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DOS CORAZONES Y UNA TONADA
Por Boletín Cinematográfico
Publicado en Boletín Cinematográfico, Viernes 8 de diciembre de 1939.

PRODUCCION: Chilena. Selman, Vercellino y Cía Ltda.

DIRECCION: Carlos García Huidobro.

ARTISTAS PRINCIPALES: Rafael Frontaura, Teresa León, Ester Soré, Elena Puelma, Romilio Romo, Los Cuatro Huasos, Peter Van Yurick, Nicanor Molinare y Enrique Olavarría.

CARACTER DE LA PELICULA: Comedia dramática.

HABLADA: En castellano.

NUMERO DE PARTES: Diez.

DICTAMEN DE LA CENSURA: Aprobada sólo para mayores de 15 años.

CLASIFICACION: Sobresaliente.

APRECIACION COMERCIAL: 5.

DURACION: 1 hora, 40 minutos.

ESTRENADA: En los Teatros Baquedano, Santiago y Real, el Lunes 4 de Diciembre.

CONCURRENCIA: Teatro lleno (Teatro Real)

LOCALIDADES: Platea baja y alta $10. Paraíso $3.

ASUNTO: Una muchacha de vida desordenada se casa con un rico hacendado que la ama y se va a vivir en su casa de campo. Pasado un tiempo, la muchacha se aburre, añora su vida de la ciudad. Vuelve a pasar unos días en Santiago con su esposo y se encuentra con un antiguo amante suyo que la invita a huir con él a Buenos Aires. Ella accede, pero a última hora vuelve con su esposo.

COMENTARIO: Con esta película se da comienzo en definitiva a la marcha de progreso que debe seguir el cine nacional. Ya se ve aquí una película y no una mera tentativa. Vamos a comentarla con el espíritu más ecuánime posible sin desentendernos, por cierto de las circunstancias que han rodeado a la filmación de esta cinta como ser su aparecimiento en una época de ensayos y lo precario de los recursos a que es posible echar mano. El argumento de Dos corazones y una tonada se hace simpático al espectador porque no encierra truculencias de mal gusto y tiene atisbos acertados del antagonismo entre el espíritu del campo y el de la ciudad; pero está afectado de cierta debilidad, concebido en líneas bastante elementales; aparte de esto, posee un final muy inseguro por su ambigüedad. ¿Mariana vuelve donde su esposo porque así se lo ha dictado su conciencia o porque la ha dejado el avión? Sin embargo el tema como ya dijimos logra hacerse agradable por las razones ya expresadas. Además hemos sabido que la falla del final se debió a un error de compaginación que ha quedado subsanado con el aditamiento de algunas escenas en que se deja establecido que ella vuelve por propia voluntad, finalizando todo con una bellísima escena en el campo aliñada con gracias de Romilio Romo y Elena Puelma. La fotografía está bien tomada, acusa sentido plástico; en algunas partes es muy oscura lo cual lo atribuímos a defectos de las copias, pués Egidio Heiss es un excelente fotógrafo. Tiene muchos aciertos en los ángulos de enfoque, sabe cual es el punto que le dará una vista más animada aunque pudo haber sacado más partido con algunos desplazamientos de cámara y con la toma de close-ups muy interesantes, como sería por ejemplo, uno con las manos de los guitarristas. La dirección aunque denota cierta desconfianza está bien llevada, dándole una buena continuidad al film y evitando detalles chocantes. Es de buen gusto y de acentuado sentido artístico, porque ha sabido rechazar el melodrama sensiblero. Se nota también bastante equilibrio; hay tanto de ambiente popular como de ambiente elegante, matizado todo con escenas en lugares públicos. Talvez habría que pedirle a la dirección un poco de más vida en ciertas escenas; la llegada del patrón y su esposa al fundo se hubiera visto mucho más real y animada con unos cuantos inquilinos agregados a los protagonistas. Además hay un exceso de esfumaciones. Pero lo que dá una mejor impresión en la película es la interpretación. Rafael Frontaura es sobrio y ha sabido adaptarse a los requerimientos de la actuación cinematográfica. Teresa León, por su sencillez, su compenetración, su elegancia y distinción, se hace acreedora a los más encomiásticos elogios, tanto más si se considera que se ha levantado como simple aficionada; no será raro que pronto la veamos figurar entre las mejores actrices del cine hispano parlante. Enrique Olavarría es un excelente galán con mucha soltura y expresividad; pero ¿por qué no mira a su interlocutor cuando conversa? Ester Soré se hace simpática a pesar de lo que la desfavoreció el maquillaje, su voz cálida y melodiosa, la ayuda a salir del paso en muchos pasajes en que no se siente muy segura como actriz. Peter van Yurick tiene grandes condiciones, le falta cuidar mucho más su dicción; hay palabras (como un verdadero que le anotamos) que se le oyen desastrosas. Romilio Romo y Elena Puelma, muy graciosos genuinamente criollos; están en su elemento. La música de Donato Román Heitman es excelente, melodiosa, agradable y con gran sentido de lo chileno; la brillante interpretación de Los Cuatro Huasos contribuye no poco a su lucimiento. El sonido está en general bastante nítido y bien sincronizado aunque en partes tiene pequeños defectos que no sabemos explicarnos pues fué grabado por una empresa de prestigio como es la R.C.A. La presentación escénica es intachable; los exteriores están bien escogidos y los interiores denota una extraordinaria elegancia y gusto artístico el vestuario es adecuado y las toilette que luce Teresa León son de primer orden. En general Dos corazones y una tonada, considerada dentro de las circunstancias actuales, es una buena producción; lo mejor que se ha hecho y que se puede hacer por el momento en el cine nacional.

SE COMPLETO EL PROGRAMA: Noticiero Paramount. Sinopsis del próximo estreno.

PROPAGANDA: Muy abundante.

PARA EL PROGRAMA: El triunfo de la cinematografía chilena. Una película que es producto de un honrado esfuerzo y manifestación completa del espíritu nacional. Paisajes genuinamente chilenos, ambiente de gran lujo, bellísima música típica e interpretación de los mejores artistas nacionales Rafael Frontaura, Teresa León, Ester Soré, Los Cuatro Huasos, Enrique Olavarría y otros.

Articulo publicado originalmente en
Boletín Cinematográfico, Viernes 8 de diciembre de 1939.
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