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Estrenos: Ayúdeme Ud. Compadre
Por Joaquín Olalla
Publicado en P.E.C., Santiago, 18 de octubre de 1968.

Film en Eastmancolor de GERMAN BECKER con Los Perlas, Pedro Messone, Cora Santa Cruz, Gloria Simonetti, etc. Producción: Procine Ltda, Chile, 1968. Distribución: Continental Films.

Cines: Windsor, Santiago, Bandera, Plaza, California, Las Condes, Pedro de Valdivia, Normandie, Gran Avenida y Alessandri.

Mayores y menores.

· Execrable y abyecto

Que Chile carece de un cine nacional, es un hecho: que en la actualidad existan intentos por cambiar dicha situación, es decir, lograr que se consolide una industria, es también un hecho y que en la práctica se ve ratificado por la actividad desplegada en la corrida del año. Sin embargo, esra producción chilena de films está en un punto crítico: es un pequeño embrion cuya vida es muy débil; cualquie error-y con mayor razón-, cualquier fracaso resulta altamente dañino para la vida del embrión cuya vida es muy débil; cualquier error-y con mayor razón, culquier fracaso resulta altamente dañino para la vida del embrión y potencialmente, letal. Esta breve consideración resulta-hoy por hoy-indispensable ante cualquier producción nacional, desde el momento que nos aproxima a situar correctamente el problema.

Si un cine nacional propiamente dicho implica la existencia y, en un conveniente grado de desarrollo, de tres factores, indispensables cada uno como las tres patas de un trípode-industriales-económicos, técnicos, artísticos-culturales ( expresión)-, cabe preguntarse cuál es su aporte en esta triple dirección. Cualquier aporte verdadero resulta en consecuencia inédito, nuevo y, además de útil, es indispensable desde el momento en que irá afianzando dichas bases. Desde este punto de vista, “Ayúdeme Ud. Compadre” es una nulidad, una repelente, abyecta y execrable nulidad.

Y resulta necesaria una primera constatación. En el cine chileno se han cometido y cometen muchísimos errores por falta de capacidad, por concepciones erradas, o por métodos inadecuados. Pero ha subsistido cierta intención, cierto empeño, que resultan a la larga positivo. E incluso, una dosis de “ buenas intenciones”-en la práctica inútiles al “carecer” de resultados positivos reales-, pero que frente a “Ayúdame Ud., compadre” merecen ser valoradas. Bien es cierto que muchos films nacionales “ dan vergüenza ajena”; “nos desprestigian”, se suele decir. Pero no era ésa la intención. En relación con “Ayúdeme Ud. Compadre”, ello merece ser rescatado. Incluso, al margen de respeto, merecen alguna valoración: había ( y hay) un mínimo de decencia, de respeto por el país. En cambio “Ayúdeme Ud. Compadre” es un “producto” cuyo texto y contexto  son una falta de respeto a  este país. Y ello por una actitud mental que delata  un abyecto patrioterismo propio de subdesarrollados.

 Y,  de por medio, no hay ingenuidad. Todo lo contrario.

¿Qué aporta “Ayúdeme Ud. Compadre” a la consolidación de una cinematografía nacional, al margen de verificar la aventura irresponsable de inversiones desmedidas que podrían tener un destino más digno, más útil y provechoso frente a la necesidad de afianzar una expresión cinematográfica aunténticamente nuestra?

Cinematográficamente, “Ayúdeme Ud. Compadre” no es un film: es una serie de “trozos” de celuloide organizados arbitrariamente, sin ningún motivo estructural ni ninguna motivación narrativo-dramática. Además, tampoco es cine: el contenido específico de dichos trozos son espectáculos de variedades –canciones, ballets, etc.-, de revista. Además, de una concepción pedestre, de mal gusto y falsa. Es decir, “una puesta en imágenes”, sea “creativa” o meramente ilustradora, no existe. Y por lo tanto, no hay lenguaje cinematográfico. Como consecuencia de esta ausencia de concepción temática y de la falsedad y arbitrariedad estructural, el film nada refleja: ni Chile, ni su geografía, ni su gente, ni sus constumbres. En su reemplazo, una imagen chabacana, plagada de los más abyectos “ Clisés” . Más aún, esta misma actitud, de estéril superficialidad, de conformismo barato, llega a la aberración: la secuencia de la mina, por ejemplo, es una verdadera falta de respeto al trabajador. Como visión física de Chile, ni siquiera se cumplen los mínimos requisitos del film turístico. El humor que se pretende en ciertas secuencias, o en los diálogos, rara vez funciona: aparecen los “clisés”.

