Comentarios sobre cine: «Tres miradas a la calle»
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No sabríamos apuntar con precisión el número exacto con que llega a sumarse a la cronología de las películas producidas en Chile el film “Tres miradas a la calle”, que acaba de estrenarse en el Teatro Santiago. Pero podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la cantidad de cintas que se han rodado en el país es considerable, y que hace ya mucho tiempo que nuestro público no puede conformarse con ver películas que apenas llegan a ser meritorios y laudables esfuerzos por hacer cine de calidad, pero que no pasan de intentos. El cotejo de los films nacionales con los que llegan del extranjero, hablados en nuestra misma lengua, no ha conseguido todavía superar el nivel de inferiorida en que permanecen los nuestros.

Es incuestionable que entre todos los espectáculos de índole teatral que se cultivan en Chile, el cine sigue siendo la rama más raquítica y aporreada. Podría decirse, para rebatir esta afirmación, que no podemos competir con el fabuloso perfeccionamiento que han alcanzado los films norteamericanos y europeos. Pero no olvidemos que el Baller Nacional Chileno ha conseguido encumbrarse a unnivel que es materia de orgullo para el país; y que algunas comedias nacionales en nada desmerecen a las de notables autores extranjeros.

La nueva cinta chilena “Tres miradas a la calle” no ha logrado superar la estagnación de nuestra cinematografía. Acusa un plausible deseo de incursionar en el neorrealismo; pero, la falta de sabor artístico de los temas elegidos y, sobre todo, la pobreza del lenguaje en imágenes-que es la savia que nutre todo film-no consigue satisfacer nuestras esperanzas de un cine redimido de vulgaridades.

De los tres cuentos que estructuran la película, solo el tercero, “Ojos de gato”, muestra cierta intención de evadirse de lo manido. Los dos primeros, “María” y “Cosas de Arica”, no pasan de una labor primaria, carente de interés y amenidad.

Estimamos que Naum Kramarenco debió compartir con otras personas sus tareas de productor, argumentista y director. Al cargar sobre sus hombros el peso de todas estas faenas, naturalmente no ha podido conseguir que éstas dieran el fruto esperado.

Cabe reconocer la buena calidad de la fotografía de Hernán Correa y del sonido a cargo de Jorge Di Lauro. Entre los numerosos intérpretes de los personajes, los mejores, a nuestro juicio, son Marcelo Gaete, protagonista del tercer cuento, y Pancho Huerta, encarnando con gracia un infaltable borracho.

R.V.

Artículo publicado originalmente en:
La Nación, Santiago, 13 de diciembre de 1957.