Con viento y lluvia finaliza «El Chacal» en campos de Chillán
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9 de agosto de 1942
Palmilla, Chile

NO se han detenido las filmadoras que laboran en el rodaje de la película nacional «El Chacal» desde que se iniciara la filmación, el 4 de mayo.

El director, Miguel Littin, y su equipo de técnicos y actores, trabajan con un fervor y una energía admirables.

La ciudad de Chillán y sus alre­dedores durante el último mes transcurrido, se acostumbró a ver los rostros amigos de muchos de sus actores favoritos: Nelson Villagra y Shenda Román; Luis Alarcón y Jaime Vadell; Héctor Noguera y Marcelo Romo.

Nelson Villagra, recio, con la bar­ba un tanto crecida, vistiendo el ropaje del huaso sureño, es el protagonista. El Chacal de Nahueltoro, o sea, quien fuera en vida el siniestro Jorge del Carmen Valenzuela Toro.

Ha debido hacer todas las correrías, hollar todos los caminos y senderos que recorriera el homicida en diversas etapas de su mísera existencia. Desde Chillán a San Fabián de Alico, donde transcurriera su infancia; y pasando por Nahueltoro y por las riberas del Nuble, donde se hizo hombre, hasta culminar en General Cruz, que fue el lugar donde lo apresaron.

OTRAS FIGURAS

SHENDA ROMÁN, desgreñada, expresiva y con el rostro dolorido, protagoniza a la conviviente de Jorge del Carmen Valenzuela. Será uno de los papeles más recios, dignos y humanos que haya encarnado hasta ahora la talentosa actriz.

Marcelo Romo hace un periodista; Héctor Noguera, el cura Eloy Flores, que alienta al Chacal de Nahueltoro en sus instantes más conflictivos; Jaime Vadell y Pedro Villagra representan a dos severos policías, y Armando Fenoglio, a un piadoso sacerdote.

UN TRABAJO SIN FATIGAS

MIGUEL LITTIN revisa con el ceño preocupado las 104 páginas del guión del film, cuya preparación le llevara tres años de labor e inves­tigación.

A su lado laboran con un entusiasmo digno de admiración, diversos compañeros suyos, amigos y técnicos, empeñados, como él, en hacer una película digna, sin sensacionalismo barato, sin morbo, pero con un fondo muy humano, indicando el comportamiento del hombre frente a los hechos que le atañen directamente. El amor, el dolor, la lucha diaria por la vida, el dinero, la muerte.

Y allí están Héctor Ríos, en la cámara; Fernando Bellet, como asistente de la dirección; Luis Cornejo, Pepe Sánchez y Pancho Soto, en la producción; Samuel Carvajal, ayudante de cámara; Mirta González, juvenil esposa de Marcelo Romo, que se desempeña como eficiente relacionadora pública.

TERMINA LA PELÍCULA

—PARA ceñirnos mejor a la rea­lidad —dice Littin—, hemos llegado inclusive a modificar muchas partes del guión. Trabajamos con una tenacidad increíble, en medio del frío y la lluvia del Sur. Felizmente nadie se ha enfermado hasta ahora. Muchas veces echamos días enteros para lograr una sola toma. Recorremos las enormes distancias, bien en jeep, bien a caballo, o a pie. No tenemos prejuicios ni exigencias. Al fin de cada jornada regresamos cansados, pero íntimamente satisfechos al local que la Escuela de Agronomía de la Universidad de Concepción posee en Chillán, y que muy gentilmente nos han facilitado para que nos sirva de cuartel general… Pensamos terminar por estos días…, o en los primeros días de julio… Y entrenar, de todas maneras, en este 1968… —termina diciéndonos.

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Artículo publicado originalmente en:
Revista Ecran, Santiago, Nº1948, 25 de junio de 1968.