Cortos de la “Corporación Cinematográfica de Chile”
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El martes 10, en una exhibición a la que fueron invitados Ministros de Estado y otras altas personalidades, se proyectaron los dos cortos con que se Inician las actividades de esta nueva firma productora.

Tiene como tema la campaña contra la especulación en que se encuentra empeñado el Supremo Gobierno. El primero ocurre en Santiago y muestra la actividad que desarrolla la Asociación de Dueñas de Casas que dirige la esposa del Presidente de la República. Con una trama amena e interesante, interpretada con naturalidad por los personajes que intervienen, se va desenvolviendo el asunto principal, aprovechándose la oportunidad para mostrar diversos aspectos de la campaña y otros detalles que sirven para destacar algunas Industrias de la capital.

Considerados bajo el aspecto técnico, tanto el argumento como la dirección, sonido y fotografía están muy bien, excepto algunas tomas de foco muy largo, donde los personajes centrales aparecen como figuras difusas.

El segundo corto muestra el balneario de Viña del Mar con todos sus encantos de plena temporada. De nuevo se evidencia que el guión fué concebido con visión cinematográfica. Es de trama ágil y casi no incurre en errores. En favor de la calidad del corto habría que reconocer que la propaganda está bien disimulada y expuesta en forma grata, tanto que hasta se recibe con simpatía por el hecho de haber cooperado en la realización del film.

En un momento el corto logra su objetivo de llegar directamente a la emoción del público. Es cuando muestra las espléndidas condiciones en que viven los obreros de la Refinería de Azúcar de Viña del Mar. Se cuidaron, naturalmente, de idealizar la realidad, pero presentan aquellas escenas con tanta belleza que el espectador se impresiona, ya que el espectáculo le despierta el anhelo sincero de que aquel idealismo se haga realidad general.

La continuidad, la calidad de la fo­tografía la narración, el argumento, y aún la inclusión de algunas personas ajenas al reparto dan calidad a este corto. Aconsejamos que, para otra vez, se cuide la sincronización, el defecto más evidente que se le puede tachar. Cooperaron en su realización: Enrique Rodríguez Johnson, a quien se deben a la dirección, el argumento y el texto de la narración; Fernando Aravena, en la cámara, y como locutores, Raúl Matas, Eliana Méndez, Carlos de la Sotta y Renato Deformes.

Artículo publicado originalmente en:
Revista Ecran, nº891, 17 de febrero de 1948.