Pero al margen de esta negación de toda dignidad-uso y abuso del seudo folklore, de “huasos de salón” u ovejeros de pacotilla, o mineros o acartonados-el patrioterismo. Y por razones que son bien conocidas. En cambio Germán Becker no ha vacilado en ponerlas en el más soberano ridículo. Ejército: una evocación de la batalla de Chacabuco, digna de la peor opereta; los cadetes de la Escuela de Aviación, desfilando tras una cantante en minifalda, como en Las más vulgares escenificaciones del cine americano; y la Marina es quien peor librada sale: un submarino es pescado con un “anzuelo” por “Los Perlas”. Basten estos ejemplos a secas, y sin más razones. Pero, también cabe recordar la colaboración que el cine chileno ha reibido de las Fuerzas Armadas, cuando han puesto a disposición embarcaciones, helicópteros, etc (Nota curiosa: el Cuerpo de Carabineros no es “homenajeado” por Becker…)

En el aspecto ténico, poco es lo que puede decirse, si intentamos rescatar valores nacionales. Excepto una correcta y limpia fotografía de Andrés Martorell, técnicamente superior a todo lo que ha hecho hasta la fecha,al margen de tres tomas “quemadas”. El resto está hecho por argentinos: cámara, producción, montaje, regrabación y laboratorio; incluso el primer asistente de dirección. ¿Es que el “patriota” Becker desconfía de sus paisanos, o éstos no están al alcance de su talento? (Hacemos la pregunta, ya que el realizador Becker aparece en un rodeo disfrazado de huaso y brindando con un vaso de tinto).

Vale decir, técnicamente es un film solucionado por argentinos. Nada tenemos contra este procedimiento, aún más cuando un intercambio de experiencias puede resultar beneficioso. Pero se han traído algunos técnicos de Argentina. Pregunta: ¿cuál es, en cambio, la suerte de un técnico chileno que quiera hacer  cine en Argentina, y no pertenezca al Sindicato (S.I.C.A.)?

Económico-financieramente, al margen de señalar el despilfarro-sin preguntarnos el origen directo o indirecto de las fuentes financieras-cabe señalar el desatino: un producto de alto costo, imposible de ser vendido en el extranjero. Es de dudar, adempas , que el reducido mercado chileno permita recuperar la inversión.

En suma, un producto abyecto, chauvinista y vulgar, que nada aporta a favor, excepto como demostrar lo mucho que nos queda por avanzar-por salir del subdesarrollo mental-desde el momento en que se tolera la satifacción de una megalomanía barata poniendo en juego recursos económicos y humanos que el cine necesita, pero con orientaciones muy diversas. Cabe al respecto-y en virtud de una necesidad justipreciadora-marcar la diferencia de actitud de Patricio Kaulen al realizar “Largo viaje” ( por encima de los defectos de  film). Diferencia indispensable de marcar, no sólo por las intenciones distintas-dignas- de su film, sino por ser también un funcionario del Estado chileno.

Por último, frente al director teatral fracasado, al animador de clásicos retirado y “promovido” a publicista odicial-además de cineasta “amateur” ( y de los peores)-convienen que tras su infrasubproductor-patriotero, se entienda, de una vez por todas, el significado de aquel dicho inglés: “La patria por la patria, es el último refugio de los bellacos”.

Articulo publicado originalmente en
P.E.C., Santiago, 18 de octubre de 1968.
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