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Control de estrenos: "El Ídolo"
Por Revista Ecran
Publicado en Revista Ecran, Santiago, Nº1137, 4 de noviembre de 1952.

Realizada en los estudios Chile Films, 1951. Producción: Hermanos Taulis. Productor asociado: Jaime Prades, Argumento: André Rigaud. Diálogos: Reinaldo Lomboy,  Director: Pierre Chenal. Director de fotografía: Humberto Peruzzi,  Cámara: Roberto Mattaresse, Música: Acario Cotapos, Escenografía: Carlos Godefroy, Ingeniero de sonido: Jorge di Lauro, Montaje: José M. Silva, Maquillaje: Julio Errazti, Intérpretes: Alberto Closas, Elisa Christian Galvé, Florence Marly, Eduardo Cultiño, Domingo Tessier, Eduardo Naveda, Pepe Rojas, Gloria Lynch, etc.

Sin duda que-desde el punto de vista arístico y técnico-, “El ídolo” es una de las mejores-si no la mejor-, producciones realizadas en nuestros estudios. Amena, con un ritmo creciente y de una factura técnica de primera calidad, esta película señala un derrotero en la industria fílmica chilena. Resultan evidentes en el film la excelente dirección, la actuación equilibrada y un buen gusto artístico que honran a quienes la realizaron. Lo que demuestra que, reuniendo todas estas cualidades y circunstancias, en Chile también se pueden hacer buenas películas.

EL ARGUMENTO.- El asunto que sirve de base al film es lo más débil de “El ídolo”. La intención del argumentista no está clara, y su exposición es aún más confusa, pues en la película  no hay personajes centrales. Estos-por otra parte-no son más que simples individuos a quienes les ha ocurrido algo: no tienen características propias que los definan como personajes de una obra de arte. El argumento- haciendo omisión del nombre de la película, ya que no se trata de la vida de un ídolo-mezcla diferentes ambientes sin aclarar ninguno. A “El ídolo” le faltó, pues, un argumento más sólido, elevado y digno de la experiencia y talento de Chenal; personajes claramente creados; y, en especial, ambiente. Así, es una película de acción y enredo que entretiene sobremanera, sin aspiraciones artísticas. El diálogo, sobrio, preciso y funcional. En resumen: un lenguaje cinematográfico.

LA DIRECCIÓN.-La labor de Pierre Chenal, como director de “El ídolo”, es lo más sobresaliente del film. Además de la excelente calidad del encuadre, hay que añadir a sus méritos el haber realizado una película entretenida, ágil y sobria, con un argumento que ofrecía muy pocas posibilidades. Chenal demostró poseer un gran dominio de las expresión cinematográfica pura, al matizar actuación y técnica, de modo que ambas sean buenas, sin que ninguna supere notoriamente a la otra. En general, “El ídolo” se mantiene en un nivel de calidad artística a la altura de cualquier producción media de los grandes centros cinematográficos del mundo. Y haber conseguido esto, significa un éxito de grandes méritos. En nuestro país, en donde se hacen películas en forma intermitente, no se cuenta con un equipo adiestrado de ayudantes, con grandes elementos materiales, ni con una plana de actores secundarios y extras que permiten realizar un film de mayores tropiezos. Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, en “EL Idolo” las cosas aparecen como ni nunca hubiésemos dejado de filmar en Chile. Y esto ocurre sólo cuando las buenas cosas están bien hechas, y así, entonces, dan la sensación de que todo ha sido muy fácil y sencillo. Aquí, en “El ídolo”, no se notan ni el esfuerzo ni l sacrificio, sino que la calidad. Y éste es el mayor triunfo de Pierre Chenal.

LA ACTUACIÓN.-La actuación es sobria, pareja y de gran calidad. A pesar de que las intervenciones de los actores son breves, y que los personajes resultan ambiguos y hasta ilógicos, todos los intérpretes demostraron grandes condiciones. Alberto Closas estuvo humano, expresivo, digno. Elisa Christian Galvé-en el personaje más deslavado-sacó mucho partido a sus diálogos. Sin duda es una excelente actriz, además de poseer un gran atractivo escénico. Florence Marly, que fotografía magníficamente, estuvo delicada y sugestiva. Domingo Tessier-el actor y director del Teatro Experimental-resultó un valioso hallazgo para el cine. Su actuación está a la altura de los demás intérpretes avezados en la técnica cinematográfica. Tessier aparece comunicativo, inquiero, con vida interior. Muy bien. Similares méritos alcanzó el actor Pepe Rojas, que- a pesar de su dilatda intervención en las tablas-jamás había visto filmar siquiera una escena de películas. Rojas estuvo simpático, expresivo y espontáneo. Eduardo Naveda, sin duda, logra en “El ídolo” su mejor actuación para el cine. Resultó natural, sobrio y sincero. También realizó una buena labor el actor argentino Eduardo Cultiño.

LA TECNICA.-Muy buena la calidad técnica de esta película. El encuadre, la fotografía y la iluminación resultaron de primera categoría. La pelicula da sensación de pureza y cuidado, revelando una escrupulosidad digna de imitarse. El sonido es claro, la compaginación acentuó el ritmo; y la música-especialmente escrito por Acario Cotapos-juega un importante papel en los momentos culminantes de la película. La escenografía-aunque escasa- fue acertada.

En resumen: Una muy buena película realizada en Chile.

Articulo publicado originalmente en
Revista Ecran, Santiago, Nº1137, 4 de noviembre de 1952.
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