ARCHIVOS
Estrenos: Regreso al Silencio
Por Juan Ehrmann
Publicado en Revista Ercilla, Santiago, 8 de febrero de 1967.

Con el estreno de “Regreso al silencio”, el cine chileno queda prácticamente donde estuviera antes; o sea, en ninguna parte. No faltarán quienes señalen que abre una brecha al atraer un abundante público, pero esto no constituye un fenómeno nuevo: en 1961, por ejemplo, “Deja que los perros ladren”, del mismo Naum Kramarenko, ocupó el décimo lugar en las recaudaciones del año, y, en 1962, “Un chileno en España”, de José Bohr, fue sexta en la taquilla.

Hay un nivel profesional en la fotografía, pero ya lo hubo en otras películas chilenas. En cuanto a la actuación, los resultados son pocos satisfactorios. La película tiene aislados aspectos positivos. Lo que predomina es una gran mediocridad.

ercilla3_08021967.jpg

Dos caminos

Hay, en líneas generales, dos caminos para el cine nacional: el de las películas de expresión, que obedecen a la necesidad de analizar, denunciar o simplemente mostrar aspectos o problemas de nuestra realidad; y otro, del cine de entretención, cuya aspiración básica es proveer al espectador de un grato esparcimiento. Ambas corrientes son necesarias si se quiere alcanzar una industria cinematográfica, aunque en un plano artístico tiene una importancia muy superior la primera.

Kramarenko está enrolado en las filas de entretención. No le preocupan las grandes ideas o problemas. Sus objetivos en “Regreso al silencio” son claros: crear suspenso mediante la narración de su historia del reencuentro de dos hermanastros. La evaluación de la película no puede perder de vista tal finalidad. Deberá estudiar si se cumplió o no y cuáles son las causas de sus fallas y limitaciones.

Fallas del libreto

Kramarenko ofició de productor de la película. Es el autor del libreto. La dirigió. Es hasta el autor de la letra de una de las canciones. En síntesis trató de abarcar demasiado, y, en la práctica, el libretista frustró al director… y a la película.

Es un film de suspenso, como en otros tipos de película, es fundamental que las partes contribuyan al conjunto: que guíen y desvíen la atención del espectador, que dosifiquen la tensión, que estén al servicio del argumento central.

Primero hay que crear la situación que da lugar al suspenso. Luego hay que sostenerla. Kramarenko recién crea al minuto n° 50 (de los 123 que tiene “Regreso al silencio”) cuando Bill descubre que Juan, el hermanastro con quien estuvo pocas horas antes, está muerto y enterrado hace ya cuatro años.

Lo que sucedió en los 49 minutos precedentes aporta poco o nada al meollo de la película. Las secuencias filmadas en Miami no se justifican en función de su aporte al argumento.

Otras escenas que estuvieron demás:

… El diálogo entre la auxiliar de vuelo (Orietta Escámez) y la vedette (Mercedes Moral) a bordo del avión. Su objetivo: justificar la presencia de fotógrafos en los Cerrillos, más la publicación de la foto de la vedette, donde Bill aparecerá en segundo plano, lo que permitirá a Juan descubrir que llegó a Chile

… Encuentro entre Bill y una muchacha (Peggy Cordero) en el bar del hotel: da lugar a una larga escena en una boîte, que en nada contribuye a la trama. Su aparente objetivo: hacerlo llegar de madrugada al hotel para el encuentro con el hermanastro.

Si Kramarenko hubiese concentrado la acción central en 90 minutos eliminando cuanto era superfluo, habría sido posible un film de suspenso bastante más logrado.

Ambiente y unidad

ercilla4_08021967.jpgEscasean los personajes bien sugeridos y los ambientes mismos de la película no son muy convincentes. Hasta se produce el fenómeno curioso de que Miami es Miami, mientras Santiago se convierte en una ciudad cualquiera, sin sabor o color propio. Así se desperdició la posibilidad de reforzar la acción con el ambiente.

Hay algunos diálogos increíbles: Ejemplo:

-Te lo juro por la memoria de nuestro padre.

-No hay nada más sagrado que el padre de uno, Juan.

La falta de calidad del diálogo, el débil planteamiento de los personajes, la escasez de ambientes logrados y la deficiente estructura del libreto, limita el suspenso.

Son demasiados los elementos que no tienen una razón de ser definida dentro del conjunto y que lo desequilibran.

Kramarenko logra, como director, algunos buenos enlaces de tomas (tarjeta que cae de las manos de Bill y pelota que cae en un juego mecánico), pero uso del contrapunto (por ejemplo, la alternación de la escena en la casa del floricultor con aquella en que el capo de los contrabandistas –Roberto Parada- interroga a Juan), no puede estimarse logrado. La fotografía de Andrés Martorrell refleja su oficio, y la música de Tito Lederman es convencionalmente funcional. Pero los diferentes elementos del film no confluyen en forma organizada hacia una eta común.

Los Duvauchelle y Orietta Escámez, prácticamente sin personajes a quienes interpretar, resultan artificialmente teatrales. Nelson Villagra (detective-contrabandista) parece tener mayores posibilidades que sus compañeros como actor cinematográfico. La primera escena de Enrique Heine (floricultor) estuvo lograda. Posteriormente, tiende a exagerar.

La técnica general del film es de mediocridad. Del libreto puede decirse que francamente estuvo mal. A la interpretación y dirección no corresponde una calificación tan tajante. En ellas predomina una medianía aséptica.

Lo fundamental es que “Regreso al silencio” no consiguió la precisión de reloj que debe tener una buena película de suspenso. Abundan los cabos sueltos, pero aun esto sería perdonable, ya que tantas veces se da en este género; lo mismo no se puede decir de la falta de unidad argumental.

Kramarenko, en su tercer largometraje, no puede considerarse ya un principiante. Es un profesional y merece ser enjuiciado como tal. Hay en su trabajo una seriedad mayor que en las películas de un José Bohr o un Tito Davison. Pero esto no bastó.  

Articulo publicado originalmente en
Revista Ercilla, Santiago, 8 de febrero de 1967.
Película relacionada
100 min.
Persona relacionada
19 de marzo de 1923
Valparaíso, Chile
Archivos relacionados
foto
El Siglo, Santiago, 30 de enero de 1967.
foto
La Segunda, 10 de marzo de 1967.
foto
El Siglo, Santiago, 5 de febrero de 1967.
Buscador Archivos
Por término, año o publicación
Archivos más leídos
foto
El Ferrocarril, Santiago, Miércoles 20 de febrero de 1895, p. 2.
foto
El Ferrocarril, Miércoles 26 de agosto de 1896, p. 2.
foto
La Patria, Iquique, 21 de mayo de 1897, p.3.
foto
El Nacional, Iquique, 30 de mayo de 1897, p.3.
Archivos recién ingresados
foto
Revista Ecran, nº 1868, 22 de noviembre de 1966.
foto
Revista Ecran, nº 1906, 15 de agosto de 1967.