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Gran triunfo película "Entre Gallos y Medianoche"
Por G.G.M.
Publicado en Revista Vea, Santiago, 03 de abril, 1940, nº 51.

TRIUNFO “ENTRE GALLOS Y MEDIANOCHE”: EL CINE CHILENO HA DADO CON ELLA UN PASO DECISIVO

Estábamos habituados a asistir a las películas nacionales con cierta dosis de benevolencia deliberada para opinar favorablemente. Para no desalentar un esfuerzo naciente aún, cuyas proyecciones lejanas ya se perfilaban con un contorno vigoroso. Pero a “Entre Gallos y medianoche”, puede irse desponjando toda benigna tolerancia, como hemos ido nosotros. Porque es una película buena, aunténticamente buena, que marca sin duda un paso cierto en el avance de la cinematografía nacional.

Por esa intuición poderosa que caracteriza a los públicos, el estreno del film chileno repletó las aposentadurias del teatro. Y no es aventurado afirmar que no hubo un solo descontento. No es necesario el plebiscito porque la opinión colectiva se tradujo en apretados aplausos al final de varias escenas y en la estruendosa ovación que rubricó el termino de la proyección “Entre gallos y meadianoche” nos dejó asombrados. Nadie suponía al cine chileno capaz de realizar una obra a su altura. Se miraba al cine nuestro casi cariño de favor, no con ojos convencidos. Y la película tuvo la valentía de salir a ese clima, rompiendo fuego, y terminando definitivamente con un complejo de inferioridad y con una tradición medriocre.

Tiene color y sabor especiales. Envuelve en sí misma una síntesis chilenísima que llega al público dócilmente. Sus personajes, su lenguaje, su trama. Todo es chileno en “Entre gallos y medianoche”.

Sin cuecas, sin el requisito del decorado musical, se le ha dado sabor con la vigorosa inyección de Enrique Barrenechea, cuya firme personalidad de artista se incrustra a través del film.

Es una comedia sumamente graciosa, plena de humor. Una trama sencilla que no obliga a pensar, dejando así mayor campo para la risa que estalla con espontaneidad.

Un viejo matrimonio- él coronel del 79 y ella coronela de su hogar-tiene una sobrina casadera, Magdanelita. Hay un pretendiente, Jesús, a quién descartan lostíos por exigir para la niña un hombre de mayor alcance económico. Lo hallan a este en un primo de la señora, hombre entrado en años y en pesos, dueñode un fundo,yque acopla sobre sí todas las virtudes y defectos de hombre madurado  en el campo. Es una especia de salvajote instintito, lleno de grandes risas y manotadas cariñosas. Bonachón e ingenuo, va a pedir la mano de la niña y desde el primer instante confía elegamente en que ella ha quedado prendada de él.

Enrique Barrenechea tiene este papel, que realiza magistralmente, salvo algunos giros y ademanes.

Magdanelita se lagenia con Jesús para hallar la forma de que un viaje al fundo de su indeseado pretendiente, no les separe. Ella está evidentemente enamorada del muchacho. La suerte les ayuda y Jesús obtiene el empleo anhelado; administrador del fundo con cuyo dueño se habrá de casar la chiquilla de su pensamiento.

Ya en el fundo, conla ayuda de diversos factores que el autor pone en manos de la buena suerte, logran dar una solución al conflicto en que los enamorados salen favorecidos luego de graciosas peripecias en que la trama va de un lado a otro creando escenas de aunténtica comicidad.

Barrenechea realizar el papel ponderante de la obra y se empina a considerable altura. Alejo Álvarez está bien, lo mismo que Grazia del Rio y los demás intérpretes. Se han despojado de la teatralidad que caracteriza los primeros pasos de toda cinematografía. El lastre de los grandes ademanes, de las miradas excesivas, de la voz prosopopéyica, lo han tirado por la borda. Y tampoco incurren en el error ran común de trabajar para la cámara. Prima a lo largo de la película  un cierto sentido de sobriedad que la hace grata.

La luz, el sonido salvo el caso de un rollo-los cambios de escena, y la presentación, están a la altura de una buena película extranjera. Ella ya es un índice enaltecedor. Y una garantía para quienes vayan a verla.

¿Defectos? Los tiene, sin duda. Pero tan leves que pueden pasar inadvertidos. El coronel abusa de tal frase. O Barrenechea de cual ademán. La cámara se acerca a veces demasiado a Grazia del Rio y estas escenas adquieren una blancura chocante y el volumen del rostro aumenta, desfavoreciéndolo.

Pero en fin, no vale casi la pena mencionarlo. Porque el defecto que de rato en rato salta a la vista o al oído,se pierde luego bajo la impresión total, que es sin lugar a dudas favorable. Con “Entre gallos y medianoche” Chile ha hecho su primera buena película. Es grato poder afirmarlo.-G.G.M.

 

Nota: El texto ha sido transcrito respetando la ortografía que presenta el artículo original.

 

Articulo publicado originalmente en
Revista Vea, Santiago, 03 de abril, 1940, nº 51.
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1897
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