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Lo mejor del 2010: Ojos rojos y las esperanzas del cine chileno
Por Marcelo Morales C.

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Comentario Ojos Rojos

Se dio la lógica. Ojos rojos fue elegida por los votantes de nuestra encuesta como la mejor película del 2010. Lógica pura, por que además fue vista por alrededor de 120.000 espectadores convirtiéndose en no sólo en la película chilena más vista del año, sino también en el documental nacional más visto en la historia, un récord que antes poseía Salvador Allende de Patricio Guzmán.

Las razones para explicar el éxito de Ojos Rojos parecen ser obvios: aprovechó el entusiasmo de ver nuevamente a Chile en un mundial, también captó el entusiasmo por un equipo arriesgado y que jugaba para ganar de la mano de la sobriedad y meticulosidad de Marcelo Bielsa, un ídolo popular de una estirpe que parecía extinguida por estos pagos.

Con todo esto, la expectación por verla era entendible. Pero por estos días en que todo eso parece derrumbarse con las estupideces dirigenciales, la película se ha convertido en nostalgia pura, la emoción se ha engrosado, la película creció. Una sensación que justifica la existencia de la película, porque ya no sólo es el registro de un suceso, sino que también es el rescate del momento (efímero tal vez) de una pasión consumada, de una auténtica alegría colectiva como hace mucho no se daba el país, quizás desde la vuelta de la democracia. Porque sí, el fútbol puede ser un “un cochino negocio”, como dice Eduardo Galeano en la película, pero como él mismo dice antes: cada país tiene una forma de ver y jugar el fútbol, “eso es un rasgo de cultura”.

 
Resutados votación Cinechile.cl*
 
 
Película   % (votos)
Ojos Rojos   32.8% (489)
Ejemplo de valor   21.13% (315)
Schopsui   9.59% (143)
Te creis la más linda...   8.45% (126)
Sánchez Besa, poeta del aire   5.63% (84)
Velódromo   3.96% (59)
A un metro de ti   3.29% (49)
Qué pena tu vida   2.41% (36)
Noticias   2.35% (35)
La vida de los peces   2.01% (30)
     
* El total de votos fue de 1.491
 
 

Y parece que el resultado de la votación parece decir que efectivamente Ojos rojos no se agota con el puro mundial o con la pura aura de Bielsa, porque justamente algo de ese rasgo cultural capta, capta algo que nos representa, para bien o para mal. Por eso emociona esa imagen de una persona sacando una bandera por la ventana de una micro, por eso también el personaje de Sergio Riquelme (el esforzado relator de Futrono) es uno de los mejores que el cine chileno ha sabido mostrar últimamente. Todo porque simplemente Ojos rojos mira hacia adentro de manera sobria y sincera, además de preguntarse qué realmente somos ante fenómenos así.

Una fórmula que parece fácil y obvia, pero que se da a cuentagotas dentro de un ambiente que se preguntó bastante en el 2010 respecto a cómo llevar público a ver cine chileno. Las respuestas no estuvieron muy lúcidas dentro del cine que se estrenó comercialmente en las grandes salas, donde extrañamente se está confiando demasiado en fórmulas genéricas (haciendo comedia, acción, o terror bajo estándares dramáticos obviamente hollywoodenses) o también se busca sorprender con maqueteados filmes con afanes historicistas que al final chorrean más efectismos visuales (léase autopsias o batallas navales de poco grosor) que reales reflexiones artísticas o históricas. Dentro de esta línea sólo La vida de los peces de Matías Bize y Mandrill de Ernesto Díaz salvaron la plata al respecto.

Las esperanzas parecen estar más en la producción de menor escala, en la realmente independiente (es decir, esa que no necesita placement o de adornar calles con marcas comerciales o de vestir a los personajes con una marca de ropa), las que se distribuyen a puro pulso por festivales o pequeñas salas, con más ingenio que pancartas y que no se quiebra la cabeza por buscar que se corten tickets o por agraciar y/o ningunear a la crítica.

De ahí surgen películas con una fuerza interna sorprendente gracias a su búsqueda por establecer lenguajes fuera de toda norma o fórmula. De ahí vinieron Te creís la más linda…, Huacho, Manuel de Ribera, Noticias. Y por fuera de la cartelera corrieron grandes películas como Mitómana, Perro muerto, La Quemadura, El edificio de los chilenos, Nostalgia de la luz, Kawase-san, Las horas del día, por citar algunas que merecen ser vistas por más público.

Por ahí corrió el buen cine chileno del terrible 2010, el del bicentenario, el del año del terremoto, el del chilean way. Cabe esperar que a pesar de todo, las esperanzas se concreten.