ARCHIVOS
“Uno de Abajo”
Por Las Últimas Noticias
Publicado en Las Últimas Noticias, Santiago, sábado 23 de octubre, 1920, p.3.

“UNO DE ABAJO”

_________

EL LUNES PRESENTA EL ALHAMBRA EL PRIMER EXPONENTE DE LA MANUFACTURA NACIONAL “MINERVA FILM”. – IMPORTANCIA DE ESTA CINTA CHILENA. – SU ARGUMENTO

 

Sin pretensiones pero, eso sí, con mucho ánimo y espíritu de trabajo, un grupo de inteligentes muchachos han realizado un hermosa labor artística, cual es la de hacer una película nacional con sólo elementos chilenos, y tanto más plausible el trabajo de estos esforzados jóvenes cuanto si se considera que ninguno de ellos jamás pisó una casa filmadora, y que el exponente de su tesonera labor ha sido hecho careciendo de los elementos más indispensables para esta clase de trabajos que, como nadie ignora, demandan grandes y acabadas instalaciones de teatros de “pose”, laboratorios y maquinarias. Sin embargo todas las dificultades las iban venciendo con entusiasmo y voluntad, hasta que vieron en la pantalla el fruto de sus sacrificios, constancia y fe.

“Uno de abajo” es, pues, la cristalización del esfuerzo, el triunfo legítimo del estudio y el trabajo, iluminado por un ideal: el arte.

Las referencias que tenemos de esta cinta no pueden ser mejores.

Hoy en el Alhambra tendrá lugar una exhibición privada, a la que han sido invitadas la prensa, algunas autoridades, ciertas personalidades de nuestro mundo social y cinematográfico.

Existe interés por conocer este trabajo nacional que lleva el sello del entusiasmo y la perseverancia.

El Alhambra lo dará a conocer al público el lunes, o sea, pasado mañana.

Damos algunas escenas del fotograma y su argumento, reservándonos para después que veamos la cinta, nuestro juicio, el que daremos en nuestra edición del lunes.

En Santiago vivía la familia García. El padre, Pedro García, un alcohólico en el último grado de degeneración. Elena Rivera, la madre, una mujer santa y amante de sus hijos; Octavio, el mayor de 17 años; Mariquita, de 15, y dos pequeños; Jorge y una guagua de meses.

Vivían estrechamente. El padre hacia mucho tiempo que no trabajaba. Octavio era el único que afrontaba la lucha por la vida y aún educaba a sus dos hermanitos menores. Este muchacho era de una rara psicología. En medio de ese constante batallar en la vida, cuando no se ha conocido juventud, tenía sentimientos innatos por lo más puro, por lo más hermoso, por la belleza de las cosas, por el arte, por la música . . .

Amaba con delirio a su madre, soñando con días mejores donde diera rienda suelta a sus idealidades [sic]. Y vivir por otra parte, así, con el aspecto constante de su padre sucio, degenerado . . .

Muchas noches, rendido por el cansancio y el sueño, acompañaba a su madre que tenía que esperar al padre hasta las altas horas de la noche. Y el viejo llegaba siempre ebrio, a mostrarles el dolor de lo inevitable.

Empieza aquí un hecho que debía traer muchas congojas a la familia García.

Aparece el bar y restaurant “El Roto Chileno”, antiguo burdel de la calle San Pablo, siempre repleto de borrachos, nido de rateros y gente de mal vivir. Pedro García concurre siempre a ese burdel donde mendiga licor a los muchachos- Esa noche, en una mesa se han divertido con él y le dan un empujón, y el borracho cae y queda sin sentido. Más tarde en la madrugada, cuando se desocupa el burdel, el cantinero ve al viejo y lo sacan, botándolo después en la acera. Esta escena la ha visto Goyo Correa, muchacho de familia acomodado, vicioso hasta lo último e íntimo amigo de Lola Ramírez, regente de una casa de diversión. Al ver pasar al cantinero con el viejo, recuerdo que una vez, yendo con Lola, y pasando frente a la casa de García, la mujer le llamó la atención sobre Mariquita, dándole a entender que sería un magnífico negocio para ella en su burdel. Y al muchacho, ahora se le ocurre una idea diabólica. Sale, toma al borracho y lo empieza a arrastrar para llevarlo a su casa, hacerse amigo de la familia y así conocer a la niña. La madre lo recibe agradecida y en su inconciencia le ofrece la casa.

