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Indiferencia estatal posterga cine nacional
Por Revista Ecran
Publicado en Revista Ecran, Santiago, Nº1175, 28 de julio de 1953.

*** Negligencia peligrosa

*** Política de oídos sordos

*** Desprecio y superficialidad

*** Inútiles esfuerzos particulares

 

RESULTA desalentador volver a informar sobre las sempiternas dificultades con que se encuentran quienes desean alianzas la industria fílmica nacional. Hace algún tiempo informamos sobre las entusiastas gestiones que estaba desarrollando Héctor Cornejo, industrial y hombre de negocios, quien tenía plena confianza en que el cine en Chile podría reportar beneficios insospechados. No sólo desde el punto meramente romántico de la difusión de nuestras costumbres y de nuestras manifestaciones artísticas, sino que también-y esto era muy importante-en lo que se refería al aspecto financiero. A juicio de Héctor Cornejo, una industria cinematográfica chilena bien organizada podría significar una extraordinaria fuente de entradas al país, por concepto de economía de divisas, y porque la exportación de films nacionales aumentaría el caudal de riquezas de la nación Héctor Cornejo, aprovechando la visita del director italiano Carzio Malaparte, qie vino al Congreso Mundial de la Prensa en Santiago, preparó un vasto plan de producción, tendiente a afianza definitivamente el cine nacional. El proyecto era factible y muy conveniente para el país, porque los cinematografistas italianos iban a traer el celuloide que tanta falta hace en Chile. Además, la garantía de calida de los técnicos  artistas italianos era un sello de solvencia más que suficiente para ganar los mercados extranjeros.

En nuestra última conversación, Héctor Cornejo nos manifestó:

-Por el momento, no tengo ninguna noticia, salvo que, -de común acuerdo con Curzio Malaparte-hemos resuelto postergar nuestro proyecto de filmación, minetras no consigamos doblegar la indiferencia de los funcionarios estatales. A todos hemos ido a explicar las ventajas de este plan y de los muchos beneficios que el cine significa para un país como el nuestro, que todavía no ha explotado una fuente de roqueza tan importante como es el turismo. Todos los funcionarios nos han recibido muy bien, nos han prometido mucho, pero…,desgraciadamenre, todo ha quedado en el escritorio. Y nada se ha concretado. Hace poco salió publicada en los periódicos de la capital una ley que protege la caza y la pesca en Chile, expresando más o menos, que; 1º, los que se dedicaron a la pesca en nuestro país y exportarán el producto de la industria podrán ocupar las divisas a su entero arbitrario, y 2º, los que se dediquen a la pesca estarán exentos del pago de todos los impuestos fiscales. Me parece muy bien que se proteja la industria de la pesca en el país, pero, ¿por qué no se pueden conceder los mismos derechos al cine nacional? Estoy por creer que en este asunto las autoridades actúan con un poco de ligereza, de falta de conocimiento  y con cierta superficialidad peligrosa. Hablo con franqueza porque tengo fe en el cine chileno. Y nadie podrá censurarme que desee aportar mi experiencia para estimular una industria que siempre ha sido dejada de lado.

Las palabras de Héctor Cornejo son definitivas. Resulta paradoja que las instituciones oficiales desestimen de esta manera el esfuerzo privado para entregar al país una industria que todos los chilenos reclamamos, porque ya es una imperiosa necesidad. No es posible tratar este asunto con indiferencia y desprecio. Ya no se trata de calificar la buena o mala calidad de las películas producidad en el país. Se ha dicho hasta el cansancio en el país. Se ha dicho hasta el cansancio que, mientras no tengamos una producción continuada, jamás podremos disponer de un equipo capaz de hacer con el tiempo, las buenas películas que el cine chileno necesita. Todo profesional requiere experiencia para superarse a sí mismo. ¿Por qué habremos de exigir a las cinematografistas chilenos grandes superproducciones, conociendo como conocemos las múltiples dificultades con que tropiezan para realizar sus films? ¿Por qué habremos de exigir al cine nacional películas de envergadura artística, cuando las otras industrias cinematográficas, más poderosas y más perfectas que la nuestra,siguen filmando gran cantidad de cintas mediocres?

El señor Oscar Fenner está muy entusiasmado con el proyecto, y el, personalmente, ha intervenido para que las cosas se aceleren. El Ministro de Relaciones comprende la importancia que tiene el cine para impulsar el turismo en Chile, y hará todo lo posible porque nuestro plan llegue a cristalizarse. Puede ser que no encontremos obstáculos de importancia y tengamos, muy pronto, la industria fílmica que tanto necesita Chile.

Vinicio Valdivia-que filmara numeroso documentales de extraordinaria categoría artística  y científica-está dirigiendo la película “Conflicto de Sangre”, gracias a su tesor, esfuerzo y sacrificios personales. Nadie le ayuda, pero tiene fe en el futuro del cine chileno. ¿Podrá ser eterna esta conmovedora fe de los cinematografistas chilenos? Héctor Cornejo quiere cimentar la industria fílmica chilena sobre bases sólidad y definitivas.

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Articulo publicado originalmente en
Revista Ecran, Santiago, Nº1175, 28 de julio de 1953.
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