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Extensa Crítica "Barrio Azul"
Por Revista Vea
Publicado en Revista Vea, Santiago,miércoles 04 de junio de 1941, Nº 112.

“Barrio Azul”

La cinematografía nacional ha sido encauzada hasta ahora con fines meramente de lucro o de ganar adeptos a determinadas ideas políticas, prescindiendo en absoluto del llamado “séptimo arte”, hasta el momento desconocido en Chile. Tal es el caso del nuevo film nacional “Barrio Azul”, que estrenó el Teatro Carrera la semana pasada. Si tuviéramos que hablar del aspecto artístico de esta cinta, necesariamente tendríamos que decir que es mala, porque en arte no caben términos medios. O se es bueno o se es malo. Pero trataremos de buscar ese nezo que une los dos extremos completamente opuestos de esa definición para situar a esta cinta en un nivel un poco superior a la especificación de “mala”. Teníamos franca desconfianza en el joven René Olivares, que dirigió la cinta. Su falta de experiencia y el absoluto desconocimiento del “tejemaneje” de la industria cinematográfica hacían pensar que su producción, iba a ser desastrosa, pero al ver “Barrio Azul” pudimos apreciar su trabajo que se resume en una serie de ideas por desgracia mal coordinadas, realizadas con un espíritu intuitivo que suple su falta de experiencia.

EL ARGUMENTO: Es pobre, más que eso, pobrísimo, pero humano.

Es un ensayo literario de un escritor novel que quiere convetirse en redentor. Tiene un grave defecto al ser demasiado político. Se ha valido de la cinematografía para servir los intereses de determinados partidos políticos de avanzada. La eterna historia del joven obrero que lucha por los de su clase. Pero ya no se habla de personas, sino de “explotados” y “explotadores”. La aventura inverosímil de una muchacha rica que se enamora de él y lo hace en un momento de lujuria claudicar de sus principios. Nada hay de extraodinario en el tema. Los diálogos, a veces sabrosos y revolucionarios, caen en la monotonía en los últimos tramos del film. Muchos discursos y poca acción en un género tan dinámico y objetivo como lo es el cinematográfico.

INTERPRETACION:No se puede negar que “Barrio Azul” luce una interpretación pocas veces vista en la historia de nuestro cine. Sus personajes tiene vida.

Vicen, sufren y triunfan en el estrecho margen del écran. Pero hay ciertos detalles que desconciertan al espectador, como ser, el doble personaje que, por motivos que hasta el momento no nos podemos explicar, encarna Rogel Retes. Un borracho consuetudinario con mucha gracia criolla y chispa y un hombre austero, luchador de las clases desposeídas, que fallece en la mitad del films, víctima de un accidente. Alfonso Jorquera, como el personaje principal de la obra, posee condiciones para el cine, tiene una dicción, aunque a veces es muy “relamido” y cada movimiento es para él una verdadera tragedia. Helia Grandón superó sus actuaciones anteriores, pero debe adelgazar por lo menos unos veinte kilos para no atentar contra la estética de nuestras damitas jóvenes. Ester Soré fotografía mal, posee poca desenvoltura para accionar, pero tiene una actuación destacada que hace olvidar todos sus defectos. Rogel Retes, sobrio en sus dos papeles completamente opuestos. Alejandro Casas no tiene voz, pero sí personalidad. Esteban Villanova es uno de los mejores en su papel de italiano. Agustín Orrequía sobresale en su cortísima actuación. Los demás correctos y parejos, sin que nadie haga desmerecer la actuación del conjunto. Las escenas de masas y el despliegue de ellas están hechas bastante bien. “Barrio Azul” supera en interpretación a muchas otras que la antecedieron.

TECNICA: Aquí está lo grave del film. El señor Pardo, con sus veinte y tantos años de cameraman, parece no tener siquiera nociones de cinematografía para poder hacer algo bueno desde ya. A él se debe el 99 por ciento del total de defectos de la cinta. Fotografías fuera de foco, poca fijeza del cuadro, la iluminación pésima, la mayoría de las fotografías, dura y a ratos demasiado débiles. Los medios “close up” demasiado blanquizcos y los escasos exteriores de la cinta dan una triste impresión de los recursos que se utilizaron. Hay escenas, como aquella en que Helia Grandón canta en una escalinata de mármol en que aparecen en el cuadro varios reflectores con sus correspondientes cordones.

El sonido hecho por la R.C.A. Victor, es defectuoso y opaco. La voz no adquiere uniformidad y se abusa de una música de fondo bastante trillada en “Las apariencias engañan”. Por desgracia se llega hasta convertir nuestro Himno Nacional, que no se explica por qué motivo se incluyó en la cinta, en una vulgar tonadilla para amenizar algunas escenas finales. Los decorados, pobres y demasiado explotados. La compaginación que desconcierta al espectador.

DIRECCION: Como ya lo habíamos dicho anteriormente. René Olivares se revela como un eficiente director. Supo mover sus personajes y hacerlos calzar exactamente en las escenas, pero por desgracia descuidó muchos detalles que sólo sirvieron para causar la hilaridad del público. René Olivares debe trabajar con personas que tengan más experiencia cinematográfica;  tiene ideas, pero no las sabe aprovechar. Nos convenció en su primer ensayo fílmico y estamos seguros de que con el tiempo puede colocarse entre los mejores megáfonos chilenos. Por el momentos ha sobrepasado la labor de Víctor Álvarez, Miguel Frank y otros.

Con “Barrio Azul” ha nacido un nuevo director que comienza a dar sus primeros pasos con acierto.

REACCION DEL PUBLICO: Es curioso anotar la reacción que experimentó el público asistente a su exhibición. Las pocas butacas ocupadas en platea permanecieron frías, uno o dos aplausos de amigos personales de algún intérprete. En balcón un entusiasmo tibio que se manifestó en algunos aplausos  nerviosos que surgieron desde diversos puntos, y en las localidades altas el entuasiamos fue loco.

“Barrio Azul” es una conta para público de localidades altas. Sus productores se esforzaron por presentar una mercadería “barata”, cuyo costo no excediera de los $200.000 y ahora están palpando los resultados. En resumen, la cinta estrenada por el Teatro Carrera es francamente mediocre. Deja en el ánimo del espectador una profunda sensación de tristeza, al ver cómo el trabajo de algunos eclipsa el esfuerzo de los más capacitados. “Barrio azul” es una producción más salida de los estudios chilenos que nada ha aportado y que no constituye un paso adelante en la marcha progresista de nuestra cinematografía.

 

 

Nota: El texto ha sido transcrito respetando la ortografía que presenta el artículo original.    

Articulo publicado originalmente en
Revista Vea, Santiago,miércoles 04 de junio de 1941, Nº 112.
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