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Los cincuenta días de "Valparaíso, mi amor"
Por Juan Ehrmann
Publicado en Revista Ercilla, Santiago, 21 de agosto de 1968.

CON “VALPARAISO, mi amor” culminan seis años de trabajo del Cine-Club de Viña del Mar. Es el primer largometraje sonoro realizado íntegramente en el Puerto y fue dirigido por Aldo Francia (44, 4 hijos, médico pediatra). La película está ya en su etapa final de montaje y proceso y quedará lista. No obstante, existe la posibilidad de que se estrene primero en algún festival extranjero y luego en Chile, en 1969.

Con un costo de 250 mi escudos, 50 días de filmación y la participación de un equipo técnico local reforzado por el director de fotografía argentino Diego Bonacina, tiene una duración de 110 minutos. Los quipos fueron arrendados en Santiago. Aportaron elementos humanos el Canal 8 y la Escuela de Cine porteña, además de los colaboradores formados en los seis años de actividad del Cine-Club, que nació precisamente para estimular un proceso que culminara con la realización de cine profesional.

La producción de la película correspondió mayoritariamente a Aldo Francia (vendió unos departamentos) y al Cine-Club Ltda., productores que ya cuentas con otro largometraje sin estrenar: “El tango del viudo”, dirigido por Raúl Ruiz. En carpeta hay otras dos películas, una de José Troncoso (director de producción de “Valparaíso, mi amor”), que se comenzaría a rodar antes de fin de año, y una segunda de Francia, quien así volverá a cerrar su consultorio por tres meses.

Cazando cavas.-La historia es verídica y el argumento fue escrito por Francia, que trabajó el guión con José Román. El realizador descubrió el tema de labios de un carabinero. Francia lo recogió en el camino a Santiago. “Siempre llevo gente a quien los dejo conversar para que me cuenten historias reales”, explica.

En el caso de un matarife que llevaba cesante ocho meses. Acompañado de sus hijos ( ocho en la vida real y sólo cuatro en la película), cazaba conejos en el campo. Un día vio una vaca. Alejó a los niños y le dio muerte. Realizó varios viajes para trasladar la carne en trozos. Mató otras vacas los días siguientes, hasta que finalmente lo sorprendieron. Ingresó a la cárcel, donde aún permanece, totalmente ajeno a la producción de la película, que cuenta su historia.

El film comienza con su condena. Sus hijos quedan a cargo de su comadre y el relato de este hombre y sus hijos, sin melodrama, incluso con algunos ribetes cercanos a la comedia, sirve de argumento a la película en que los papeles principales los interpretan un grupo de niños junto a actores profesionales como Sara Astica, Elena Moreno, Claudia Paz, Jesús Ortega, Francisco Morales y otros locales como Arnaldo Berrios y Hugo Cárcamo.

Valparaíso.-Lo que aparece siempre de fondo, en todas las tomas, es Valparaíso: “Es demasiado invasor. Aunque no quisiera, aparece siempre como una escenografía incomparable contra la cual no pude luchar. Entonces opté por dejarme levar por ella”, reconoce Aldo Francia.

La presencia de Valparaíso resultó incluso inevitable en el poco original título definitivo de la película: “Valparaíso, mi amor” (además de Hiroshima, existen una Grecia y un Acapulco, mi amor):

“En el fondo-explica Francia-, Valparaíso es el protagonista. No es una película de amor, sino una expresión de amor hacia Valparaíso, a la vez que un homenaje a Resnais. Hemos tomado algunos elementos técnicos del cine de Resnais: fotografías panorámicas grandes como en Hiroshima, o bien, largas caminatas de los personajes. En síntesis, es neorrealismo por el contenido, y una nueva ola en la forma. Y, en el conjunto, un intento de hacer cine netamente latinoamericano, chileno. No es cine “a lo …Resnais, Antonioni o Fellini, sino cine chileno, evitando, eso sí, todo pintoresquismo y floklorismo. Una película no es chilena por el hecho de que vistamos a todos de huaso”.

Para llegar a este resultado, especialmente en cuanto a realismo Francia cumplió una minuciosa labor de investigación, tanto en Carabineros como en el juzgado, conversando con el juez, parientes y vecinos de los personajes de la historia. Luego vino el trabajo de formar el equipo, particularmente los actores infantiles. Buscó niños que conocieran o hubiesen vivido circunstancias y ambientes similares a los que figuran en el argumento. La selección del puñado de niños actores la hizo entre más de quinientos. Más sencillo resultó conseguir ocho carabineros, puesto que la selección la hizo la jefatura entre los de mejor presencia y desplante.

Pese a la colaboración directa de Carabineros en la filmación, éste no estuvo exenta de ribetes policiales. Uno de ellos se produjo cuando se filmaba una escena en la marinera boite “Yako”, en el corazón del barrio del Puerto. Filmaban a la orquesta de Los Vagabundos, integrada por muchachos de 15 a 16 años, que fueron ubicados especialmente para participar en la película. Vino una ronda policial y se los llevó por ser menores de edad. Los noveles músicos ya estaban en el furgón cuando el personal encargado de la ronda se convenció de los argumentos de los cineastas que se deshacían en explicaciones.

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Articulo publicado originalmente en
Revista Ercilla, Santiago, 21 de agosto de 1968.
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