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Control de Estrenos:" Hollywood es así"
Por Revista Ecran
Publicado en Revista Ecran, nº726, 19 de diciembre de 1944.

Una nueva producción de Jorge Délano está llamada a encender vivas discusiones en el ambiente cinematográfico, porque el popular Coke es, en cuanto a director de cine, un experimentador audaz, un pionero de nuevos rumbos, un inquieto talento siempre en aspiración de algo nuevo. Y no teme a lo desconcertante, ni se asusta ante la innovación. Los toques pirandellianos de “Escándalo” están a la altura del amargo realismo de “La Chica del Crillón”, que por eso mismo chocó a tantos. Y hoy, ¿cuál es la sorpresa, cuál es la novedad? No se concibe que Coke no haya innovado, y se desprecia de antemano la idea de que Coke haya marcado el paso con su nueva producción “Hollywood Es Así”.

Sin embargo, desde el punto de vista que estamos tratando, no hay tantas innovaciones en esta cinta como las que pudieron esperarse de su título y de la mayor experiencia que su autor ha ganado con los años. Lo más audaz nos parece en ella un sueño nocturno en que la protagonista dialoga con los hermanos Marx y con Chaplin, se coloca frente a una cámara en que la mira una luminosa pupila de forma humana y bajo un micrófono que es una gigantesca oreja, y corre varias aventuras hasta despertar. Presenta toques suprarrealistas como algunas telas de Salvador Dalí, pero nada tiene que ver este sueño con el guión de la cinta, en el cual sólo constituye la nota original y de concepción avanzada.

Y a propósito, no estará de más que contemos lo que allí ocurre. Una joven de Los Andes, María Contreras (María Maluenda), obtiene como premio en un concurso un viaje a los Estados Unidos. Deja a su novio en Chile (Pedro de la Barra), se traslada a Hollywood en avión y allí encuentra al que va a ser su manager en la ciudad del cine (Adolfo Yankelevich). En el estudio a que es introducida topa con Bob Leighter (Guillermo Yánquez) y con un director extravagante (Ricardo Moller) que está dando los toques finales a una cinta protagonizada por Constance White. Esta muere en un accidente de tránsito y su doble, que era ya María Maluenda, termina en secreto la película inconclusa. El día del estreno de esta película la joven chilena no puede ir al Teatro Chino porque su contrato se lo veda, pero oye al locutor de la radio anunciar que el cónsul de Chile llega acompañado del médico chileno que es su novio, y corre a su encuentro sin importarle nada de lo que pase y rechazando inclusive el suculento contrato que le ofrece el manager.

Tal es el desarrollo de la cinta, y como se ve, es posible mezclar armoniosamente el ambiente nacional con el de los Estados Unidos, la vida chilena con la que se hace en torno a la industria cinematográfica. Por un instante la joven chilena se ve amenazada de hacer la existencia triste y obscura de los extras que viven a la caza de un bocadillo, pero la salva la circunstancia de que puede ser doble de Constance White, primero en los ensayos y luego en la acción misma de la cinta. Pero no es eso lo que nos cuenta en definitiva, sino la nostalgia de la joven que ha dejado en Chile todo lo que le gustaba y se siente fuera de su centro en Hollywood, hasta que puede ayudar a los suyos y ligarse para siempre a su novio.

El contraste entre lo que la cinta promete con su título y lo que es en la realidad, en lo que podríamos llamar la irremediable prosa del cine chileno, la deslustra. En definitiva, parece que es sólo en Hollywood en donde se nos pueda decir cómo es Hollywood, sea que lo vean los ojos de quienes son allí dueños de casa, o sea que lo vean ojos de extranjeros. La cinta que estamos comentando no tiene en realidad una respuesta categórica y concreta a la pregunta “¿Cómo es Hollywood?”, ya que, cambios más o menos, la acción pudo haberse transportado no a un país extranjero sino a cualquier ciudad de Chile. La falta de elementos vuelver a ser la gran enemiga de nuestra joven industria.

Por eso es que se advertirá de nuevo pobreza en ciertas escenas, y el público se decepcionará quizá de no hallar reflejada en la pantalla toda la magnificencia con que su mente ha vestido a la ciudad del cine.

Coke reemplaza con su ingenio de caricacturista la indigencia de recursos: aquel escenario que nos parece desmantelado se ilumina con la nota de finísima agudeza, con el toque de humorismo fresco y vibrante, con la chispa que brota siempre de la mente de sus creador. La película es Coke: en un argumento pobre ha engarzado una sucesión de cosas inesperados y magníficas, que desgraciadamente el público no siempre sabrá captar.

Detallar méritos y defectos -que los tiene- de la película sería alargarnos demasiado, ya que, como dijimos, es una fuente inagotable de recursos novedosos y audaces, que sorprenden a veces y desconciertan otras, así es que dedicaremos sólo unas palabras más a los intérpretes del film, la mayoría de los cuales son también en esta ocasión la obra del director.

María Maluenda es la estrella del film, y en realidad la figura en torno de la cual giran todos los acontecimientos. Junto con aparecer en la pantalla, muestra su temperamento dramático y sus grandes dotes interpretativas, consagrándose como una de las figuras más promisorias del cine chileno.

Luego se destacan dos personajes de carácter, cada uno de los cuales hace una creación en su papel. Son Ricardo Moller, como el excéntrico Polish; e Italo Martínez, como el gran actor en decadencia, que sigue recordando sus triunfos añejos para levantarse sobre la vida prosaica y olvidada que lleva. De ambos podríamos hablar extensamente, ya que tienen una labor sobresaliente en todo momento. De la Barra está sobrio en su breve actuación, como asimismo Yánquez, que conserva muy bien las características de su personaje. Ambos muestran en sus respectivos papeles -relativamente pequeños- la experiencia adquirida uno en el teatro y el otro frente a las cámaras.

El resto del elenco -largo sería enumerado- se desempeña correctamente, aunque, por desgracia -y aquí reside una falla notable de la película-, no siempre hacen el efecto de ser norteamericanos. Se quedan en nuestra psicología y actúan como si, en vez de vivir en Hollywood, estuvieran haciendo la existencia cotidiana. ¿Podremos incluir al Duende Traductor entre los actores? He aquí la nota más sabrosa y original de la película: va para ese diminuto personaje nuestro más entusiasta aplauso.

Marta de Caro ha realizado una encomiable labor: el maquillaje en general es correcto, y, fuera de la labor habitual ha tenido que caracterizar hábilmente a un buen número de personas para evocar a populares figuras extranjeras, obteniendo un franco éxito.

EN RESUMEN: En ocasiones anteriores hemos saludado en Jorge Délano al gran director de nuestra cinematografía nacional, por la gracia y frescura inagotable de su ingenio, por la forma airosa en que ha sabido ir venciendo las dificultades que la materialidad del oficio imponía a sus creaciones. Hoy hacemos lo mismo. “Hollywood Es Así” puede ser mejor o peor que tales y cuales películas chilenas de ayer y de hoy, o estar o no a la altura de esas y aquellas de producción extranjera. No importa. Lo que sí debemos reconocer es que siempre salta la nota extraordinaria, el chispazo del ingenio sutil, y aunque esta última película no llega tal vez al nivel de la producción anterior del director, que tiene sin duda aciertos más profundos en “Escándalo” y “La Chica del Crillón”, vuelve a revelar la mano maestra del hombre que suma a su talento el arrastre de experiencia que aporta el haber dedicado gran parte de su vida al progreso de nuestra industria cinematográfica.

Articulo publicado originalmente en
Revista Ecran, nº726, 19 de diciembre de 1944.
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4 de diciembre de 1895
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