Cinematografía nacional (El hombre de acero)
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El argumento de esta cinta es original de los conocidos autores teatrales señores Rafael Frontaura y Carlos Cariola, jóvenes que gozan de justo renombre en el Teatro Nacional.

Se trata de un joven hijo de familia acaudalada que por afición natural estudió una profesión en la Escuela de Artes y Oficios. Después de graduarse de ingeniero mecánico y al tiempo de volver triunfante a su casa, se encuentra con la dolorosa nueva que su padre se ha suicidado a causa de no haber tenido valor para resistir la ruina económica que le sobrevino con motivo de haber hecho en la bolsa operaciones desgraciadas.

Con este motivo el joven que había estudiado una carrera, más por amor al estudio que por necesidad, se encuentra con que su diploma de ingeniero mecánico pasa a ser su escudo, su salvación. Abandona en compañía de su madre y su hermana, la capital para irse a trabajar modestamente en un taller de mecánica que establece en un pueblo cercano.

Mediante el trabajo y la constancia consigue crearse una situación económica y mediante a su educación y nobleza de alma consigue crearse una situación social que le permite vencer a un rival acaudalado que pretendía la mano de una rica heredera. No obstante, antes de contraer matrimonio y mediante los méritos indiscutibles que le adornaban consiguió un alto puesto en los Ferrocarriles del Estado y unió su suerte a la de la bella heroína de la cinta.

Vemos aquí desfilar ante la sábana a una serie de personajes conocidos de nuestro pequeño mundo teatral. El protagonista es el joven actor y poeta chileno señor Pedro Sienna; la protagonista es la señorita Isidora Reyé. Nemesio Martínez hace un papel bastante simpático y con verdadera gracia e inteligencia. El conocido dibujante Coke (Jorge Délano) tiene también una actuación espectable.

Las escenas han sido cuidadosamente tomadas y denotan un marcado progreso en el arte cinematográfico, si la comparamos con la vista anterior de la misma Empresa.

Los paisajes y escenarios son sin duda alguna el fruto de una selección inteligente y preparada. Las escenas callejeras y las vistas del desfile de la apertura de las Cámaras contituyen una verdadera novedad y encierran un brillante éxito.

Cabe aquí felicitar por este nuevo triunfo del arte cinematográfico nacional, tanto a los empresarios señores Bidwell y Larraín, como al reputado técnico de la «Chile Film», señor Giambastiani. Los autores y los artistas intérpretes merecen otro aplauso muy sincero por la no pequeña parte que a ellos les toca del triunfo que significa esta cinta.

Nota: El texto ha sido transcrito respetando la ortografía que presenta el artículo original.

Artículo publicado originalmente en:
Cine Gaceta, Valparaíso, nº 1, 2º Quincena de Agosto de 1917.