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Cómo recibieron en Europa “Voto más fúsil”
Por Carlos Allende
Publicado en Revista Telecran, nº 94, del 25 de junio al 1 de julio de 1971
Gran interés provocó en Cannes la exhibición del film de Helvio Soto, que gustó en la forma y consiguió contradictorias opiniones en cuanto a su contenido político.

Cannes (Especial para TELECRAN).-LA CINTA de Helvio Soto gustó y fue esperada. Se explica. Hoy por hoy se acabaron los días en que los europeos al escuchar la palabra Chile preguntaban por algún plato exótico mexicano, o – muy común antes-, por la salud de una prima que habitaba en Senegal. En nuestros días la prensa, y no sólo la especializada, se refiere todo el tiempo a la experiencia chilena, logrando crear a la larga la “necesidad”de informaciones sobre el país; como consecuencia, al anunciarse la proyección del film chileno en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, se tuvo un lleno total, aunque la cinta debió competir con tres películas “vedettes” en un mismo horario.

El público fue, se quedó (casi nadie abandonó la sala) y aplaudió largamente al final de la proyección; igualmente lo hizo a mitad del film para las secuencias de María Elena Gertner (se la llegó a comparar a Simone Signoret en sus mejores días) y María Teresa Fricke, como la poetiza comunista que se desespera ante el despertar sexual de su hija quinceañera; Marcelo Romo fue otro de los muy bien comentados. Pero quien se llevó las palmas, y fueron muchas, fue el realizador Soto, quien logró que su cinta fuera comentada posteriormente al MISMO NIVEL que cualquier otra de la competencia.
Lo que se presentó no fue una tentativa cinematográfica, sino una obra acabada; lo que se discutió después fue el contenido, superada totalmente la etapa de la forma.

GRAN REACCIÓN

Para el europeo interesado en la situación política actual de Chile, Voto más fusil fue un verdadero regalo: en hora y media de proyección quedó al tanto de lo que pasó, está pasando y espera lograr; por otra parte, la cinta despertó una verdadera epidemia “chilenensis”, ya que gran parte de los jóvenes realizadores actuales comenzaron al momento a preguntar qué debía hacerse para llegar a trabajar a – textualmente- : “ese país de sueños”. El interés se explica: acostumbrados a los gobiernos represivos europeos donde la democracia es tal mientras no se critique al grupo que ostenta el poder, les pareció increible la crítica que se exprime en la película socialista a un determinado sector de la izquierda chilena.

En lo que a argumento se refiere, la cinta chilena presenta el proceso electoral visto – o sentido- por un chileno de izquierda cercano a la cuarentena. También se podría resumir en: así somos, esto hicimos y miren todo lo que nos queda por hacer; pero como es tan amplia y carente de toda demagogia y melodramatismo..., se le hicieron 20 mil interpretaciones opuestas las unas de las otras. Antes de juzgarla habría que dejar en claro que la izquierda chilena y la europea están a unos cuantos años luz. Si bien en principio son los mismos ideales, en la práctica no sería extraño encontrar a un militante izquierdista europeo en Chile más cercano a la Democracia Cristiana de Derecha o al Partido Nacional.

El hecho es que la cinta, aplaudida por todos como interesante o informativa, acarreó críticas opuestas como: comunista, contraria al Partido Comunista; sectaria, demasiado abierta; le hace el juego a la derecha, los “pobres de derecha” son pisoteados.

PUNTO GRIS

En lo que todos estuvieron de acuerdo- y éstas son opiniones de críticos y gente de cine en general, ya que la cinta aún no sale comercialmente- es en su calidad cinematográfica, la buena actuación en los papeles principales y la “limpieza” con que se muestra el tema.

Dos puntos negros de la cinta y uno gris fueron – y serían suceptibles de remediar- el inicio de la cinta con imágenes un tanto confusas que prometían “un juego formal más”; la pésima traducción en letreros al francés (los revolucionarios hablan una lengua que llega a ser pedante y por lo demás se traduce una cuarta parte de lo que dicen), y el punto gris fue la presentación del “gran amigo de Chile”, Costa Gavras, quien, por motivos de desacuerdo de los intelectuales de izquierda del continente, no goza en estos momentos del aplauso de un sector luego de su último film La confesión.

Articulo publicado originalmente en
Revista Telecran, nº 94, del 25 de junio al 1 de julio de 1971
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