Mientras tanto la miseria cerca cada días más a la familia. Lo que gana Octavio no alcanzan para todos los gastos, y el muchacho para no cortar los estudios de Mariquita entra a trabajar en una imprenta durante las noches. Y así empieza para ese muchacho que se formaba una vida de sublime sacrificio.

Lucho Correa, después de esto conversa con su amiga Lola y le promete conquistar a la muchacha y traerla engañada al burdel. Y así, en este ambiente de luchas y miserias estaba la familia García cuando Goyo Correa empezó a desarrollar su plan. Llega poco a poco a la casa, haciéndose amigo de Octavio. Mariquita, por primera vez en su vida se siente impresionada con las atenciones de ese joven de buena cara, amigo de su hermano, y en el Liceo muchas veces sus compañeras la encuentran pensativa. La vida en la casa llega al colmo, cuando un día el borracho golpea a la madre por que no se le da de beber mientras Octavio está ausente en su trabajo. Se comprenderá qué impresión le hace la noticia que le trae Mariquita mientras los demás empleados se hacen gestos de agrado al ver a la niña.

Pasan días terribles para la familia y sus miserias llegan al maximum [sic] cuando Octavio, habiendo hecho tantos gastos, no tiene como pagar el arriendo y el dueño los lanza a la calle.

Así las cosas, Goyo Correa se ha manejado tan bien que ya es amigo bastante asiduo de la casa y más amigo aún de Mariquita, que ya le ha tomado afecto. Pero una vez cuando se cambiaban de casa, estando Mariquita conversando con Goyo en la puerta y mientras le tiene una mano tomada a la niña, Octavio los sorprende y con la amargura que llevaba en el alma despide al muchacho y le dice que no venga más a su casa. Con esto correa desiste de conquistar a la niña y así lo cuenta a Lola. La mujer se rié de él, y le contesta estas palabras: – “¿Que ahora están en la miseria? ¡Mejor, imbécil! ¿No comprendes que esta es la mejor oportunidad? Si yo soy esta, es porque en mi casa me moría de hambre! . . . “

El muchacho vuelve entonces y esta vez con más astucia. Espera a la niña a la salida del Liceo y cuando no puede hablarla le entrega cartas furtivamente. Así pasan los días, hasta que una vez el muchacho le da una carta en la cual le pide que le prometa que irá a su casa. “Vivo sólo: nadie dirá nada”.

Y aquí viene lo más interesante del argumento que mantienen al espectador en un interés enorme, siguiendo el final de ese hecho. Por un lado Octavio que defiende como un león el honor de su hermana y por otro la maldad del amigo de Lola.

 

– 

 Nota: El texto ha sido transcrito respetando la ortografía que presenta el artículo original.  

Articulo publicado originalmente en
Las Últimas Noticias, Santiago, sábado 23 de octubre, 1920, p.3.
Película relacionada
- min.
Persona relacionada
5 de diciembre de 1896
Santiago, Chile
Archivos relacionados
foto
La Semana Cinematográfica, Santiago, nº130, 28 de Octubre de 1920.
foto
Mundo Teatral, nº 44, 1º Quincena de de Noviembre de 1919.
foto
La Nación, Santiago, martes 26 de octubre, 1920, p.5.
Buscador Archivos
Por término, año o publicación
Archivos más leídos
foto
El Ferrocarril, Santiago, Miércoles 20 de febrero de 1895, p. 2.
foto
El Ferrocarril, Miércoles 26 de agosto de 1896, p. 2.
foto
La Patria, Iquique, 21 de mayo de 1897, p.3.
foto
El Nacional, Iquique, 30 de mayo de 1897, p.3.
Archivos recién ingresados
foto
Diario La Nación, 2 de octubre de 1992.
foto
Diario La Nación, 2 de octubre de 1992.
foto
Diario La Época, 22 de julio de 1990.