«Canta y no llores corazón» o «El precio de una honra»
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25 de mayo de 1898
Málaga, España

Si de la traición la grarra trenchó mi blanca ilusión,

endurlza amiga guitarra

los hieles de mi aflicción.

 

¡Canta y no llores corazón!

Con lágrimas no se apaga

el fuego de una pasión.

¡¡Canta y no llores corazón!!

 

Así cantaba nuestra heroína Fresia en la cinta de que nos refereimos sin pensar en las sorpresas qué guarda el camino de la vida.

Como se ve, esta película tiene momentos llenos de emoción y ternura, pues refiere la historia… de siempre!

La traición, el engaño, producto de la ignorancia de las jovencitas y es una buena lección que se debe aprovechar.

Este papel en la cinta que nos ocupa está fielmente representando por una encantadora mujercita de Concepción, Clara del Castillo, quien luce su destreza y arte en el manejo de los sentimientos con toda desenvoltura.

La secunda admirablemente el joven penquista Tom Makey, quien nos hace un cínico admirable, pues su físico es adecuadísimo para el papel que representa en forma sincera y ajustada.

Esta película se estrenará a fines del presente mes en conmemoración del año más fecundo del cine nacional, que ha lanzado las dos mejores producciones chilenas, «Un grito en el mar» y «El húsar de la muerte«.

Artículo publicado originalmente en:
El Mercurio, Santiago, Miércoles 16 de diciembre de 1925.