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"Tierra Quemada", esperanzas fallidas a pesar del color
Por Marcel Garcés
Publicado en El Siglo, Santiago, 27 de agosto de 1968.

El cine nacional merece que el análisis de sus producciones sea severo. El nivel alcanzado por la industria cinematográfica, que para el presente año ha aunciado más de una decena de realizaciones hace que el juicio crítico frente a cada una de ellas tenga el contenido correspondiente a la responsabilidad de quienes hacen cine, de quienes tienen en sus manos este importante instrumento de comunicación. Creemos que hay una base técnica y artística suficiente como para que cada realizador se haga plenamente responsable sobre sus éxitos y sus fracasos y aprenda de ellos, saque la suficiente experiencia autocrítica para continuar adelante. En este sentido,nos parece que el papel de la crítica cinematográfica, profundamente comprometida con este arte, es de importancia.

Se estrenó oficialmente TIERRA QUEMADA, película dirigida por Alejo Álvarez y en cuyo reparto figuran una serie de elementos taquilleros del teatro, de la televisión y de la canción popular. Está realizada en colores, lo que le otorga un atractivo especial por ser el primer largometraje con este sistema en ser presentado a la opinión pública.

Había esperanzas alrededor de este film, sobre todo considerando el prestigio de sus productores en cuanto a la experiencia en las cámaras (EMELCO Chilena S.A.C) y la abultada cantidad de dinero gastada en su realización. Desafortunadamente las expectativas resultaron demasiado optimistas. La película cuyo título tiene ya una historia conflictiva, adolece de fallas de envergadura.

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LA HISTORIA

El argumento es responsabilidad de Alejo Álvarez, también director y protagonista, quien trató, de acuerdo a sus declaraciones, de reflejar la realidad nacional, en un estilo que definió como criollista.

La historia que relata el film es el de la rivalidad entre dos famiias que disputan la propiedad de un terrno, Melodramáticamente se entrelazan en la trama principal otras pequeñas historias, como el amor entre Rosalba y Anselmo(María Eugenia Cavieres y Alejo Álvarez); el romance de estilo “Romeo y Julieta”, entre uno de los hermanos Valladares( Pedro Messone) y una de las hermanas Vilches, sus rivales (Ana María Cabrera); otro romance entre el tercero de los Valladares con la hija del abogado que los despoja de sus tierras( la que es raptada, luego de ser muerto su padre); la relación entre el cura y el Alcalde (Lucho Córdoba y Pepe Rojas, respectivamente), con un aire similar al tradicional Don Camilo y Don Pepone, y otros.

Se entiende que con este suficiente recargo la película resulta densa. La resolución de todos los conflictos está hecha sin mucho ingenio y recargando las tintas en el melodrama más intrascendente. Se condimenta con esto sorpresivas escenas de carácter netamente cómico, que  corren a cargo de Lucho Córdoba, Pepe Rojas, Jorge Boudón, Eduardo Aránguiz y Helvecia Viera, las que aparecen como skecht en medio de un ambiente tragedioso. Y habría mucho más que decir respecto del estudio de los personajes que debería haber realizado el director y argumentista.

LA REALIZACIÓN

El otro aspecto importante del film es lo que se refiere a la realización en la película de la historia de Álvarez. Y es aquí donde la falta de oficio del director queda demostrado cabalmente, ya que él es el responsable principal.

Y para  no abundar demasiado, algunos ejemplos de errores no aceptables. El cura usa en su ascensión al refugio de los Valladares que ducho sea de paso no muestra la inaccesibilidad proclamada-una moderna mochila y una botella forrada en material plástico. Esto aparece en contradicción con la ubicación histórica de la trama, que no supone, y aquí hay que guiarse por los trajes “criollistas”, se desarrolla por lo menos a principios de siglo. Las casas son alumbradas con velas o lámparas de parafina y, sin embargo, en las casas del cura,  del Alcalde, de los Vilches, y en una panorámica, aparecen indicios de la luz eléctrica, como tubos aislante de cables eléctricos, enchufes, postes y alambres. En varias secuencias aparece una botella de pisco de una conocida marca comercial.

Hay errores de continuidad como que en una misma secuencia aparecen distintos los maquillajes de los actores. El doblaje es deficiente con los que se sigue siendo el problema técnico de más urgente solución en nuestras producciones.

TRES GENEROS DISTINTOS

En el film hay cosas destacables. Por ejemplo, la simbología encerrada en la aparición de las lechuza y las acciones de Anselmo y su hijo es distintos momentos cronológicos, al limpiar las plantas.

La cámara de Martorel cumple con mostrar el paisaje rural con sobriedad transformando nuestros escenarios naturales en una efectiva posibilidad fílmica. Una de las tomas de la secuencia inicial del film cuando muestra las patas de los caballos en carrera es de gran belleza plástica, pero, hay algunas fallas en los panning.

Y dos últimos cuestiones fundamentales. A nuestro juicio, no se puede hacer una mezcla tan arbitraria de tres géneros cinematográficos tan disimiles si no se tiene la maestría para equilibrar. En TIERRA QUEMADA se distinguen el melodrama más terrible, la película cómica con los recursos más manidos y la comedia musical, lisa y llana, durante las “presentaciones”de Pedro Messone.

Por otra oarte la película se inicia con un raconto de Alejo Álvarez ( Anselmo) que debía desembocar en las escenas culminantes después de la fiesta de Quasimodo. El momento en que Álvarez comienza el recuerdo, que por supuesto está dentro del relato fílmico debía repetirse, o por lo menos insinuarse cuando el recuerdo y la actuación se unifican. Pero no sucede así. En cuanto a la actuación, destacan Julita Pou, María Eugenia Cavieres, Elena Moreno, Lucho Córdoba, Eduardo Aránguiz y Gerardo Grez ( el malo), que logran sobresalir claramanente en sus papeles frente al resto del reparto que sufre de los males de una excesiva teatralización, no limada por una dirección eficiente. Hay gente que simplemente no actúa, en determinados momento, sólo fotografía.

Hacer cine es una gran responsabilidad y deben hacerlo quienes estén preparados para ello. No es posible aceptar la improvisación, que lo único que hará sea perjudicar al cine nacional.

TIERRA QUEMADA es, desgraciadamente, la utilización sin la seriedad suficiente de los cuantiosos fondos dispuestos para esta industria , que es también un arte y no una manera de ganar dinero rápidamente.

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Articulo publicado originalmente en
El Siglo, Santiago, 27 de agosto de 1968.
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