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Talleres de Chile Films: una experiencia de interés
Por Luisa Ferrari de Aguayo
Publicado en Revista Primer Plano, nº1, verano de 1972.

Para comprender lo que son estos talleres, nada más significativo que dos frases de sus más entusiastas promotores: Patricio Guzmán y Fernando Bellet.

Guzmán: "Es muy poco lo que tenemos y los talleres son algo así como poner sobre la mesa los elementos con que contamos para que cada cual saque de allí lo que necesite. Así, si alguno de los que participa tiene estudios en París o en Madrid, o experiencia en realización o actuación, entrega a los demás todo lo que tiene y los demás toman lo que precisan".

Bellet, por su parte, califica los talleres como "centros de reflexión, discusión, de análisis de la realidad nacional y de creación cinematográfica".

UNA EMPRESA QUE CAMBIA

De empresa dedicada principalmente a la prestación de servicios, Chile Films aspira a convertirse en un activo centro, punto de reunión obligado de todos los que, en una u otra forma, están ligados al quehacer fílmico.

Su entonces presidente, el joven cineasta Miguel Littin, el nuevo directorio de la empresa y los equipos de trabajo que allí están operando aseguran haber iniciado una nueva etapa. De partida, enfocan la actividad en tres grandes áreas: infraestructura técnica, que comprende todo el equipamiento básico y organizativo; distribución y exhibición, destinada a estimular la distribución del cine chileno y a administrar y programar las salas de cine del Estado, y, finalmente, el área creativa, donde se forman los nuevos cuadros para la cinematografía nacional.

De esta última, dirigida por Fernando Bellet, emergen los talleres. A través de ellos se espera preparar técnica y culturalmente a los futuros cineastas, sin descuidar la evaluación del trabajo de los realizadores en ejercicio ni la posibilidad de que estos se sometan a un perfeccionamiento profesional.

Para Chile Films, el cine debe dejar de ser un instru­mento alienante, repetidor de valores ajenos, como ha sido hasta ahora mucha de nuestra producción nacional, para convertirse en el "cine que se nutre de la vida misma y emerge de allí como un testimonio, una reflexión o un   canto a la liberación" (del documento "Hacia un cine auténticamente nacional").

EN LA PRACTICA

Abiertos a la recepción de interesados desde el mes de junio pasado, sin exigir de­rechos de matrícula ni otro requisito que el interés por la actividad cinematográfica, los talleres han recibido un heterogéneo grupo de estudiosos, que va desde jóvenes, estudiantes, intelectuales, artistas, obreros, empicados, hasta profesionales de distintas especialidades. En total, unas 200 personas que han acudido al llamado de las cámaras y que participan activamente en una aventura creativa. Las inscripciones permanecen abiertas.

Antes que nada, se trata de desmitificar al cineasta. Patricio Guzmán lo explica: "Antes, ser realizador de un largometraje era un suceso periodístico y si uno intentaba hacer algo, le decían que no se podía hacer cine en Chile. Se trata de demostrar que el cine es una actividad como cualquier otra. También se trata de facilitar el pronunciamiento sobre lo que tenga que decir la ge­neración joven. En suma, descubrir   pronto la gente competente, impartir docencia y acelerar, así, el proceso evolutivo del cine". Y conceptualizando lo que son los talleres, el jefe del Taller Documental, agrega: "No son una escuela. Son mucho más que eso. Son centros de estudio; son películas; son proyectos concretos; son el lugar donde la gente hace películas; son, en fin e1 quehacer, la acción".

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LABOR CONJUNTA

Otro de los postulados básicos es que el cine es una labor de equipo, una forma colectiva de trabajo. Hasta ahora, el trabajo se ha efectuado en un solo grupo, en permanentes reuniones de estudio, en donde, dirigidos por un monitor, se vuelcan las experiencias de cada cual y, al más alto nivel, se las analiza y discute.

Sin embargo, ya se están formando grupos de 6 personas que realizarán trabajos audiovisuales de enfrentamiento con la realidad nacional. Esta tarea en grupos pequeños cohesionará equipos capaces de abordar, en la etapa siguiente, la realización  cinematográfica.

Para Horacio Marotta, jefe del Taller Informativo, "el taller pasa a constituirsede hecho en la forma adoptada por el Estado para esti­mular directamente la producción cinematográfica”.

Paralelamente a esta actividad, subsiste en la empresa la prestación de servicios a particulares y a las coproducciones con compañías na­cionales  y  extranjeras.

LOS 5 TALLERES

Los talleres funcionarán a través de cinco canales: In­formativo, Didáctico, Docu­mental, Argumental e Infantil.

El Taller Informativo se plantea, en lo inmediato, un trabajo dividido en dos áreas de producción.  La  primera, como expresión cinematográfica de las políticas generadas en la Comisión de Medios de Comunicación de la Presidencia de la República, editando noticiarios del Gobierno para circuito comercial, circuito popular y exportación (se piensa en dos informes dirigidos a salas céntricas y del barrio alto y otros dos a sectores populares y provincias, ambos mensualmente). La segunda área de acción apunta a la creación de talleres experimentales de información en las mismas bases populares. También se espera producir programas informativos especiales para la televisión chilena y extranjera.

El Taller Didáctico apunta preferentemente a la "orientación del consumidor", de acuerdo a las exigencias socioeconómicas del país. Semejante orientación "debe definirse y estudiarse en profundidad y no puede quedar en un simple bombardeo cinematográfico de frases, lemas, metas y esquemas de agitación revolucionaria, porque en ese caso se estaría pasando de la alienación publicitaria capitalista a un nuevo tipo de alienación igualmente dañino" (de "Taller Didáctico de Chile Films").

Por su parte, el Taller Do­cumental creará filmes de reflexión sobre problemas específicos. "Sus trabajos deberán plantearse con el máximo de rigurosidades en cuanto a la investigación del problema y a su concreción cinematográfica" (de "Reestructuración de Chile Films").

El Taller Argumental se integra en torno a cada proyecto de largometraje, de los cuales se piensan realizar, a partir de 1972, siete al año. Finalmente, sobre el Taller Infantil, no hay mayores antecedentes.

Existe la intención de constituir talleres regionales dentro del mismo espíritu. Para tales efectos, hay proyectos de convenios con las Universidades del Norte, de Concepción y Austral.

Articulo publicado originalmente en
Revista Primer Plano, nº1, verano de 1972.
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1916
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