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Testimonio póstumo del “tancazo”
Por Mariano Silva
Publicado en Revista Ercilla, 31 de julio de 1973.

A Chile le cabe el raro privilegio de haber motivado uno de los reportajes cinematográficos más impresionantes de nuestra época: la filmación póstuma del camarógrafo argentino-sueco Leonardo Henricksen, muerto durante el tancazo del 29 de junio. La cámara con el rollo de película desapareció cuando el periodista fue ultimado por los militares sublevados, en la esquina de Agustinas con Bandera. Estas herramientas periodísticas fueron entregadas algunos días después a Fiscalía Militar que instruye el proceso respectivo. La entrega fue hecha por Eduardo Paredes, presidente de Chile Films, aduciendo que habían llegado en forma anónima a la empresa que preside.

Pero durante el tiempo que el material estuvo extraviado, en la empresa estatal se trabajó laboriosamente. Los cinco minutos filmados por Henricksen –en película de 16 mm a color- se incluye un documental 35 mm (blanco y negro) de 25 minutos que Chile Films lanzó como número especial de su Noticiero (Nos. 25, 26 y 27) con el título de Chile-Junio, 1973.

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Amén de la primicia en que Henricksen retrata a su asesino, disparándole desde Agustinas con Morandé (Banco Sudamericano), el documento total es una muestra de buen cine. En breve recuento analiza los antecedentes que llevaron al “tancazo”, incluyéndola que, a juicio de los realizadores, fue la escalada que culminó con el asalto al Palacio de La Moneda, con un saldo de 22 muertos y más de 100 heridos.

El valor de la crónica –dirigida por Eduardo Labarca y con la colaboración, entre otros, del camarógrafo Diego Bonacina- es su carácter de opinión política sin los vicios del panfleto, manteniendo la sobriedad y objetividad que dan categoría a todo cine, por muy comprometido que éste sea. Por lo mismo, puede ser un hito en el periodismo filmado nacional, ya que este noticiero, liberado de los tics sadomasoquistas impuestos a los tercermundistas por la cinematografía cubana, demuestra que el lenguaje del cine es irreemplazable como instrumento para registrar la historia que se escribe día a día.

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Por el momento, el documental –o, por lo menos la parte filmada por Henricksen- no podrá ser conocido en las salas de cine. La Fiscalía Militar, según resolución del 24 de julio y por estimar que su exhibición entorpecería el éxito de la investigación, prohibió la difusión del filme mientras el proceso se encuentre en estado de sumario.

Un escaso número de personas alcanzó a verlo (el noticiario fue estrenado el viernes 20) y ellas pudieron relatar las imágenes vistas. Lo más impresionante, por cierto, son las escenas captadas por Henricksen, quien filmó al piquete militar del Blindado N° 2 que desde un camión y al mando de un oficial trataba de despejar de curiosos la esquina de Morandé con Agustinas. Se aprecia nítidamente cuando le hacen señas para que deje de filmar, cuando un oficial le apunta y dispara con su pistola de reglamento, luego cuando otro soldado que estaba en tierra le hace fuego y también yerra (¿o lo hiere?, púes hay una vacilación en la cámara) y cuando finalmente un tercer soldado, parado en el camión militar, le apunta y da muerte al periodista.

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El documento fílmico impactó en los que lograron verlo, no sólo por las imágenes captadas por Henricken, sino también por las registradas por los camarógrafos de Chile Films quienes también arriesgaron la vida.

 

Articulo publicado originalmente en
Revista Ercilla, 31 de julio de 1973.
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