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HOMBRES DEL SUR
Por Boletín Cinematográfico
Publicado en Boletín Cinematográfico, Viernes 19 de mayo de 1939.

PRODUCCION: Chilena. Castro y Berrocal Ltda.

DIRECCION: Juan Pérez Berrocal.

ARTISTAS PRINCIPALES: Helia Grandón, Rubén Darío Guevara, Juan Pérez Berrocal, Luisita Aguirrebeña, Blanca Arce.

CARACTER de la PELICULA: Drama de ambiente campero.

HABLADA: En castellano.

NUMERO de PARTES: Once.

DICTAMEN de la CENSURA: Aprobada sólo para mayores de 15 años.

DURACION: 1 hora, 35 minutos.

ESTRENADA: En el Teatro Baquedano, el Lunes 15 de Mayo en función premiere.

CONCURRENCIA: Teatro lleno, a tablero vuelto.

LOCALIDADES: Platea baja $10. Platea alta $6. Paraíso $3.-

ASUNTO: El hijo del patrón de una hacienda cercana a Concepción, se burla de la hermana del capataz de la misma. Para evitar la deshonra la muchacha se suicida arrojándose a un río. Enterado el capataz acerca del móvil del suicidio, jura vengarse y organiza una patrulla de bandidos que se dedican a defender al débil contra el fuerte y al bueno contra el malo. Se apoderan del hijo y la hija del patrón, con el fin de matar al primero y para que el capataz haga con la segunda lo mismo que el muchacho hizo con su hermana. Consiguen la primera de las finalidades, pero cuando se va a consumar la segunda, el ex-inquilino se da cuenta que se ha enamorado de la muchacha. Las cosas culminan cuando una muchacha amiga de los jóvenes acompañada de un cura, encuentran a la niña. El capataz enamorado desiste de su venganza y se suicida dejando a la joven en libertad.

COMENTARIO: No vamos a entrar en explicaciones acerca de nuestra posición de críticos ante esta película, porque pueden valer en este caso las que hicimos a propósito del análisis de "El hechizo del trigal". En primer lugar nos hemos sentido complacidos al encontrar el Santos Discépolo chileno: Juan Pérez Berrocal. Lo decimos por la multiplicidad del segundo tan semejante a la del primero, pues Pérez Berrocal, después de haber tenido actuación radial, es el director, autor del argumento y principal actor de "Hombres del Sur". El argumento de esta es relativamente bueno. Podría haber sido mejor, si se le hubieran quitado ciertos arranques de populacherismo y de concesiones al gusto del grueso público. Por lo demás, tiene un romanticismo algo pasado de moda, pues esa historia de bandidos generosos que termina con la muerte de varios protagonistas ya no tiene arraigo en la realidad presente y sólo se ve de tarde en tarde en las óperas italianas. Su adaptación cinematográfica debió tratar de darle mayor finura artística, porque se puede hacer un tema típico con miras hacia el arte, como ejemplos de esto, tenemos innumerables obras en nuesta literatura. La fotografía deja que desear cuando se relaciona con el desarrollo del tema mostrando a los personajes, porque está muy oscura en algunas partes y demasiado iluminada en otras. Además no se le dió movilidad, para la filmación de cada escena no se cuidó de variar el punto de enfoque, resultando así una especie de obra teatral filmada en muchos actos. En cambio, la fotografía se hace magnífica cuando muestra paisajes camperos y marinos; las escenas que muestran el oleaje del mar, las alamedas, la corriente del río, etc., son francamente magistrales. El sonido presenta algunas irregularidades en lo tocante a volumen; hay partes en que no se entiende el diálogo por exceso de volumen, y otras en que la falta del mismo hace borrosas las voces. La música es muy buena, tanto las cuecas, tonadas y esquinazos, como las melodías que sirven de acompañamiento a las escenas mudas; a través de la grabación deficiente se adivina una excelente interpretación. El trabajo de los artistas es en general aceptable, sobresaliendo Helia Grandón, muy natural y desenvuelta, sólo en los primeros actos está un poco amanerada, pero su papel no le dió ocasión a desarrollar todas sus dotes artísticas. Luisita Aguirrebeña sumamente acertada, con bastante emotividad y comprensión de su papel. Juan Pérez Berrocal deja ver que "se ha metido" bien en su personaje, pero tiene demasiada tendencia a declamar; Fernando Settier desempeña con mucho acierto su rol episódico, bastante sobrio, aunque debería cuidar un poco de prestancia física echándose más hacia adelante; Rubén Darío Guevara dejó la impresión de que el papel le quedaba chico; Blanca Arce y Alejandro Riquelme están bien dentro de su género. Los demás están discretos y algunos de ellos prometen bastante. Los efectos cómico son eficientes, pero demasiado dirigidos hacia las localidades altas. La dirección es plausible por cuanto ha sabido hacer que algunos pasajes de la película sean perfectas interpretaciones cinematográficas de nuestras costumbres típicas. Tales son las escenas del esquinazo y de la cueca del comienzo, como también las que muestran las superticiones de los campesinos. No obstante nos parece que se ha abusado de la situación, pues el galopar de los potros estaría bien si sólo pasara dos veces, cuatro o cinco veces es exceso. Pero hay algunos detalles que la desvalorizan, como ser la continuidad del guión está mal llevada, hay demasiada separación entre una situación y otra, yendo el desarrollo del film a saltos, con lo cual el público tiene que desambientarse y volverse a ambientar para cada escena. Luego no se hizo actuar a los intérpretes de acuerdo con la técnica cinematográfica; parece que siempre se estuvieran dirigiendo hacia el público. Esto se ve especialmente cuando canta el dúo Gutiérrez Padilla, cuando están todos los tennistas conversando en el jardín y en la escena final que muestra a la concurrencia velando al presunto cadáver de Pérez Berrocal. Esto parece un cuadro plástico en que se ha colacado a Adriana Colman y Carmen Rivas en una "pose" tan decorativa y antinatural como la que presentan. Además no se ha sabido darle naturalidad al encuentro de los personajes. Cuando uno de estos sale, parece que viniera gritándoles a los demás: "Yo he venido a decirles a Uds. esto y lo otro", yéndose luego por donde apareció. También hay descuidos en la ambientación de algunas escenas, el director debió decrile a Helia Grandón que, estando su hermano recién muerto, no debió reírse con los chistes de Blanca Arce, ni mucho menos recibir con alegría a los amigos que vienen a buscarla. Pero estos son descuidos accidentales que podrán subsanarse en las producciones venideras. Lo principal es que hay atisbos de una buena interpretación del espíritu chileno, a pesar de la historia de bandidos que es enteramente ajena a la idiosincracia nacional. Repetiremos una vez más que, al hacer notar los defectos de esta película, no nos guía ninguna malquerencia y sólo actuamos como jueves ecuánimes completamente desapasionados. "Hombres del Sur", lo mismo que todas las primeras producciones nacionales, -y como tan acertadamente lo expresó Pérez Berrocal el día de la premiere,- sólo debe ser mirado bajo el aspecto de un mero ensayo. Nosotros agregaremos que, mirada desde este punto de vista, la película tiene un gran valor, pues dejar traslucir serias promesas para el futuro. En todo caso, aplaudimos sinceramente y con entusiasmo el esfuerzo que ha significado "Hombres del Sur".

Articulo publicado originalmente en
Boletín Cinematográfico, Viernes 19 de mayo de 1939.
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95 min.
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25 de mayo de 1898
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