«Flor del Carmen» Una cinta de ambiente campesino.
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3 de noviembre de 1901
Bonn, Alemania

Desde “Dos Corazones y una Tonada” no se había explotado en el cine nacional el campo chileno. Hoy vuelve con “Flor del Carmen”, un tema escrito especialmente por Amanda Labarca, con dirección de José Bohr.

Esta es una película a campo abierto. Sin ningún interior, donde se refleja, en la mejor forma posible, la vida de la gente de nuestros campos. De la gente humilde. En una sola escena aparecen los patrones. El tema gira alrededor de los amores de una muchacha, la hija del capataz, con uno de los peones del fundo “El Carmen Bajo”.

Entre los árboles, el sol, las pircas y las carrera a caballo desaparece el argumento. “Flor del Carmen” es una presentación de cuadros campesinos, dialogados simplemente.

Las escenas de mayor efecto de la película son aquellas donde los dos rivales de la cinta se trenzan en peleas a caballo, a bofetadas y a rebencazos. La pareja de rivales la forman Carlos Mondaca y Romilio Romo. He aquí un caso curioso. A pesar de que Carlos Mondaca aparece por primera vez en el cine, se mueve con soltura y completa su actuación sobriamente, prometiendo rendir mucho más en futuras actuaciones, aun cuando se llegase a pensque que, tal vez, no encuadre en otra case de tipo cinematográfico. El pape que representa parece haber sido creado a propósito para él. Romilio Romo, por su parte, demuestra que sus condiciones en el teatro se repiten con acierto en el cine. Tiene momentos certeros en su actuación.

La mejor escena de “Flor del Carmen” es aquella cuando los dos muchachos enamorados se encuentran al caer la tarde. La continuidad, la belleza simple del diálogo y su interpretación, de ritmo continuado y natural, levantan, en gran parte, el mérito de la película. Le dan vida a esta escena Blanca de Valdivia y Carlos Mondaca. Hasta hoy el cine nacional había pecado de la falta de preferencia en el público. Blanca de Valdivia cumple en “Flor del Carmen” una labor sobria, sin grandes arranques, ni caídas muy violentas en la interpretación. Su personaje adquiere cierta vida especial, que atrae simpatías.

La dirección de José Bohr ha sido mínima en esta película. El corte y encuadre de las escenas lo califican como uno de los hombres conocedores del oficio en nuestro ambiente. Escenas como la primera entrada de Mondaca, a caballo, son composiciones de excelente gusto. El corte, rápido, certero, le da una continuidad liviana a la cinta, que, tal vez, perjudique un poco la emoción dramática de la misma. Las emociones se suceden muy fugazmente para poderlas saborear profundamente.

Una fotografía buena logra efectos en determinados pasajes de lapelícula. La poca iluminación necesaria en una producción de exteriores no tiene mayor mérito en “Flor del Carmen”. El sonido es claro, y no tiene cambios bruscos en ningún momento.

Jorque Quevedo y Elena Puelma forman la pareja de edad de esta cinta. Ambos son conocidos artistas de teatro, y vale aclarar que Jorque Quevedo hace en “Flor del Carmen” su mejor actuaciòn cinematográfica, al igual que Elena Puelma, que logra un personaje muy completo en su interpretación.

“Flor del Carmen” puede afirmar a la industria, al comenzar este año, recaudando una buena entreda. No defrauda al público-se comprobó en la función de premiere-.Para la industria, técnicamente, no significa un avance muy grande. Se revela aquó un corte adecuado, pero, como en todas las cintas nacionales, se sacrifica la emociòn por la técnica. Aparecen dos nueva figuras: Carlos Mondaca y Blanca de Valdivia. Se abre al campo del cine para darle cabida a un diálogo chileno, que no perjudica el entendimiento para los que están poco familiarizados por el lenguaje nuestro. Es una película discreta.

Artículo publicado originalmente en:
Revista ZigZag, 31 de Marzo de 1944.