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“Nobleza Araucana” (Estreno)
Por El Mercurio de Valparaíso
Publicado en El Mercurio, Valparaíso, Martes 1 de diciembre de 1925.

Se estrena hoy en el teatro Septiembre.- Un triunfo definitivo de nuestro arte cinematográfico.- Una obra de vasto interés nacional.

 

Pocos son los países del mundo que conservan en la actualidad como un recuerdo vivo y sagrado, para satisfacción y orgullo de la generación presente, representantes directos de las razas que dieron origen a la formación de las poblaciones modernas. La mayoría de las razas aborígenes, por la acción demoledora del tiempo, por las inexorables leyes de la naturaleza o por las crueles exigencias de la civilización, han desaparecido ya, dejando sólo un recuerdo frío en las páginas de los libros de sociología o en los antiguos cronicones de la historia.

Entre estos pocos países que pueden exponer al mundo con el orgullo de las reliquias legendarias, figura Chile, cuya raza aborigen existe todavía en el sur de nuestro país, como un recuerdo vivo de un pasado heroico y legendario. Como un deferencia del tiempo, que todo lo acaba, viven todavía, aunque ocultos y olvidados, en los rincones de las selvas, nietos de Caupolicán, Lautaro y Colo Colo, caciques y héroes de aquella raza que con sus hazañas guerreras, nos dieron a conocer al mundo entero como un pueblo de hombres valientes, nobles, indómitos, poseedores de todas las virtudes y capaces de crear su propia gran raza. De pocas cosas debemos enorgullecernos más los chilenos que de llevar en las venas corriente de aquella sangre noble y generosa.

Los hechos gloriosos del indio araucano figuran en la historia patria como una lección de valor y heroísmo para las generaciones venideras. Nuestro país debe a aquella raza todo lo que es hoy, y debiera con amor y cariño a nuestras tradiciones, cuidar y proteger a sus últimos vástagos que aún quedan en las selvas del sur y que hoy en día están siendo el blanco de la crueldad, la ambición y el odio. El araucano indómito que encontró aquí don Alonso de Ercilla y Zuñiga, ya no existe. Los indios de ahora, acosados y vencidos por la civilización que cada día los va arrojando más y más hacia el sur, viven con el profundo dolor y la tristeza de las razas que presienten su fin.

Nuestro Gobierno y autoridades muy poco se han preocupado de la suerte del indio araucano, lo cual ha dado margen a los audaces para despojarlos de sus tierras, bienes y propiedades. Todo el mundo recordará haber leído más de una vez en la prensa del país las crueldades y saqueos que continuamente se cometen con la mayor tranquilidad con aquella raza a la cual se le niega hasta el derecho a la tierra. Los célebres “lanzamientos” no han sido ni son otra cosa que un saqueo inhumano a una raza indefensa que sola y desamparada, sin otro camino que ceder y alejarse más y más hacia el corazón de las selvas vírgenes a donde no los alcance la ambición y el egoísmo.

Este problema, que encierra un noble y elevado patriotismo, es el tema de la película nacional “Nobleza araucana”, que estrena hoy el teatro Septiembre en sus funciones de moda.

Los esforzados autores, inspirados en los más nobles sentimientos de humanidad, tuvieron que ir y permanecer durante seis meses en el corazón de la región de Arauco, sufriendo todos los rigores de la intemperie y la espantosa soledad de las selvas vírgenes para poder filmar el argumento de esta cinta que dignificará el cine nacional, no sólo por ser ella la primera película perfecta hecha aquí, sino por la finalidad que en ella se persigue. Su argumento es en el fondo una defensa abierta y valiente de nuestra raza aborigen; un apóstrofe de fuego para la civilización de hoy que olvida el respeto, amor y veneración a los héroes de antaño y premia con sangre y lágrimas a sus nobles descendientes: un llamado a la conciencia nacional hacia el amparo y conservación de aquella raza que debiera ser nuestro más legítimo orgullo.

No tenemos para qué agregar más a todo lo que ya se ha dicho de esta película que marca en piedra blanca una nueva era en nuestra cinematografía, ni detallar sus impresionantes y bellas escenas para que el público se dé cuenta de lo que es esta cinta, pues es bastante con que se sepa el problema que aborda un argumento que es de un alto interés colectivo y nacional.

Estamos seguros que hoy el público sabrá corresponder al esfuerzo gigante de los autores de “Nobleza araucana”, que dejará en todos los espíritus un recuerdo inolvidable.

Interpretan los papeles principales Dayce Van Reed, figura sobresaliente de nuestro arte mudo, Ivor de Val, Jorge Young, el cacique Juan Panguilef, Alina Panguilef y Poleón Rucapel, quienes bajo la inteligente dirección del joven director artístico señor Roberto Idiaquez de la Fuente, actúan como experimentados artistas de cine. 

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Articulo publicado originalmente en
El Mercurio, Valparaíso, Martes 1 de diciembre de 1925.
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