estados Unidos como el Consolidated Film Ind., Glen-Glenn Sound Co., Hollywood y el Departamento Cinematográfico de la Universidad de California en Los Angeles. La capacidad de Sánchez de organizar todo ese aprendizaje y transformarlo en material de formación derivó en el libro “Montaje Cinematográfico: Arte en movimiento” de 1970, texto fundamental hasta hoy en la enseñanza del cine en todo el continente.

En tiempos de precariedad, pero de mucha efervescencia y con Rafael Sánchez como líder, el Instituto Fílmico se transformó en la casa productora de una quincena de proyectos cinematográficos, entre ellos varios documentales dirigidos por el mismo Sánchez, además de su reconocido largometraje de ficción El cuerpo y la Sangre de 1962. En 1970 concurre a formar parte de la Escuela de Artes de la Comunicación, que incrementará la labor docente, de extensión y de investigación, con más de 200 cortometrajes, reunidos hoy en el Archivo Fílmico de la UC. Según los autores de “Teorías del documental chileno 1957-1973” la decisión de este cambio dice relación con la liberalización política de la Universidad Católica y el Instituto Fílmico resiente como una gran conmoción su incorporación por oficio a la Escuela de Artes de la Comunicación: “Si bien el proyecto EAC desarrolló técnica y teóricamente la formación en realización cinematográfica y elevó su categoría a licenciatura, nunca logró articularse bien con el modelo de gestión de proyectos personales y obras por encargo del Fílmico, ni éste con las tendencias de experimentación estético-ideológicas del nuevo proyecto”. Finalmente la Escuela de Artes y Oficios fue cerrada por las autoridades de la Universidad Católica en los primeros años de la dictadura.

En 1979 Rafael Sánchez es nombrado Miembro de la Society of Motion Pictures and Engineers (SMPTE), con sede en Nueva York. A partir de 1980 y hasta 2001, Sánchez regresa a la Universidad Católica para  desempeñarse como académico del Instituto de Estética de la Universidad Católica, y continúa su labor de formador de cineastas dictando seminarios tanto en Chile como en el extranjero.

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Fallecido el 1 de julio del 2006 los discípulos de Rafael Sánchez continúan reconociendo su influencia. Inmediatamente después de su muerte, el premiado documentalista Patricio Guzmán escribió: “Rafael Sánchez era un gran profesor de cine y de estética. Nunca después he encontrado otra persona capaz de transferir la experiencia de la creación como él la concebía. Era un profesor con mucha autoridad, exigente y carismático, que dominaba todo el proceso cinematográfico desde la composición fotográfica hasta las técnicas de laboratorio…Sus clases de cine me siguieron a todas partes. Conocí a maestros universales del género pero pocos eran capaces de unir la técnica con la estética como Rafael lo hacía, con ese espíritu de “fusión” con que trabajamos los documentalistas”.

El director de la cineteca nacional Ignacio Aliaga recuerda a Sánchez: “Rafael Sánchez se atrevió a fundar un centro universitario de cine, a realizar decenas de documentales, a enseñar el arte y la técnica del cine, a reflexionar e investigar acerca de la material audiovisual. Tuvo la generosidad de poner sus conocimientos a disposición de los demás, en un país con carencia de centros de estudio del cine. Pero si todo ello no fuera suficiente, se atrevió a pensar el cine desde Chile (cuando todos traducían del francés o del inglés), y publica “Montaje Cinematográfico – Arte de Movimiento”, que ya ha cruzado las fronteras de Chile varias veces, siendo una edición reciente en Argentina testimonio de ello. Siempre menciono la anécdota de una noche en el Festival de Cine del Cuzco, en junio de 1991, en una ronda de cervezas después de ver una película, cuando un grupo de jóvenes peruanos amantes del cine me preguntan dónde pueden adquirir el libro Montaje Cinematográfico de Rafael Sánchez, porque las fotocopias que tenían ya se estaban destruyendo de tanto prestarla, y me muestran un ajado libro fotocopiado. Quiero decir que fue allí, en la cuna de los incas, donde aprendí a valorar la figura de Rafael Sánchez, mi profesor de cine”.

Para la premiada realizadora Carmen Brito “Rafael Sánchez fue como un padre para todos esos jóvenes realizadores. Su legado –además de los conocimientos cinematográficos- fue generar una familia del cine que sobrevivió a todos los embates de la dictadura y que hasta hoy permanece profundamente enlazada”.

Las huellas de Rafael Sánchez y su obra continúan hoy, no sólo en el trabajo de quienes fueron sus alumnos, sino en los discípulos de estos, los espectadores de sus películas y los receptores de sus enseñanzas que se despliegan a lo largo de todo el continente.

 

Bibliografía:

Lucía Carvajal, sobre Rafael Sánchez en "Diccionario del Cine Iberoamericano"; SGAE, 2011

Jacqueline Mouesca “El Documental Chileno” LOM, 2005

Jacqueline Mouesca y Carlos Orellana “Breve Historia del Cine Chileno” LOM, 2010

Pablo Corro, Carolina Larraín, Maite Alberdi, Camila Van Diest “Teorías del cine documental chileno 1957-1973” Instituto de Estética, Facultad de Filosofía, Universidad Católica 2007

Memoria Chilena: Textos sobre Instituto Fílmico y Rafael Sánchez

Texto catálogo de la Muestra Homenaje a Rafael C. Sánchez y los alumnos del Instituto Fílmico de la EAC UC realizada del 11 al 16 de noviembre del 2003 en el Centro de Extensión de la Universidad Católica.